El S&P 500 ante los 3.000 puntos: ¿podrá evitar Wall Street el vértigo en su escalada?
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Remontada en las bolsas

El S&P 500 ante los 3.000 puntos: ¿podrá evitar Wall Street el vértigo en su escalada?

Los principales índices estadounidenses aceleran su recuperación y enfrentan niveles clave con la expectativa de que su superación confirmará el cambio de tendencia del mercado

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Durante la sesión de este martes, el índice S&P 500 superó por momentos la barrera de los 3.000 puntos, situándose en niveles que hasta el pasado octubre no había hollado nunca antes. Aunque al cierre perdió la emblemática cota, el principal índice de Wall Street se ubicó a menos de un 12% de sus máximos históricos, que datan del pasado 19 de febrero, tras remontar más de un 30% en apenas dos meses. Y más cerca de su récord se encuentra el Nasdaq 100, a poco más de un 3%, alimentando la sensación de que para los inversores, una de las crisis más intensas del último siglo ya es historia.

Todo parece indicar que este miércoles, cuando arranque la sesión estadounidense, Wall Street volverá a lanzarse al alza, reconquistando los 3.000 puntos y superando así la que es una de las principales referencias técnicas de los mercados, la media móvil de 200 sesiones. "Si el S&P 500 supera con holgura esta media podría decirse que el mercado estadounidense entra en una nueva fase. Además, en esta ocasión se da la circunstancia de que la media se sitúa en un nivel psicológico, como son los 3.000 puntos del índice", explica Juan José Fernández-Figares, director de Análisis de Link Securities.

Los incipientes avances hacia la reactivación de las economías occidentales, tras el parón provocado por el coronavirus, han permitido a los inversores dejar a un lado los pesares por las terroríficas cifras macroeconómicas que aún siguen golpeando día tras día a las mayores economías del mundo y posar su mirada en una recuperación que parecen esperar que sea rápida. Solo así puede entenderse que el S&P 500 esté cotizando a un PER (relación entre precio y beneficios estimados) de casi 24 veces, unas cifras no alcanzadas desde finales de 2000, en pleno pinchazo de la burbuja puntocom.

Con su reciente remontada, el S&P ha alcanzado unos niveles de valoración que no se veían desde finales de 2000, en pleno pinchazo 'puntocom'

En algunos ámbitos del mercado ha cobrado valor la justificación de que las cifras de PER de este año están fuertemente distorsionadas por un suceso puntual y extraordinario, que hará caer los beneficios empresariales de forma muy profunda, pero poco duradera y que, por lo tanto, con una visión a más largo plazo, las valoraciones actuales del mercado no son tan desafiantes.

En respaldo de la racionalidad de la solidez de esta remontada tiene sentido aducir cuestiones como los niveles históricamente bajos de rentabilidad de la deuda (que conducen a una visión relativa más favorable de las bolsas) y las ingentes cantidades de dinero inyectadas por los bancos centrales para hacer frente a la crisis, que vuelven a demostrar, como ya hicieron en la última década, su poder de soporte de los mercados.

"El mercado da la sensación de que está de nuevo en una tendencia alcista. Ya, incluso, se están recuperando los sectores que más se han visto penalizados por la crisis, como aerolíneas u hoteleras", considera Nicolás López, director de Análisis de M&G Valores.

Pero contra esta visión que parece estar abriéndose camino en las bolsas se yerguen también argumentos capaces de infundir ciertas dudas. No en vano, los expertos apuntan a que son muchas las incertidumbres que aún se ciernen sobre la economía global y que obligan a mantener una visión cauta. De hecho, no faltan referencias que ponen en cuestión el discurso de la recomendación: la atonía del índice comercial Baltic Dry (con la amenaza de una nueva guerra comercial entre China y Estados Unidos y la reactivación de las tensiones en torno al Brexit), la debilidad de los metales industriales o las deprimidas valoraciones de la banca -que parecen descontar un severo daño en sus balances a causa de una ola de impagos a medio plazo-, son algunas de las más reseñables, tal y como refiere el columnista de Bloomberg John Authers.

Los altos niveles de desempleo acumulados en las principales economías a causa de la crisis, el brusco repunte del endeudamiento empresarial y gubernamental, las previsibles restricciones al libre movimiento que seguirán imponiéndose a nivel global en la lucha contra la pandemia o el temor a nuevos brotes violentos del virus que obliguen a una reedición de los confinamientos (aunque estos puedan ser más light) en un futuro próximo son elementos que no dejan de competir contra la perspectiva de que en uno o dos años las empresas habrán recobrado su normalidad y habrán justificado, de este modo, las elevadas valoraciones actuales.

Sin duda, la crisis está llamada a generar nuevas oportunidades y acelerar tendencias, que dejarán una larga serie de vencedores -es lo que parece descontar el mercado con compañías como Amazon, Nvidia o Netflix-, pero parece más difícil que estos logren eclipsar la lista de empresas damnificadas por la nueva situación.

Superar la cota de los 3.000 puntos podría dar un nuevo impulso a la remontada, a través de los inversores que temen quedar fuera del movimiento

Sin embargo, como bien advierte Nicolás López, cuando una dinámica se impone en los mercados resulta muy difícil razonar contra ella. La masa inversora parece haber abrazado la idea de la recuperación -con el sustento de los bancos centrales- y la ruptura de niveles clave como los que enfrenta ahora Wall Street solo pueden verse como una señal de que los tiempos convulsos han quedado atrás. Es una apuesta arriesgada, sin duda, pero como casi cualquier movimiento bursátil.

Los 3.000 puntos del S&P 500 y su media móvil de 200 sesiones se presentan ahora como un punto clave para testar la fuerza del repunte. Su ruptura podría alimentar el optimismo y animar a un número creciente de inversores, que miran el movimiento de las últimas semanas con recelos que se mezclan con el miedo a quedarse fuera de un nuevo ciclo alcista.

La psicología tiene mucho que decir en los movimientos de corto plazo de los mercados. Pero solo la evolución de la economía puede dar al mercado la fuerza suficiente para marcar una tendencia sostenida. Hoy, los inversores han hecho una apuesta por la recuperación; los datos dirán si han ido demasiado lejos.

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