Solaria: cumplir la hoja de ruta, la mejor vacuna contra la desconfianza
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Resultados del primer trimestre

Solaria: cumplir la hoja de ruta, la mejor vacuna contra la desconfianza

"No hay dudas sobre el futuro de las renovables", expresó convencido este lunes el consejero delegado de Solaria, Arturo Díaz-Tejeiro, durante la presentación de los resultados

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"No hay dudas sobre el futuro de las renovables", expresó convencido este lunes el consejero delegado de Solaria, Arturo Díaz-Tejeiro, durante la presentación de los resultados del primer trimestre del grupo de energía solar. Probablemente, pocos miembros en el mercado se atreverían a discutir tan tajante afirmación, aunque el mal tono del sector en el arranque de 2021, que en el caso de Solaria se ha traducido en pérdidas superiores al 32,5%, podría llevar a pensar lo contrario.

Pero lo cierto es que lo que el mercado viene demandando al grupo que preside Enrique Díaz-Tejeiro no son mensajes sobre el futuro a largo plazo de un negocio que cuenta con todos los plácets de las autoridades para dominar la provisión de energía a nivel global durante las próximas décadas. Si algo han recriminado inversores y analistas a la compañía fotovoltaica española, es la amplia desconexión entre su prometedor futuro y una evolución presente que persistentemente se ha mantenido por debajo de los objetivos establecidos por la propia compañía. Sin probar su capacidad para ajustarse a su hoja de ruta en el corto plazo, cualquier escenario de futuro, por muy prometedor que se presente, resulta desdibujado por la incertidumbre.

Fundamentalmente, porque, en un mercado tan competido como el de la energía renovable y que precisa de una situación financiera sólida para hacer frente a las cuantiosas inversiones para el desarrollo de nueva potencia, cualquier desviación de los objetivos de corto plazo puede comprometer todo el relato triunfal a futuro.

Los avances en proyectos como Trillo ofrecen más visibilidad sobre el negocio

En esas circunstancias, las cuentas anunciadas este lunes por Solaria se presentan como el más efectivo antídoto contra la desconfianza, al representar, esta vez sí, el cumplimiento de los objetivos de capacidad planteados previamente y permitiendo superar así las expectativas de resultados fijadas por los analistas, al multiplicar por cinco su beneficio ajustado. "Destacamos positivamente los 1.828 MW alcanzados, dado que suponen 798 MW adicionales al cierre de 2020, en que no se alcanzaron los objetivos", destacaba Luis Padrón, analista de Renta 4, quien admitía que este hito arroja algo más de certidumbre sobre la capacidad del grupo de cumplir con las metas marcadas para este año y el próximo. De esa potencia, 807 MW corresponderían a potencia ya instalada y el resto estaría en construcción.

El inicio de las labores de construcción del proyecto de Trillo se presenta como uno de los pasos fundamentales para apuntalar los planes de Solaria. No en vano, esta instalación representa hasta un 60% de la nueva capacidad instalada esperada para este año. Asimismo, los avances en los proyectos de Garoña y Villaviciosa, ambos en periodo de exposición pública, representan otros pilares que deberían ayudar a dar visibilidad a la evolución de un negocio, que sigue mejorando en aspectos clave como la evolución del 'capex' por MW o la gestión del efectivo (a pesar del notable repunte de la deuda).

Foto: EC Diseño

No es de extrañar que la primera reacción del mercado a estos resultados haya sido favorable, con un alza de las acciones de Solaria del 3,14% (y que llegó a rozar el 8% en algunos momentos de la sesión), que evidencia la disposición de los inversores a premiar la historia de futuro del grupo si viene respaldada por un presente convincente.

Porque no puede obviarse que, pese a las fuertes caídas acumuladas en 2021, un PER superior a 32 veces y un EV/ebitda por encima de las 16 veces frente a las estimaciones de 2022 representan valoraciones exigentes incluso frente a sus competidores. Pero que podrían llegar a resultar comprensibles si se tienen en cuenta las elevadas perspectivas de crecimiento (el consenso estima que su ebitda de 2022 ya triplicará el de 2020), basadas en una serie de fortalezas como su exposición a economías de moneda fuerte (fundamentalmente España y otros mercados mediterráneos) y la solidez de su cartera de proyectos, que por su tamaño también facilita economías de escala.

Son cuestiones estas que siempre han estado en el foco de los analistas y que justifican que a día de hoy le otorguen de media valoraciones más de un 30% por encima de su cotización actual. Pero, hasta la fecha, tan favorables perspectivas han pugnado por hacerse notar entre los recelos creados por la evolución a corto plazo del grupo. Ahora, el cumplimiento de los objetivos abre la puerta a dejar de lado esos recelos, aunque no sería de extrañar que el mercado exija más pruebas de que esto representa la nueva realidad de Solaria y no una excepción en un camino de decepciones.

"No hay dudas sobre el futuro de las renovables", expresó convencido este lunes el consejero delegado de Solaria, Arturo Díaz-Tejeiro, durante la presentación de los resultados del primer trimestre del grupo de energía solar. Probablemente, pocos miembros en el mercado se atreverían a discutir tan tajante afirmación, aunque el mal tono del sector en el arranque de 2021, que en el caso de Solaria se ha traducido en pérdidas superiores al 32,5%, podría llevar a pensar lo contrario.

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