Nueva subida récord de la luz: más preocupante, pese al silencio político
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Escalada de los precios en abril

Nueva subida récord de la luz: más preocupante, pese al silencio político

El encarecimiento de los derechos de emisión de CO₂ provoca un repunte más sostenido de los precios de la luz que podría consolidarse en el tiempo

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De la guerra abierta contra el sistema eléctrico al mutismo más absoluto. Ese es el camino que han atravesado en apenas tres meses parte de la clase política y algunas asociaciones de consumidores (vinculadas en mayor o menor medida a esa misma clase política) desde que el pasado enero alzaron la voz contra lo que, denunciaban, suponía un encarecimiento histórico e injustificado de la factura de la luz que acabaría haciendo mella en las finanzas de millones de familias españolas.

Hoy, en cambio, la mayor parte de aquellas voces permanecen apagadas, haciendo caso omiso al hecho de que los precios de la luz se encaminan a cerrar en los niveles más elevados jamás alcanzados en un mes de abril.

Si este contraste puede resultar paradójico lo es más si se atiende a las diferencias entre uno y otro escenario. El repunte de enero, el que avivó una vez el debate público sobre la necesidad de una reforma del sistema de fijación de los precios de la luz (amén de la idea de crear una eléctrica pública o hasta nacionalizar alguna de las privadas), contaba, pese a todo, con una serie de factores coyunturales que lo explicaban y hacían presagiar que resultara, como así fue, puntual.

Como los expertos alertaban, el repunte de precios de enero resultó pasajero

Al fin y al cabo, en aquel momento se conjugaron unas circunstancias climáticas extraordinarias —plasmadas en España en la borrasca Filomena— que dispararon la demanda de luz y redujeron los niveles de producción renovable con una fuerte demanda internacional de gas que hizo que los precios de este se dispararan. En aquel momento de tormenta política, fueron varias las voces que advirtieron de que la polémica se disiparía en cuestión de días, una vez que las circunstancias del mercado se normalizaran y los precios regresaran a cotas más asequibles, lo que no tardó en producirse.

La subida de los precios durante el mes de abril —a niveles hasta un 70% superiores a la media de los últimos cinco años— presenta características más preocupantes. Abril es un mes tradicionalmente de bajos precios, ya que las circunstancias climáticas (ni mucho frío ni mucho calor) suelen propiciar una demanda reducida, y aunque en esta ocasión concreta algunos factores han podido jugar a favor de la subida de los precios —por ejemplo, un nivel relativamente reducido de precipitaciones, que limita la capacidad de generación hidroeléctrica—, la mayor parte de la escalada cabe achacarla a un fenómeno menos coyuntural: el encarecimiento de los derechos de emisiones de CO₂, que en las últimas semanas han alcanzado niveles récord, tras revalorizarse más de un 40% desde el inicio del año.

Foto: El precio en el mercado eléctrico mayorista cerrará con el precio mensual más alto nunca antes visto en abril. (Istock)

El sistema creado por la Unión Europea para incentivar a las compañías de distintos sectores a producir de una manera cada vez más sostenible amenaza con generar efectos indeseados si no se consigue poner coto a unas subidas de precios que, según defienden diversos expertos, responden más a factores especulativos que a los fundamentales del mercado.

Los derechos de emisión de CO₂ se negocian en un mercado secundario, bajo la ley de oferta y demanda, pero con la peculiaridad de que esa oferta tiende a ser cada vez más reducida, a causa de los planes europeos para ir reduciendo la huella de carbono en la región hasta en un 55% en 2030 (frente a los niveles de 1990) y al 0% en 2050. Con este horizonte de oferta decreciente, es fácil entender que sean muchos los actores del mercado que estén apostando a un encarecimiento de los derechos y acaparando los mismos, ya sea tanto para uso propio como para revenderlos cuando los precios sean más altos. Es con este último propósito con el que varias firmas financieras se han ido aproximando en los últimos años a este mercado, en busca de unos rendimientos que cada vez escasean más en los activos tradicionales.

Foto: EC.

Esta situación no representa una novedad, pues ya han sido varias las ocasiones en las que se ha denunciado cómo la especulación con los derechos de emisiones estaba provocando un repunte brusco de los precios capaz de generar más problemas que de estimular las prácticas beneficiosas que se pretenden con ellos. Pero la situación parece haberse agudizado en los últimos tiempos, a medida que los gobiernos y la propia UE han ido acelerando sus planes de descarbonización, lo que se entiende que llevará a una retirada más acelerada de lo que se esperaba de los derechos de emisión.

Cuánto se extenderán las subidas en este mercado o qué posibilidades hay de que tornen en caídas es una cuestión nada sencilla de responder, pues si la demanda actual no parece justificar los precios que hoy por hoy se registran, las expectativas futuras sí pueden mantener vivas las dinámicas que han llevado a este acelerado repunte.

Varias voces reclaman en Bruselas un cambio del sistema para limitar la especulación

En esas circunstancias, han sido varias las voces que se han dirigido hacia Bruselas en pos de un cambio en el sistema que limite los efectos de la especulación en este mercado, tan ostensibles ya en el mercado eléctrico. Voces entre las que se echan en falta las de quienes más se hicieron notar durante el repunte de los precios del pasado mes de enero, a pesar de que el precio medio de aquel mes acabó situándose por debajo del que se registrará este abril.

Puede entenderse, sin embargo, que enarbolar la bandera de un cambio regulatorio en Bruselas atacando las bases de un mecanismo implementado en favor de la transición ecológica tiene menos atractivo político que significarse contra la supuesta "estafa" (en palabras del portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique) urdida por el anterior Gobierno del Partido Popular y en beneficio del sistema eléctrico sobre la que se basaba la anterior polémica.

Es un dicho común que los políticos cada vez más se mueven por el mero interés electoral sin verdadera motivación por resolver los problemas reales de los ciudadanos a los que gobiernan. El silencio actual en torno a la subida de los precios de la luz, en contraste con el ruido del pasado enero, no hace sino reforzar esa sensación.

De la guerra abierta contra el sistema eléctrico al mutismo más absoluto. Ese es el camino que han atravesado en apenas tres meses parte de la clase política y algunas asociaciones de consumidores (vinculadas en mayor o menor medida a esa misma clase política) desde que el pasado enero alzaron la voz contra lo que, denunciaban, suponía un encarecimiento histórico e injustificado de la factura de la luz que acabaría haciendo mella en las finanzas de millones de familias españolas.

Factura de la luz Eléctricas