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Los populistas se distancian de Putin tras la invasión de Ucrania
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Los populistas se distancian de Putin tras la invasión de Ucrania

Los populistas europeos se veían reflejados en Vladimir Putin, pero ahora están optando por distanciarse del líder ruso

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Al decidir lanzar una invasión a gran escala de Ucrania, Vladimir Putin está poniendo a prueba la adoración de algunos de los líderes populistas más locuaces de Europa.

Matteo Salvini, del principal partido antiinmigrantes de Italia, ha llevado camisetas con el rostro de Putin. Eric Zemmour, candidato de la extrema derecha en las elecciones presidenciales francesas del pasado mes de abril, expresó una vez que soñaba con que alguien como Putin salvara a Francia. Marine Le Pen, de la ultraderecha francesa, viajó al Kremlin para reunirse con Putin.

Lo que los populistas europeos vieron en Putin fue un espíritu afín, un líder dispuesto a ignorar las normas de cooperación internacional que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, respaldadas por el poderío militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Admiraban el nacionalismo sin paliativos de Putin y su profunda desconfianza hacia Estados Unidos.

Foto: Vladímir Putin junto a Xi Jinping en una reunión presencial antes de la pandemia. (EFE/Alexei Druzhinin)

Esa admiración acaba de sufrir un encontronazo con la realidad que supone la entrada de las fuerzas de Putin en Ucrania. Algunos populistas se han apresurado a distanciarse, calificando la agresión de Putin como un revés de proporciones históricas.

Otros intentan encontrar un equilibrio, rechazando las acciones de Putin, pero reconociendo que sienten un cariño político especial por el líder ruso.

"Creo que todo el mundo siente cierta admiración por Putin, pero francamente, considero que lo que ha hecho es deleznable", declaró Le Pen.

"No a la guerra, siempre. Sí a la vida, siempre", publicó en Twitter Salvini, líder del partido italiano de la Liga. Salvini indicó que "condena firmemente la agresión militar", pero no mencionó a Putin por su nombre.

Antes de la invasión, Putin contaba con apoyo explícito en todo el espectro político del populismo. En Alemania, que lleva años siendo objeto de presión para reducir su dependencia del gas ruso, Putin contaba con aliados fervientes: Alternative für Deutschland, un grupo nacionalista y anti islámico, y Die Linke, un partido de extrema izquierda derivado en parte del Partido Comunista que gobernó la antigua Alemania Oriental, bajo dominio soviético hasta 1990.

"No puede justificarse"

Ambos partidos redujeron su apoyo al Kremlin mientras Rusia acumulaba fuerzas en la frontera ucraniana, y ambos condenaron la invasión.

"El ataque de Rusia a Ucrania no puede justificarse por ningún motivo. Rusia debe detener la acción militar y retirar sus tropas de Ucrania", dijeron los líderes de AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla.

Esto supuso un cambio de tono para Chrupalla. El 19 de febrero, había expresado que "el escepticismo de Rusia acerca de Occidente y sus intereses de seguridad no son infundados". "En lugar de seguir sometiendo a Rusia a una presión militar-estratégica, deberían enviarse señales de desescalada".

El líder de Die Linke en el parlamento alemán, Dietmar Bartsch, describió los bombardeos rusos como "un nuevo nivel de agresión por parte de Putin que condenamos de la forma más enérgica posible", añadiendo que "este ataque va en contra del derecho internacional y no puede justificarse".

Estas declaraciones estaban muy lejos de los comentarios que Sevim Dağdelen, legisladora de Die Linke, hizo en un reciente mitin en Berlín, donde acusó a Estados Unidos de belicismo y desestimó la posición de Ucrania como una "declaración de guerra contra Rusia".

Foto: Mapa del avance ruso en el sur (Laura Martín)

El apoyo a Putin antes de la guerra no era un fenómeno exclusivamente populista. El excanciller Gerhard Schröder, del SPD (el partido socialdemócrata de Alemania), es un amigo personal de Putin que trabaja para varias empresas rusas controladas por el Estado. Hace tiempo que apoya a Moscú en su enfrentamiento con Ucrania y ha acusado a Kiev de belicosidad.

Schröder pidió a Moscú que pusiera fin a la guerra en una publicación en su página de LinkedIn. "La guerra y el sufrimiento que causa a la población de Ucrania deben cesar lo antes posible. Esto es responsabilidad del gobierno ruso", escribió. Añadió que ambas partes habían cometido muchos errores y expresó su esperanza de que las sanciones occidentales, aunque necesarias, no rompan completamente las relaciones entre Europa y el mundo político ruso.

Lo que distingue a los populistas europeos es el papel que ha desempeñado Putin a la hora de proporcionarles visibilidad. El apoyo a los líderes populistas europeos fue una forma de que Putin sacudiera el sistema político occidental sin tener que recurrir a las armas.

El partido de Le Pen lleva mucho tiempo vinculado con Rusia. En 2014, cuando se enfrentaba a problemas para encontrar prestamistas en Francia, el partido pidió un préstamo de 9 millones de euros, o 10,1 millones de dólares, al First Czech-Russian Bank, un banco ya desaparecido que tenía su sede en Moscú, para ayudar a financiar su campaña para obtener escaños en el Parlamento Europeo.

"Está creciendo rápidamente"

Ese mismo año, Le Pen se opuso a la adopción de sanciones destinadas a castigar a Moscú por su anexión de parte de Ucrania y su apoyo a los rebeldes del este del país.

Cuando Le Pen compitió contra Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de 2017, Putin la recibió en el Kremlin, pocas semanas antes de la primera ronda de votaciones.

"Sé que representa un espectro político en Europa que está creciendo rápidamente", reveló Putin en su conversación con Le Pen.

A lo largo de los años, el italiano Salvini ha publicado fotos en Facebook con camisetas de Putin, incluida una tomada en la Plaza Roja de Moscú en 2015, donde protestó contra las sanciones occidentales a Rusia. Otra publicación le muestra con una camiseta de Putin en el Parlamento Europeo, con un pie de foto referido al presidente italiano Sergio Mattarella que reza: "Cambiaría dos presidentes Mattarella por medio Putin".

Foto: Civiles entrenan el lanzamiento de cócteles molotov en Zhytomyr, Ucrania. (Reuters/Viacheslav Ratynskyi)

El apoyo a Putin también ha coincidido con la oposición populista a instituciones occidentales como la OTAN.

"Yo, si fuera presidente, dejaría la OTAN", comunicó Zemmour a la radio francesa días antes de que Rusia lanzara su invasión arrolladora. "Creo que la OTAN ya no tiene razón de ser, está anticuada y obsoleta".

Zemmour cambió de tono, declarando que "anoche, Rusia decidió golpear a Ucrania sin que ésta les haya atacado ni amenazado directamente. Condeno sin reservas este uso de la fuerza".

*Contenido con licencia de "The Wall Street Journal"

Al decidir lanzar una invasión a gran escala de Ucrania, Vladimir Putin está poniendo a prueba la adoración de algunos de los líderes populistas más locuaces de Europa.

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