Lo que esconde Tesla tras la inversión en bitcoins
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invertirá 1.500 millones de dólares

Lo que esconde Tesla tras la inversión en bitcoins

Pese al entusiasmo con la que acogió el mercado la noticia, no será la evolución del bitcoin lo que despejará las persistentes dudas sobre las valoraciones de Tesla

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Foto: EC.

La noticia de que Tesla ha decidido invertir 1.500 millones de dólares en bitcoins le sirvió a la compañía de Elon Musk para acaparar una vez más los titulares informativos a nivel mundial. Sin duda, ese movimiento acaparó mucha más atención que el hecho, mucho menos favorable, conocido también este lunes, de que las autoridades chinas han requerido al fabricante de vehículos eléctricos información sobre cuestiones calidad y seguridad después de protagonizar diversos incidentes.

La extravagancia de Musk es de sobra conocida y la decisión de exponer una parte significativa del efectivo de Tesla no puede explicarse de otra manera. La compañía ha justificado la decisión en la voluntad de diversificiar y maximizar los retornos del dinero que mantiene en caja y no puede negarse que este extraño movimiento puede resultarle muy rentable al grupo: no en vano, solo con su anuncio ya propició una revalorización de la criptomoneda superior al 15%, llevándola a pulverizar sus récords.

Hay muchos motivos para cuestionar la idoneidad de apostar más del 15% del efectivo de una compañía inmersa en una actividad tan intensiva en capital en un activo tan volátil y sujeto a incertidumbres como bitcoin, pero la gestión de Musk nunca se ha caracterizado por amoldarse a los estándares de gestión tradicional. Y probablemente solo así pueda explicarse el éxito de Tesla, hoy por hoy el fabricante de automóviles más valioso del mundo (vale más que la suma de todos sus competidores) a pesar de mostrar a día de hoy unas cifras de negocio bastante inferiores a las de cualquiera de las marcas tradicionales.

Tesla ha logrado sobreponerse al escepticismo constante de los analistas

No cabe duda de que Tesla, a lo largo de los últimos años, ha logrado sobreponerse al frecuente escepticismo con el que frecuentemente la han mirado los expertos. Una empresa que se ha movido ininterrumpidamente con un porcentaje de recomendaciones de compra inferior al 40% desde hace cinco años ha acumulado unos retornos superiores al 2.800%, desmontando temores muy arraigados como los que hacían referencia a su incapacidad para generar flujos de caja positivos.

Tesla es hoy un grupo líder, con varios años de desarrollo de ventaja sobre sus rivales, en el ámbito de la movilidad eléctrica. Y si se asume el relato, difícilmente discutible, de que el futuro de los vehículos pasa por la electrificación, esta preeminencia no puede más que ser premiada por parte de los inversores, máxime en un entorno de mercado en que los bajos tipos de interés permiten dar una valoración mayor a los beneficios futuros.

Foto: (Foto: Reuters)

El problema está en que, a medida que los inversores han ido dando su confianza al proyecto de Musk, su irrefrenable escalada empieza a reflejar unas perspectivas que cada vez cuesta más encajar en los números. Con una valoración que supera los 820.000 millones de dólares, Tesla cotiza hoy a más de 200 veces su beneficio esperado para 2021.

Sin duda, el repunte de sus ventas el pasado año (rozó las 500.000 entregas, con un crecimiento del 40% respecto al ejercicio anterior) y sus primeros números verdes (registró un beneficio de 721 millones de euros) suponen unos pilares claramente más sólidos que los existentes en años anteriores para sostener el relato triunfal de la compañía. Pero un cálculo rápido permite apreciar que, asumiendo los márgenes anuales y aplicando a Tesla un múltiplo de más del doble que el de la media de sus rivales, el grupo tendría que multiplicar sus ventas más de 50 veces, hasta alcanzar cifras que los dos mayores fabricantes de la actualidad, Toyota y el Grupo Volkswagen, nunca han rozado ni de manera conjunta. Obviamente, el mercado parece tener en precio un dominio abrumador de Tesla en el mercado de automoción del futuro.

La pérdida de cuota de mercado pone en riesgo el relato de dominio de la compañía

Y, sin embargo, los datos más recientes no vienen en respaldo de esta tesis. Como la propia compañía admite en su último informe ante la SEC, la compatencia es creciente y, aunque parten con una evidente desventaja, sus rivales cuentan con armas muy potentes. "Muchos de nuestros competidores tienen recursos significativamente mayores o mejor establecidos que nosotros para dedicarlos al diseño, desarrollo, fabricación, distribución, promoción, venta y soporte de sus productos", apunta. Y esto se viene reflejando ya de forma notoria en una paulatina pérdida de cuota de mercado en lugares como Europa, donde en diciembre el ID3 de Volkswagen ya logró situarse como el eléctrico más vendido, por delante del Model 3 de Tesla.

Y también en China, un mercado fundamental para el crecimiento de Tesla, en el que los productores rivales le están arañando mes a mes cuota de ventas, según la Asociación de Fabricantes de Automóviles Chinos (CAAM, por sus siglas en inglés). En esa situación los recientes problemas de Tesla y la estrecha vigilancia de los reguladores chinos no tiene por qué convertirse en un problema muy significativo, pero, sin duda, no representan una ayuda.

Foto: Un 'trader' en la bolsa de Nueva York. (Reuters)

El lento crecimiento de las ventas en Estados Unidos, que se mantiene como su mercado principal (aunque en 2020, por primera vez fueron más las ventas en otros mercados) y el deterioro del margen bruto son otros factores que reafirman a las muchas casas de análisis que, como Barclays, insisten en la sobrevaloración de sus acciones. Su precio objetivo medio se sitúa más de un 30% por debajo de su cotización actual.

Son estas cuestiones relativas a la competencia y la capacidad de Tesla para defender su ventaja frente a sus competidores las claves fundamentales que marcarán la evolución de Tesla y justificarán o no sus valoraciones actuales mucho más que lo que pueda pasar con su inversión en bitcoin. Por más que a la estrategia de Musk le resulte mucho más rentable que sea la criptomoneda la que centre los titulares.

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La noticia de que Tesla ha decidido invertir 1.500 millones de dólares en bitcoins le sirvió a la compañía de Elon Musk para acaparar una vez más los titulares informativos a nivel mundial. Sin duda, ese movimiento acaparó mucha más atención que el hecho, mucho menos favorable, conocido también este lunes, de que las autoridades chinas han requerido al fabricante de vehículos eléctricos información sobre cuestiones calidad y seguridad después de protagonizar diversos incidentes.

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