Los emprendedores del coronavirus: los negocios que empezaron con un despido
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Los emprendedores del coronavirus: los negocios que empezaron con un despido

Tras los recortes por la crisis sanitaria, algunos sobreviven transformando sus habilidades en su propio proyecto de emprendimiento

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Los emprendedores del coronavirus: los negocios que empezaron con un despido

El coronavirus ha destruido puestos de trabajo. También ha creado emprendedores.

Para adaptarse a la pandemia y a la pérdida de trabajo que ha desatado, cada vez más estadounidenses se están convirtiendo en su propio jefe, creando pequeños negocios para trabajar como estilistas a domicilio, entrenadores personales, diseñadores de tiendas de mascarillas y cocineros. Un hombre de Maryland ha empezado un negocio de lavado de coche móvil.

Muchos nuevos emprendedores han trabajado previamente en salones de belleza, gimnasios y restaurantes, en el tipo de trabajos presenciales suprimidos cuando los estados ordenaron cerrar partes de la actividad en primavera. Desde entonces, la economía ha presentado una recuperación dividida, en la que algunos estadounidenses prosperan mientras muchos otros siguen sufriendo. Un grupo de los que han perdido su empleo, atrapados en el brazo descendiente de esa recuperación, están empleando su ingenuidad para salir de él.

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"Igual que [la pandemia] es horrible, y ha afectado gravemente a tanta gente, también ha impulsado a la gente a presentar nuevas ideas y productos y servicios", dice Steven Hamilton, economista en la Universidad George Washington.

Cuando el gimnasio de lujo de Nueva Jersey que empleaba a Damien Johnson como entrenador personal cerró en marzo, consideró solicitar trabajo en un almacén de Amazon. Pero algunos de los clientes para los que Johnson ya trabajaba fuera del gimnasio siguieron con él, y hacían sus ejercicios en sótanos, parques y patios. De forma gradual Johnson fue consiguiendo clientes para clases individuales, por recomendaciones personales y publicaciones en su cuenta de Instagram.

A finales de verano, Johnson, de 46 años y asentado en Lodi, Nueva Jersey, ganaba cerca de 500 dólares más a la semana que en su anterior sueldo neto, afirma. Los clientes pagan menos por sesión que en gimnasio, pero el local ya no se queda más de la mitad de lo que pagan.

No es raro que aquellos que pierden su trabajo en una recesión se conviertan al autoempleo como solución provisional a su situación

No es raro que los trabajadores que pierden su trabajo en una recesión se conviertan al autoempleo como solución provisional. Cuando las condiciones de contratación mejoran, muchos vuelven a trabajos de nómina. Johnson no.

Volvió al gimnasio cuando reabrió en septiembre, pero los clientes escaseaban. Dejó el trabajo el 20 de octubre para centrarse en expandir su negocio personal, para el que sus planes incluyen ofrecer entrenamientos 'online' para la gente que teletrabaja. "Si queremos sobrevivir haciendo lo que hacemos, tenemos que perseguir a la gente que no ha perdido su trabajo", explica Johnson.

Este grupo emergente de emprendedores se ha adentrado en una nueva gama de negocios de servicios, incluidas las reparaciones domésticas, la comida, la belleza y la salud. Tienen una cosa en común: descubrir cómo llegar a los que están en las capas superiores de la economía que han conseguido tener una recuperación más rápida o que nunca perdieron sus ingresos.

El fenómeno es algo distinto de la economía colaborativa, en la que los trabajadores entran en plataformas 'online' como Uber a menudo para complementar otra fuente de ingresos. Muchos en este nuevo grupo están trabajando por forjar relaciones directas con clientes habituales y están utilizando sus habilidades como fuente principal de ingresos. Algunos afirman que lo ven como un cambio permanente.

Un trabajador de Uber. (Reuters)
Un trabajador de Uber. (Reuters)

Es difícil determinar el número de estadounidenses que ha elegido este camino. Algunos forman parte de una economía sumergida —normalmente operaciones de efectivo independientes que no aparecen en los datos—.

Aun así, los datos del Departamento de Trabajo muestran que, en octubre, mientras los trabajos de nómina se mantuvieron un 6,6% por debajo del nivel prepandemia, lo que se conoce como trabajo autónomo no constituido se recuperó más rápido, solo un 2,4% por debajo.

Un indicador diferente señalaba a un incremento marcado en los que se volvían autónomos. Algunos de los que empiezan su propio negocio solicitan un NIF. Los datos de la Oficina del Censo indican que las solicitudes de negocios que no esperan tener empleados aumentaron un 32% en los tres primeros trimestres de 2020 en comparación con el año anterior. Despegaron en el tercer trimestre, aumentando un 77% desde el segundo, la subida intertrimestral más grande en 16 años de registros.

En cierto modo se ha vuelto más fácil empezar un negocio pequeño. La gente puede anunciarse en las redes sociales y utilizar plataformas de venta 'online' como Etsy y Shopify para llegar a los clientes. Etsy declara que sus ingresos del tercer trimestre han aumentado más del doble respecto al ejercicio anterior, en parte debido a un aumento en la venta de mascarillas hechas a mano.

Algunos economistas dicen que trabajadores como el entrenador personal o aquellos que utilizan las plataformas 'online' se están ajustando a lo que pueden ser cambios a largo plazo en la forma en la que la gente compra, socializa y obtiene ingresos.

"Una hipótesis de trabajo es que los individuos se han dado cuenta de que la nueva normalidad va a ser distinta de la antigua normalidad", afirma John Haltiwanger, economista en la Universidad de Maryland que estudia los datos de la Oficina del Censo. Los nuevos emprendedores "están participando en actividades que están asociadas con esa nueva estructura", añade.

El trabajo por cuenta propia siempre ha formado parte del mercado laboral de EEUU. A finales de los años 40, era la forma en la que casi uno de cada cinco estadounidenses se ganaba la vida, incluidos muchos pequeños agricultores. Ese porcentaje cayó con la consolidación agrícola y otros cambios, pero se ha estabilizado desde el año 2000 entre el 10% y el 11,2% de los trabajadores, incluidos los que se incorporan nuevos y los ya existentes.

A pesar de que la gente recurre al trabajo por cuenta propia cuando hay una recesión, esto no sucedió durante la pasada crisis financiera

A pesar de que la gente normalmente acude al trabajo por cuenta propia cuando las recesiones destruyen puestos, no se crearon muchos nuevos negocios durante la crisis financiera. Los motivos incluyen restricciones crediticias y la pérdida de riqueza de las familias por el estallido del mercado inmobiliario, die Joseph Brusuelas, economista jefe en RSM US, firma de contabilidad y consultoría.

La crisis provocada por el covid ha tenido un efecto diferente. "Esta crisis es mucho más profunda y ha resultado en que la gente se está convirtiendo en trabajadora por cuenta propia porque sabe que esos trabajos seguramente no vuelvan", declara Brusuelas.

Ramona Wilmarth, estilista en el condado de Sonoma, California, dice que las prestaciones por desempleo y un pago de estímulo federal de 1.700 dólares, que incluía 500 dólares para su hijo, hizo más fácil dejar el salón donde era contratista independiente.

Cuando California cerró temporalmente la mayoría de servicios presenciales en marzo, Wilmarth comunicó al salón que no volvería. Compró un camión, una silla de peluquería plegable y un alargador grande.

Una tienda cerrada en California. (Reuters)
Una tienda cerrada en California. (Reuters)

Ahora, Wilmarth visita a cerca de cinco clientes a la semana fuera de sus casas y atiende a otros quince a la semana en su colorido porche delantero, que ha provisto de una silla, un espejo y calentadores. Tanto ella como los clientes llevan mascarilla, y se realiza un test de covid-19 cada cuatro días.

Wilmarth dice que cerca de la mitad de sus clientes han conservado sus trabajos a tiempo completo desde que comenzó la pandemia. El resto ha sufrido una reducción de su jornada o ya no trabaja. Dice que ofrece descuentos a aquellos que le dicen que no pueden pagar el precio total. Wilmarth, de 39 años, dice que su sueldo neto mensual es entre un 35% y un 40% más alto que su sueldo en el salón, y que canceló su prestación por desempleo cuando su negocio se puso en marcha. "Esta pandemia me ha hecho prosperar", dice. "Me ha empujado a hacer algo para lo que antes no estaba realmente preparada".

También ha aumentado el interés por trabajar de forma autónoma durante la pandemia. Fiverr, firma con sede en Israel que pone en contacto a autónomos con clientes, dice que los nuevos registros de autónomos en su página web crecieron un 48% en el tercer trimestre respecto al mismo el año pasado.

Los autónomos con los que trabaja ofrecen servicios de diseño gráfico, marketing digital, escritura y programación, y Fiverr afirma que estos han tenido mejores ingresos de media en 2020 que en años anteriores.

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En el condado de Riverside, California, hay quienes están haciendo de chefs autónomos, aprovechándose de una ley estatal de 2018 que permite cocinar y vender comida desde casa.

Foodnome, plataforma 'online' que los conecta con clientes, dice que la pérdida de trabajos en la pandemia ahora está impulsando la tendencia. Un grupo defensor, 'The COOK Alliance', calcula que California tiene decenas de miles de restaurantes caseros, inclusive en condados que todavía no conceden permisos para ello.

Los nuevos emprendedores se enfrenan a muchos desafíos, incluida una falta de acceso a un seguro médico ofrecido por una empresa, una indemnización por accidente laboral, una baja por enfermedad y derecho a un seguro de desempleo. Normalmente cuentan con poca inversión y algunos eluden leyes de salud y seguridad, por no hablar de impuestos y derechos de licencia, operando de forma muy parecida a la 'economía sumergida' en los países con mercados emergentes. Y no todas las nuevas empresas generarán ingresos suficientes.

Las personas que trabajaban por cuenta propia antes de la pandemia también han sufrido. Los cierres de primavera resultaron en la suspensión casi universal de conciertos de músicos y exposiciones de artistas, entre otros, y muchos contratistas vieron cómo se terminaban las oportunidades laborales una vez las empresas empezaron a reducir gastos.

Muchos emprendedores están recurriendo a las habilidades del trabajo que han perdido por la pandemia como base para un negocio personal

Aaron Thomas, DJ en Athens, Ohio, solía actuar en cruceros en invierno y realizaba trabajos colaborativos en bodas en verano. Perdió mucho de su trabajo cuando comenzó la pandemia. Se convirtió en organizador de bodas a distancia individual, programando llamadas de 'Zoom' para que los invitados atendieran a las bodas de sus clientes de forma virtual y solucionando los problemas técnicos.

Lleva un generador alimentado por gasolina a rincones remotos donde la gente elige pronunciar sus votos. Organiza conciertos virtuales para estudiantes en la Universidad de Ohio y en la Universidad Estatal de Bowling Green, para los que contrata a músicos que conoce de los cruceros. Thomas, de 41 años, dice que gana en torno a un 60% menos de lo que ganaba antes de la pandemia. "Estoy intentando todo lo posible para asegurar que puedo pagar las facturas", declara.

Al igual que Thomas, muchos emprendedores recurren a habilidades del trabajo que perdieron como la base para un negocio personal. Sin embargo, unos pocos piensan que es hora de algo totalmente distinto.

Jorge Paredes, de Silver Spring, Maryland, empezó a lavar coches cuando perdió su trabajo de camarero en un restaurante del centro de Washington en marzo. Fue duro irse. Algunos gritaron o cerraron su puerta de un portazo cuando llegaron a casa, dice.

Restaurante cerrado en Washington. (Reuters)
Restaurante cerrado en Washington. (Reuters)

Después, un trabajo en una sinagoga local desencadenó una ola de referencias e interés, y en septiembre, Paredes había ahorrado dinero suficiente para comprarse una furgoneta —un alivio tras meses montando en bici bajo el calor veraniego de un trabajo al otro—.

Ahora viaja con un limpiador a presión portable y una manguera, que conecta a la llave de agua que hay fuera de las casas de los clientes. Ha añadido recientemente afilar cuchillos a sus servicios, y dice que ahora gana cerca del doble de lo que ganaba en el restaurante. "Me alegro de haber perdido mi trabajo en el restaurante", afirma Paredes, de 46 años. "Esta pandemia me ha ayudado. La he utilizado como trampolín".

Planea seguir dirigiendo su propio negocio cuando la pandemia termine y cree que es lo suficientemente flexible para adaptarse al cambio. Si lavar coches se vuelve menos lucrativo, ofrecerá un servicio diferente.

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