Litio, níquel... La gran batalla por hacer baterías de coche eléctrico acaba de empezar
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Litio, níquel... La gran batalla por hacer baterías de coche eléctrico acaba de empezar

Los mineros de todo el mundo pueden ofrecer recursos naturales respetuosos con los criterios ESG a los sectores del automóvil y energético, pero requerirá inversiones

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Volver la economía global más respetuosa con el medio ambiente requerirá muchos más recursos naturales. Esto es una ironía que la industria minera tendrá tanto que explotar como paliar.

Los vehículos eléctricos (EV, por sus siglas en inglés) ponen de relieve la difícil oportunidad para los mineros. Aunque un Tesla o un Porsche Taycan no tengan tubo de escape y normalmente emitan mucho menos carbono que un coche tradicional durante una vida útil de varios años, su gran batería de ion-litio necesita más metal que un motor de combustión interna. La firma de consultoría Rystad Energy espera que la demanda anual de litio de los EV y el almacenamiento de energía se multipliquen más de 20 veces en 2030 en comparación con el nivel del año pasado.

Las baterías de ion-litio también contienen cobalto, níquel, cobre y aluminio. Y esto no se limita a las baterías: los paneles solares, las turbinas eólicas, los puntos de carga y la infraestructura de red que los vincula necesitarán montones de metal. Se habla sobre un nuevo superciclo, en el que las acciones de especialistas como la empresa minera de litio Albemarle reflejan un crecimiento astronómico.

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Pero un auge de los metales impulsado por la descarbonización será más desafiante para la industria minera general que el superciclo liderado por el crecimiento de la infraestructura china que alimentó previamente los mercados de materias primas.

Por definición, la transición energética requerirá menos petróleo y carbón, alentando a proveedores con una base de recursos diversificada a cambiar sus carteras. BHP, el minero más grande del mundo por valor de mercado, está en proceso de deshacerse de sus intereses en ambos combustibles tras una gran agitación en agosto. Esta semana, Glencore, con sede en Suiza —el último de los gigantes del sector en mantener un compromiso con el carbón térmico— fue el blanco de un inversor activista que quiere que se centre de lleno en negocios de crecimiento como el cobalto.

Foto: Concepto de coche eléctrico A6. (Audi)

BHP y su homólogo Rio Tinto siguen obteniendo la mayoría de sus ingresos de la venta de mineral de hierro, que tiene un gran problema de emisiones porque alimenta la difícilmente descarbonizable industria siderúrgica. Aun así, ambos están intentando aumentar su exposición a las denominadas materias primas sostenibles. En julio, Rio Tinto comprometió 2.400 millones de dólares a un extenso proyecto de litio en Serbia. BHP está intentando adquirir Noront Resources, propietario de un prometedor depósito de níquel canadiense.

Todo el mundo está buscando en los mismos sitios. La oferta de julio de BHP por el valor cotizado en Toronto desencadenó una guerra de pujas con un gran accionista de Noront controlado por el multimillonario australiano Andrew Forrest, que anteriormente fundó Fortescue Metals Group, otro productor de mineral de hierro. Ambas partes han iniciado las negociaciones.

Arranca la batalla

La disputa por nuevas posibilidades mineras seguramente acabe de comenzar. Canadá es un destino especialmente atractivo. Además de contar con abundantes recursos, ofrece proximidad al gran mercado estadounidense, una geopolítica favorable y buenas credenciales ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). Esto es más necesario que nunca, porque los suministros de los metales de las baterías actuales se enfrentan a enormes desafíos vinculados a los ESG y geopolíticos que son difíciles de compaginar con el problema ambiental que deben resolver, por no mencionar el objetivo de Washington de reducir la dependencia de EEUU de China.

Foto: El circuito 'Arena del Futuro' es una pista oval de dos carriles con 1.050 metros de longitud. (Stellantis)

La vinculación del cobalto con el trabajo infantil en la República Democrática del Congo es la más conocida, pero mucha parte del litio depende de recursos hídricos limitados en países sudamericanos que no siempre apoyan los intereses de los mineros privados. Indonesia, que genera la mayoría de su energía quemando carbón, está en vías de dominar la producción de baterías de níquel. Las empresas chinas o respaldadas por China están presentes y a menudo dominan las tres áreas.

A medida que aumenta la producción de EV, dichos problemas serán más grandes y más visibles. El universo de las compañías mineras que cotizan en bolsa tiene una oportunidad para ofrecer alternativas respetuosas con los criterios ESG a los fabricantes de coches y compañías energéticas occidentales, pero el planteamiento requiere una inversión. Hace poco, Rio Tinto aumentó sus previsiones de inversiones a largo plazo con especial atención a los metales de transición, y anunció planes más ambiciosos para descarbonizar sus operaciones. El analista de Deutsche Bank Liam Fitzpatrick espera un aumento del gasto en todo el sector tras años de cautela y rentas del capital.

Foto: Fábrica de Tesla Model 3 en China. (Reuters/Aly Song)

El comodín en este juego es la innovación en las baterías, que podría desbaratar las previsiones de demanda actuales. En junio, la Administración Biden publicó un ‘National Blueprint for Lithium Batteries’ que exigía que el cobalto y el níquel fueran fabricados fuera de la cadena de suministro. Los precios al contado del cobalto se han casi duplicado este año, y el níquel está cotizando cerca de su máximo en una década, ofreciendo otro incentivo para reemplazarlos.

Nissan declaró este lunes que introduciría baterías de EV libres de cobalto en 2028, mientras que Tesla depende cada vez más de baterías de litio-ferrofosfato para su Model 3, que no contiene ninguno de los metales cuestionables.

La tendencia de descarbonización global debería dar a los mineros mucho que hacer, pero no será una marea que haga que suban todos los barcos, y algunos se podrían hundir. Si bien especialistas como Albemarle y prospectores como Noront son ganadores iniciales, los gigantes del sector tendrán que trabajar duro para encontrar oro.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Volver la economía global más respetuosa con el medio ambiente requerirá muchos más recursos naturales. Esto es una ironía que la industria minera tendrá tanto que explotar como paliar.

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