Cellnex avista otra gran adquisición: el riesgo de decepcionar es creciente
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Negocia la compra de torres a Hutchison

Cellnex avista otra gran adquisición: el riesgo de decepcionar es creciente

El mercado vuelve a dar muestras de su confianza en el grupo, impulsando su cotización a niveles récord pese a las dudas que aún encierra la posible operación con Hutchison

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En un año tan convulso como 2020, que una empresa sea capaz de anunciar un incremento de sus ingresos superior al 50% y un crecimiento del ebitda que roza el 70% representa logros al alcance de muy pocos, que justifican el apasionamiento que viene generando desde hace tiempo la acción de Cellnex entre los inversores.

Es preciso señalar, sin embargo, que estas cuentas encierran poco que pueda sorprender a los inversores. Al fin y al cabo, si algo ha valorado el mercado en Cellnex y, en general, en el negocio de la gestión de las infraestructuras de telecomunicaciones, ha sido la recurrencia y predictibilidad del negocio, que raramente se desvía de las previsiones.

De este modo, las ganancias del 5,74% que registraron este miércoles las acciones de Cellnex, y que empujaron su cotización a máximos históricos —con una capitalización que ronda ya los 27.800 millones de euros, un 80% superior a la de Telefónica—, más que como un premio a sus resultados deben entenderse como un nuevo voto de confianza en su capacidad de seguir generando más crecimiento, lo que justifica que a día de hoy su PER estimado para 2021 supere las 475 veces.

Las expectativas justifican que hoy su capitalización supere en un 80% la de Telefónica, con un PER para 2021 de más de 475 veces

Una confianza alimentada por la confirmación por parte de la compañía de que está negociando con la operadora Hutchison la adquisición de su negocio de torres, que ha sido valorado en unos 10.000 millones de euros. Se trataría, de lejos, de la mayor operación cerrada hasta la fecha por parte del grupo que dirige Tobías Martínez, que estaría sumando un negocio de alrededor de 28.500 torres, que elevaría en un 39% el número de puntos de acceso del grupo y en algo más del 60% su ebitda.

Adquirir el negocio de torres de Hutchison permitiría a Cellnex, por un lado, reforzarse en mercados donde ya está presente, como Italia, Irlanda o Reino Unido, mientras se introduce en nuevos países, que serían Suecia, Dinamarca y Austria, consolidándose como el operador líder del mercado en Europa en la gestión de infraestructuras de telecomunicación.

Foto: Antenas de Cellnex. (Reuters)

Para un grupo cuyas posibilidades de crecimiento pasan principalmente por seguir cerrando nuevas adquisiciones, un movimiento de este calado supondría un acelerón a las expectativas que gran parte del mercado viene depositando en el grupo español en los últimos años. Y los buenos resultados hasta la fecha de las múltiples operaciones cerradas en los últimos años —manifestados en el creciente margen sobre ebitda del grupo— le han granjeado una confianza que se evidencia en la rotundidad con que se festeja cada operación anunciada por el grupo.

El peligro para Cellnex radica en que esa confianza conlleva una exigencia creciente no fácil de cumplir. Desde que anunció su última ampliación de capital el pasado verano, en el mercado se espera con entusiasmo esa gran operación que haga realidad las crecientes expectativas en torno al grupo y que han llevado a firmas como Goldman Sachs a otorgarle potenciales de revalorización cercanos al 50%, apoyados en supuestas oportunidades de crecimiento inorgánico por valor de hasta 150.000 millones de euros.

El atractivo de estos activos no pasa desapercibido ya para nadie y esto se ha visto reflejado en los últimos tiempos en unos precios al alza en las operaciones que ha logrado cerrar Cellnex. Pero los 10.000 millones de euros en que se cifra la compra del negocio de torres de Hutchison parecen romper con cualquier registro anterior, al implicar unas valoraciones de hasta 33 veces ebitda.

A falta de detalles, la compra de las torres de Hutchison por 10.000 M parece romper todos los registros de valoraciones pagadas por Cellnex

Es cierto que faltarían por conocerse muchos detalles de la operación y que, como detallan los analistas de JP Morgan, una compra acompañada de un acuerdo de desarrollo BTS (construcción de emplazamientos a petición de una operadora) podría hacer estos múltiplos mucho más asumibles. Y del mismo modo, la posibilidad de generar sinergias en los mercados en los que ya está presente Cellnex también haría más atractivo el precio a pagar.

Pero cabe preguntarse si la exigencia de generar un crecimiento acelerado podría estar llevando a Cellnex a comprometer su propia credibilidad, con una compra mucho más difícil de rentabilizar que todas las anteriores. Y que además supondría un esfuerzo financiero enorme, llevando su deuda sobre ebitda a casi las ocho veces, lo que podría poner en riesgo su única calificación en niveles de grado de inversión —la que le otorga Fitch—. Es por eso que entre los expertos se especula con que el grupo no llevará a cabo esta compra de forma completa, sino que se hará con una participación —aunque mayoritaria— o sufragará parte de la misma entregando acciones a Hutchison.

Son muchos y esenciales los aspectos por resolver en esta operación, si es que llega a hacerse efectiva. El mercado no parece preocupado por los desafíos que implica, porque la confianza en la capacidad de gestión de Cellnex está hoy en niveles máximos. A estas alturas, no obstante, el riesgo de decepcionar no es nada desdeñable, por lo que el grupo de Tobías Martínez debe ser cauto para no dar ningún paso en falso.

En un año tan convulso como 2020, que una empresa sea capaz de anunciar un incremento de sus ingresos superior al 50% y un crecimiento del ebitda que roza el 70% representa logros al alcance de muy pocos, que justifican el apasionamiento que viene generando desde hace tiempo la acción de Cellnex entre los inversores.

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