SEÑALES DE CAMBIO DE CICLO

'Backwardation': el palabro al que se aferran los inversores para prever un alza del crudo

El precio del barril con entrega inmediata es más alto que el precio a futuro, algo que ocurre generalmente cuando se produce un déficit de oferta

Foto: Vista de un oleoducto.
Vista de un oleoducto.
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Los inversores de petróleo tienen sed de rally y siguen aferrándose a cualquier señal que haga prever que la recuperación del mercado del oro negro se acerca tras uno de los peores semestres de su historia, en el que ha llegado a desplomarse más de un 70% entre enero y los mínimos del 21 de abril. De hecho, en el momento más crítico de la pandemia del covid-19, con la mayor parte de los países de occidente cerrados, los 'traders' llegaron a pagar hasta 40 dólares por quitarse los barriles de crudo de encima ante la incapacidad de almacenamiento.

Tanto es así que el mercado pasó de una estructura de contango en el inicio del año a 'supercontango', lo que quiere decir que los precios 'spot' de entrega inmediata o los futuros a muy corto plazo, eran muy inferiores al precio a futuro, por lo que los inversores hacen acopio de crudo con la idea de venderlo más caro en unos meses o un año. Esto hizo que el almacenamiento se disparara, incluso en petroleros en el mar cuando las instalaciones en tierra se acercaban a su tope de capacidad, elevando los inventarios a niveles máximos en un mercado representado por la sobreoferta.

Pero en cuestión de pocas semanas la curva de futuros se ha aplanado llegando, incluso, a entrar en estructura de 'backwardation'. Esto quiere decir que el precio del barril con entrega inmediata es más alto que el precio a futuro, algo que ocurre generalmente cuando se produce un déficit de oferta, por lo que los analistas lo han interpretado como una prueba más de que el rally del petróleo se va a producir.

(Fuente: Bloomberg)
(Fuente: Bloomberg)

Eso en un momento en el que parece que el repunte del precio, que ha recuperado un 80% desde mínimos, ha tocado un techo en los 40 dólares. Pero como en todo, es cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Así, visto de otro modo, la capacidad de mantenerse en esos niveles a pesar del aumento de la preocupación por los rebrotes en países en los que la pandemia estaba aparentemente controlada y el temor a nuevas medidas de confinamiento o, al menos, a una ralentización de la apertura de las economías, debería haber lastrado el precio y no ha sido así, lo que se está interpretando en el mercado como otra señal alcista.

Ahora, a las puertas de una estructura de 'backwardation', el mensaje que se envía a las refinerías es el de tirar de los barriles almacenados, más baratos, en lugar de comprar otros nuevos en el mercado 'spot'. Esto es clave para reducir los inventarios acumulados durante el semestre como consecuencia del 'shock' de la demanda por la hibernación de las economías.

Caen los inventarios

Y esto empieza a surtir efecto. Prueba de ello es que los inventarios globales, que a principios de año llegaron a un récord de 4.200 millones de barriles, se están reduciendo incluso más de lo estimado por los analistas. De hecho, esta misma semana los datos de la Administración de Información Energética de EEUU mostraron la mayor caída de los inventarios de crudo en lo que va de año, con un descenso semanal de 7,2 millones de barriles.

A esto hay que sumar las últimas estimaciones de oferta y demanda hechas por la Agencia Internacional de la Energía (IAE por sus siglas en ingles), que apunta a que, aunque la demanda de crudo se va a hundir en 8,1 millones de barriles día este año, en 2021 va a rebotar hasta lograr una recuperación récord de 5,7 millones de barriles día, al tiempo que la oferta de aquí a 2022, va a ser mucho menor que la demanda.

No en vano, las medidas de recortes masivos por parte de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) y sus socios, así como el colapso del 'fracking' en Estados Unidos con quiebras masivas, entre las que destaca esta semana la de su propio precursor, Chesapeake, han drenado la sobreoferta que había en el mercado. Tanto que los analistas esperan ahora un fuerte déficit de suministro en la segunda mitad del año.

"Debería producirse un patrón de caída de los inventarios en la mayoría de las regiones a medida que avanzamos en el segundo semestre de 2020", aseguran desde Bank of America. "Como consecuencia de esto, esperamos que la curva completa del Brent entre en 'backwardation' para finales de año", afirman desde el banco de inversión que ha elevado su previsión de precio hasta una media de 43,701 dólares por barril en 2020 frente a los 37 dólares anteriores, mientras que en 2021 y 2022 apuntan a los 50 dólares y 55 dólares por barril respectivamente.

Con todo, el equilibrio del petróleo es muy delicado y existe el riesgo de que todo se vaya al traste si los productores estadounidenses, para los que a estos niveles no era rentable la extracción, vuelvan a bombear con un barril a 50 dólares. Esto amenazaría la parte del pastel que se pensaban comer solos los miembros de la OPEP, lo que podría provocar una rápida reacción por parte de algunos miembros del cártel, en especial Arabia Saudí, que sí puede permitirse precios más bajos, rompiendo el acuerdo y retomando la guerra de precios como ya hizo el pasado mes de marzo inundando el mercado.

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