¿Y si el mercado está infravalorando la recuperación del petróleo?
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ALCANZA NIVELES PREPANDEMIA

¿Y si el mercado está infravalorando la recuperación del petróleo?

La fuerte entrada en 'backwardation' augura una importante caída de los inventarios y abre las puertas a un rally mayor del precio del crudo

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El precio del barril Brent de referencia en Europa ha superado por primera vez desde que estalló la pandemia del coronavirus la barrera psicológica de los 60 dólares y el mercado en general, más allá de los creyentes del sector, han comenzado a dar un voto de confianza a la recuperación definitiva de uno de los activos más sacudidos la primavera pasada, cuando el cierre y las medidas de restricción adoptadas por los distintos países para frenar el avance del virus hundieron la demanda y llevaron incluso al barril del Texas estadounidense a cotizar en negativo.

No obstante, desde los mínimos de abril, cuando el Brent tocó los 17,5 dólares al cierre y el Texas los 9,07 dólares, el precio se ha recuperado más de un 250% y un 500% respectivamente, siendo el arranque de 2021 el mayor rally de los últimos 30 años para el oro negro. Aún así, la prudencia continúa instalada entre los analistas y prueba de ello es que el precio medio de los analistas de Bloomberg para el cierre de 2021 no supera esos 60 dólares en los que cotiza hoy.

Sin embargo, al igual que ocurría el verano pasado, cuando en plena desescalada se empezaron a suceder previsiones que apuntaban no solo a una rápida recuperación del petróleo, sino a la posibilidad de que alcanzara incluso los 100 dólares en dieciocho meses, el escenario se repite. Si bien es verdad que, a diferencia de entonces, los expertos no se aventuran a poner una cifra tan redonda sobre la mesa, lo cierto es que cada vez son más los que auguran un fuerte mercado alcista.

La recuperación de la demanda va a ser estelar. La foto de los inventarios es significativamente mejor de lo que mucha gente cree

“La recuperación se está produciendo a un ritmo mayor del que la gente está percibiendo" aseguraba en declaraciones a Bloomberg Ed Morse, director de análisis de materias primas de Citigroup. "La recuperación de la demanda va a ser estelar. La foto de los inventarios es significativamente mejor de lo que mucha gente cree". Y es que el mercado se encuentra en una situación de 'backwardation' y eso, precisamente, es lo que empuja a los alcistas.

Lo normal en el mercado del petróleo es una estructura de 'contango'. Esto es, que los precios 'spot' de entrega inmediata o los futuros a muy corto plazo sean inferiores al precio a futuro, por lo que los inversores hacen acopio de crudo con la idea de venderlo más caro en unos meses o un año. Una razón fundamental de que esto sea así es porque el precio refleja también el coste de almacenamiento más una prima por la incertidumbre futura.

Esto es precisamente lo que hizo que en el primer trimestre de 2020 el estocaje se disparara, incluso en petroleros esperando en el mar cuando las instalaciones en tierra llegaron a su tope de capacidad con el desplome de la demanda por la paralización de la economía mundial, elevando los inventarios a máximos históricos y obligando a los 'traders' a pagar hasta 40 dólares por quitarse los barriles de encima.

Pero ahora la situación es completamente la opuesta. La curva de futuros -que ya se comenzó a aplanar el pasado mes de julio, llegando a rozar ya entonces la entrada en 'backwardation'- se ha dado la vuelta. Esto quiere decir que a día de hoy el precio del barril con entrega inmediata es más alto que el precio a futuro, algo que ocurre, generalmente, cuando se produce un déficit de oferta y es una señal que apoya un posible rally. Así, mientras que el spot este martes se encuentra en los 60,61 dólares para el Brent, el contrato con entrega a agosto se encuentra en los 59,08 dólares, y la entrega a diciembre se paga a 57,52 dólares por barril, lo que supone un máximo de dos años en comparación con los contratos a liquidar un año después.

Pero, ¿qué significa que el mercado esté en 'backwardation'? Básicamente refleja un inusual aumento de la demanda a corto plazo por la materia prima en cuestión, en este caso el petróleo, y el resultado es que los productores tienen más incentivos económicos para agotar los inventarios lo más rápido posible, por lo que Morse considera que "la sobreoferta que existe en estos momentos no va a durar tanto como algunos se piensan".

Reequilibrio del mercado

No en vano, una de las medidas adoptadas para apuntalar la recuperación definitiva del petróleo es el recorte histórico de la producción acordado entre los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios que ha llevado a la Agencia Internacional de la Energía a estimar que los inventarios, tanto en tanques en tierra firme como el almacenamiento flotante han descendido en 300 millones de barriles desde mayo. A esto hay que sumar el aumento de la demanda, empujado también por la confianza generada en la recuperación por la aparición de la vacuna y el inicio de la inmunización de la población frente al covid, lo que está favoreciendo el reequilibrio entre la oferta y la demanda.

Tanto es así que China ha sido un agente claro en la recuperación del mercado. El número de petroleros que van camino del gigante asiático alcanzó el pasado viernes su nivel más alto en seis meses, antes del estallido de la segunda ola del coronavirus. De hecho, el CEO de Royal Dutch Shell, Ben van Beurden, aseguró la semana pasada que las ventas de combustible al país han vuelto a un "importante modo subida", al tiempo que la demanda de India se ha recuperado hasta niveles de hace un año.

Por otro lado, fuera de la OPEP+, otro de los factores que va a influir considerablemente en la reducción de inventarios es el cambio de gobierno en Estados Unidos. De entrada, con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca se ha producido la paralización momentánea del reparto de los arrendamientos públicos a la petroleras americanas --y también de gas-, paralizando las perforaciones.

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Eso en un país en el que la industria del 'fracking' americano ya se encontraba contra las cuerdas a pesar de la recuperación de los precios hasta los niveles previos a la pandemia, por encima de los 58 dólares el barril del 'Sweet Texas'. Y es que cuentan con un endeudamiento excesivo, muchas de ellas están, de hecho, en quiebra, con más de 120.000 millones de dólares de refinanciación por parte de la banca que se muestra, cuando menos, reacia a financiar nuevas inversiones.

A todo esto hay que sumar una de las características propias del mercado del petróleo y es que la oferta es muy poco flexible. Por lo que cuando cae la demanda, la situación no se salva cerrando el grifo -y eso es lo que pasó durante el primer trimestre de 2020, hundiendo los precios más de un 70% por el exceso de oferta- y cuando sube, no se soluciona abriéndolo. De hecho, el cierre de pozos en muchos casos supone su destrucción y que no se puedan volver a reabrir. La clave ahora será la velocidad de la recuperación, la eficacia de las vacunas y la capacidad de reacción de los productores para comprobar si aquellos que auguraban en junio la proximidad de un súper ciclo del petróleo estaban en lo cierto.

El precio del barril Brent de referencia en Europa ha superado por primera vez desde que estalló la pandemia del coronavirus la barrera psicológica de los 60 dólares y el mercado en general, más allá de los creyentes del sector, han comenzado a dar un voto de confianza a la recuperación definitiva de uno de los activos más sacudidos la primavera pasada, cuando el cierre y las medidas de restricción adoptadas por los distintos países para frenar el avance del virus hundieron la demanda y llevaron incluso al barril del Texas estadounidense a cotizar en negativo.

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