Grifols ve caer una amenaza y gana tiempo para reconstruir la confianza
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Grifols ve caer una amenaza y gana tiempo para reconstruir la confianza

El fiasco de las investigaciones de Vertex para el tratamiento de la AATD supone un alivio a los temores sobre la creciente competencia de los productos del grupo español

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A Grifols se le han acumulado en los últimos trimestres tantas razones para el escepticismo que cualquier buena nueva es recibida con estrépito. Así ha vuelto a quedar en evidencia este viernes, cuando sus acciones llegaron a registrar alzas de hasta el 16% tras conocerse que la biotecnológica Vertex ha suspendido sus investigaciones para el desarrollo de un fármaco enfocado en el tratamiento de la deficiencia de alfa-1 antitripsina (AATD).

Aunque reducidas con el paso de las horas al entorno del 8%, las fuertes alzas registradas por el grupo español de hemoderivados son la prueba más palpable del alivio con que se ha recibido el fiasco de Vertex. Desde hace más de un año, los proyectos de la biotecnológica estadounidense han sido señalados como una seria amenaza para las farmacéuticas enfocadas en el tratamiento de la AATD a partir de plasma humano. Y, entre ellas, Grifols ocupa un lugar preeminente. Hace ya más de un año, los analistas de JPMorgan subrayaban el peligro de que surgiera un nuevo competidor para Prolastin, "un producto que representa el 15% de los ingresos de Grifols, y una parte mucho mayor de las ganancias".

La investigación de Vertex amenazaba los ingresos de Grifols a través de Prolastin

El descarrilamiento del VX-864 parece, por lo tanto, que despeja una gran incertidumbre en el horizonte del grupo de hemoderivados, con su consiguiente impacto en la visión que mantienen los inversores sobre las perspectivas de la compañía. "Creemos que es una noticia muy positiva, porque una de las preocupaciones del mercado era la aparición de moléculas competidoras de sus principales proteínas plasmáticas y, con esta noticia de que el ensayo de Vertex no pasará a fase III, se disipa mucho la incertidumbre en el corto y medio plazo", sostienen Ana Gómez y Álvaro Arístegui, analistas de Renta 4, que defienden, no obstante, que, incluso, aunque a medio plazo haya moléculas que sí salgan adelante y compitan con las proteínas de Grifols, "su penetración estaría acotada".

En cualquier caso, resulta significativo que, ya el pasado 15 de octubre, Grifols celebró sobre el parqué con alzas superiores al 8% la suspensión también por parte de Vertex de las investigaciones para un tratamiento similar al que ahora también ha cancelado. Aquel impulso se rebeló de muy corta duración: apenas una semana después, el grupo de origen catalán ya había perdido todo lo ganado en aquella jornada y cinco meses después cotizaba casi un 30% por debajo de los niveles alcanzados ese día.

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Pocas pruebas más hacen falta para evidenciar que para Grifols el llamado riesgo de sustitución de sus principales medicamentos es tan solo una parte del problema al que se enfrenta y que le ha costado ya (a pesar del fuerte tirón de este viernes) más de un 27% de su valor desde los máximos que registró en febrero de 2020. Ya antes de la pandemia, el grupo que preside Víctor Grifols reflejaba unos retornos y márgenes a la baja a pesar de un intenso esfuerzo inversor que ha llevado el apalancamiento de la compañía a cotas preocupantes.

Aunque algunas de sus decisiones recientes (como la suspensión de las presentaciones de resultados trimestrales) pueden resultar difíciles de comprender, el Día del Inversor que el grupo celebró recientemente evidenció que los directivos de Grifols son conscientes de estos problemas. Su intención de rebajar el endeudamiento (en parte a través de desinversiones) y de elevar, en paralelo, el porcentaje de ingresos destinados a I+D para reforzar la cartera de nuevos productos son pasos que, bien ejecutados, deberían contribuir a restaurar la confianza de los inversores en la compañía. Al fin y al cabo, el fabricante español de hemoderivados sigue contando con una posición preeminente en un negocio de sólidas perspectivas a medio y largo plazo.

Pero resulta evidente que reducir deuda y aumentar inversión en innovación al mismo tiempo, en un entorno de negocio tan complejo como el que ha generado la pandemia para Grifols, supone un reto que requiere hilar muy fino. Hacerlo sin la amenaza inminente que ponga en riesgo una de sus principales fuentes de ganancias sin duda supone un margen muy apreciable que el mercado no ha dudado en reconocerle. Labrarse una confianza duradera seguramente requerirá mayores avances.

A Grifols se le han acumulado en los últimos trimestres tantas razones para el escepticismo que cualquier buena nueva es recibida con estrépito. Así ha vuelto a quedar en evidencia este viernes, cuando sus acciones llegaron a registrar alzas de hasta el 16% tras conocerse que la biotecnológica Vertex ha suspendido sus investigaciones para el desarrollo de un fármaco enfocado en el tratamiento de la deficiencia de alfa-1 antitripsina (AATD).

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