Naturgy, tras IFM: acaba la opa en la bolsa, empieza la guerra en el consejo
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Naturgy, tras IFM: acaba la opa en la bolsa, empieza la guerra en el consejo

La entrada de IFM en el accionariado, con un 11% del capital, abre la puerta a la configuración de nuevas mayorías que pueden ser cruciales en el futuro del grupo

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La opa sobre Naturgy ha llegado a su término. Las disputas en el seno de la compañía, probablemente, no han hecho más que empezar. Nueve meses después de que se conociera la propuesta de IFM para comprar hasta un 22,7% del capital de la gasista, el fondo australiano ha logrado hacerse un hueco entre los principales accionistas del grupo, aunque en una proporción muy inferior a la pretendida: controlará algo menos del 11% de las acciones.

Con todo, la confirmación de la entrada de IFM en Naturgy representa un hecho muy relevante para el futuro del grupo. Tanto como para motivar una turbulenta reacción en bolsa, donde la compañía que preside Francisco Reynés llegó a anotarse subidas superiores al 8% que, aunque luego se redujeron a poco más del 4%, dejan su cotización más de un 8% por encima de los niveles de la opa del fondo australiano, cuando el consenso de los expertos auguraba fuertes caídas una vez desapareciera del mapa el influjo de la oferta. En gráficos ajustados por el pago de dividendos, Naturgy nunca ha alcanzado cotas más elevadas que las actuales.

No es fácil entender las razones que motivaron esta fuerte alza, tras la que pueden esconderse cuestiones técnicas, igual que permanecen bajo misterio las motivaciones que ya permitieron un rotundo avance de Naturgy sobre el parqué la sesión anterior. Pero es posible percibir tras ellos las secuelas de la guerra fría que parece abrirse entre los dueños del grupo. Criteria, que ha tratado de entorpecer el aterrizaje de IFM con un plan para elevar su participación en el grupo energético, podría estar intensificando esa labor una vez confirmada la entrada de IFM en el accionariado, como manera de reforzar su posición de control. O, sin la necesidad de que esto sea así, el mercado podría estar posicionándose con esa expectativa.

Foto: Sede operativa del grupo energético Naturgy en Barcelona. (EFE)

Tampoco puede descartarse que la estrategia que estén siguiendo los inversores que empujan hoy al alza (con el posible apoyo del cierre de posiciones cortas) la cotización de Naturgy sea la opuesta, la posibilidad de que IFM, una vez asentado en el capital de la compañía, pueda trazar un plan similar al de Criteria para elevar progresivamente su poder en el accionariado, que le brinde la posibilidad de nombrar hasta dos consejeros.

Porque ese, el número de representantes en el consejo de los distintos accionistas, parece el próximo caballo de batalla en la lucha por el poder de Naturgy. Los números alcanzados por IFM hacen difícil sustentar su pretensión de contar con dos miembros en el consejo, a la par que Criteria, GIP y Rioja. Pero solo la entrada de un consejero a nombre del fondo australiano supondría ya una revolución de calado que pondría en cuestión el actual equilibrio de poderes. Especialmente si, como se ha sospechado con frecuencia a lo largo de los nueve meses transcurridos, IFM alcanza algún tipo de concierto con los otros dos grandes fondos presentes en Naturgy, que sumarían cinco de 12 miembros en el consejo, además de controlar más de la mitad de las acciones.

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Es cierto que IFM llega al consejo de Naturgy con las manos parcialmente atadas por las condiciones impuestas por el Gobierno, que en cierto modo han venido a apuntalar el plan estratégico planteado hace unos meses por la actual dirección de Naturgy. Pero con una reconversión tan desafiante como la que tiene por delante la compañía para ponerse a la altura de sus rivales en todo lo concerniente a la transición energética (que requerirá importantes inversiones y desinversiones), con su dividendo recurrentemente cuestionado en el mercado, dado su elevado apalancamiento, y con las recientes incertidumbres regulatorias en España planteando obstáculos en su camino, la configuración de nuevas mayorías accionariales no parece un asunto menor.

"Al margen de las discrepancias que pueda haber en torno al dividendo, parece que hay bastante consenso sobre las grandes líneas estratégicas de la compañía. Pero sí pueden surgir desacuerdos en operaciones concretas que sean ambiciosas, como alguna compra transformacional", apunta Virginia Romero, analista de Banco Sabadell.

Mientras esa guerra se libra y la acción de Naturgy vive una inesperada bonanza, para los accionistas minoritarios de Naturgy no parece quedar, sin embargo, un escenario especialmente halagüeño. Para empezar, porque su ya reducida liquidez resultará ahora mucho más escasa, con un 'free-float' inferior al 20%, que probablemente mantendrá alejados a muchos grandes fondos. Segundo, porque las valoraciones alcanzadas dejan ya escaso margen de revalorización incluso en los escenarios más optimistas que plantean los expertos (RBC, la firma que da un precio objetivo más alto a Naturgy, la valora apenas un 4% por encima de su precio actual). Y tercero, y no por ello menos relevante, porque las tiranteces que se avecinan en su consejo no suponen ni mucho menos la mejor ayuda para pilotar con un rumbo claro el futuro del grupo.

La opa sobre Naturgy ha llegado a su término. Las disputas en el seno de la compañía, probablemente, no han hecho más que empezar. Nueve meses después de que se conociera la propuesta de IFM para comprar hasta un 22,7% del capital de la gasista, el fondo australiano ha logrado hacerse un hueco entre los principales accionistas del grupo, aunque en una proporción muy inferior a la pretendida: controlará algo menos del 11% de las acciones.

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