Purdue quiebra

‘Crisis del opio’ en EEUU: la caja de Pandora se abre en octubre

2.000 denuncias comienzan en octubre tras cerrarse un juicio histórico por la "epidemia" en EEUU del Opio recetado. Las farmaceúticas habrían vuelto adictos a pueblos enteros

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Apenas 2.800 personas viven en la pequeña localidad de Williamson en West Virginia. La vida en este pueblo al noreste del país, a priori, tendría que ser tranquila. Sin embargo, este lugar encabeza informes en la Casa Blanca y es noticia nacional por ser el lugar donde se consumen más opiáceos por habitante: tocan a más de 2 pastillas al día por persona.

Williamson (West Virginia)
Williamson (West Virginia)

No hay grandes bandas de la droga en Williamson, el camello es cualquier farmacia. Solo en esta pequeña localidad se han comercializado más de 20,8 millones de analgésicos con suficiente opio como para resultar adictivos en 10 años. Numerosas empresas farmacéuticas han convertido en drogadictos a pueblos enteros como este, elevando los niveles de opio en determinados fármacos y vendiendo así droga a través de canales de distribución legales.

Tras años de estas prácticas, las empresas responsables están empezando a pagar el precio: quiebras de gigantes que tenían capitalizaciones millonarias, huidas de inversores… todo esto tras un juicio histórico sobre Johnson & Johnson, Teva y Purdue.

Después de la sentencia se abre la puerta a más de 2.000 nuevos procedimientos contra estas compañías que arrancarán en octubre. Y la primera víctima de esta nueva ola de denuncias es Purdue. Tras negociar una compensación para todas ellas de 12.000 millones de dólares ha anunciado su bancarrota.

Oklahoma contra J&J, Purdue y Teva

Las instituciones de Oklahoma hicieron historia el pasado mes de agosto, en el primer juicio contra las farmacéuticas en relación con los opioides. El objetivo de las defensas era lograr que tres empresas, con mayor peso de Johnson & Johnson, pagaran hasta 16.000 millones, cifra que equivaldría al gasto que el Estado tendría que emprender en reparar los daños causados por esta crisis.

La empresa fabricante no fue la única en ser acusada en este juicio, Purdue Pharma y Teva Pharma también fueron acusadas aunque estas llegaron a acuerdos prrevios al juicio para no tener que afrontar este proceso.

En el caso de la primera este pacto fue mucho antes del juicio, en marzo, y aceptó pagar 270 millones de dólares. Asimismo, Teva tardó dos meses más en acordar la sanción de 85 millones, cifra más benevolente para la empresa.

El 26 de agosto se dictaba la sentencia contra la única de las tres empresas que aún seguía defendiendo en los tribunales su inocencia, J&J. El fallo fue claro: “Los mensajes y el marketing de la empresa fueron engañosos y peligrosos (…) provocaron un aumento en las tasas de adicción y en las muertes por sobredosis”.

Por ello se les impuso una multa de 572 millones de dólares y se les atribuyó más o menos una responsabilidad del 60%, llegando la cifra total cerca de los 1.000 millones para subsanar el daño causado. La empresa ya ha anunciado que apelará la decisión.

Se abre la Caja de Pandora

Lo importante de este primer gran juicio era, más que nada, que ha sentado precedente sobre lo que sucederá a partir de este mes de octubre. Ahora mismo hay más de 2.000 denuncias, no de particulares, sino íntegramente de Estados, ciudades y tribus indígenas que, tras la sentencia de Oklahoma y Cleeveland, creen que ahora les toca a ellos recibir una compensación.

Solo la sombra de este enjambre de pleitos ya está sacudiendo los cimientos de las empresas ligadas a esta polémica. El ejemplo más claro de esto es el hecho de que Purdue Pharma se haya declarado en bancarrota para poder afrontar esta situación.

Bancarrota de Purdue y suspensión de Insys

La familia Sackler, dueña de la compañía, llegó a un principio de acuerdo para pagar por la totalidad de las denuncias, más de 12.000 millones de dólares. El resultado es que la empresa, al menos tal y como se conocía hasta ahora, se disolverá. La idea de los dueños es usar lo que quede de sus estructuras tras la quiebra para convertirla en una asociación dedicada a distribuir medicamentos para tratar los casos de sobredosis.

Por su parte Insys también ha tenido que cerrar sus puertas ante el tsunami judicial que se avecinaba. La compañía parecía salvar la situación, logrando un acuerdo por el que pagaba menos de toda la liquidez que mantenía (87,6 millones según la empresa), pero pronto los casos empezaron a multiplicarse y ya no pudo afrontarlos, declarando una suspensión de pagos.

Este último caso hay que tratarlo, en parte, por separado al de las otras empresas, debido a que Insys no solo tenía problemas judiciales con los productos con opiáceos. La empresa estaba presuntamente dentro de una trama de sobornos a médicos para que recetasen sus medicamentos y este caso también ha sido clave para su situación actual.

Los inversores huyen de Teva y Mallinckrodt

Aunque aún no han tenido que poner un punto y final a su actividad, otras farmacéuticas que estaban en el foco de este problema ven como sus inversores huyen despavoridos ante la perspectiva de que aparezcan más y más demandas.

Teva es el caso más paradigmático.. A pesar de lo que se pedía en el juicio de Oklahoma, consiguió evitar pagar más de 85 millones, los inversores vieron esto como una mala señal. A pesar de que había salido más o menos bien parado con este acuerdo, la confianza se derrumbó. Si en mayo alcanzó un pacto con las defensas, desde ese día hasta ahora su valor en bolsa se ha desplomado un 53% y en lo que llevamos de año la cifra es más dramática, hasta un 70%.

Mallinckrodt ha seguido un camino idéntico aunque no formase parte de este juicio. Se trata de la compañía líder en opioides entre 2006 y 2012, con una cuota de mercado del 40% por aquel entonces. A medida que las informaciones avanzaban, el juicio seguía su curso y comenzaron a llegar a acuerdos para resolver sus propias demandas, su valor se desplomaba. Desde mayo con el tema en el foco mediático, se perdió hasta un 44% de todo su valor. Aunque la crisis se recrudeció con el paso del verano, en el cual el precio de sus acciones se ha terminado desplomando hasta un 84,22%.

J&J no sale tan mal parado

Frente a todos estos casos, la empresa que mejor aguanta el vendaval es Johnson & Johnson. La confianza que genera este gigante de la medicina y la higiene es tal que parece totalmente impermeable a esta clase de juicios y polémicas.

A pesar de los más de 572 millones de dólares de sanción, su valor en bolsa subió ese día un 1,5%. Incluso con la situación actual, el mercado ve el caso de J&J muy diferente que al de las farmacéuticas anteriormente citadas. Y, el consenso de Bloomberg considera que sus acciones están 20 dólares por debajo de su precio objetivo (ahora está entorno a los 130 dólares), por lo que apenas un 4% del mercado recomienda vender títulos de la empresa. El principal motivo que se repiten todos los economistas es la solided financiera. Confían en que gracias a esta la empresa podrá capear esta crisis sin muchos sobresaltos.

Además, la empresa viene de pagar más de 5.000 millones por los presuntos efectos cancerígenos de sus polvos de talco durante años. Ahora se abre una investigación sobre si la empresa tenía conocimiento del daño que este producto podría producir y aun así lo sacó al mercado. Pero parece que la marca no sufre en exceso por todo este tipo de polémicas, aunque aun tendrá que superar todos los procesos que arranquen en octubre.

Crisis del opio, drama nacional

En Williamson, la localidad donde más se ha visto el impacto del opio recetado, se entregaron más de 20,8 millones de analgésicos con prescripción. Cada ciudadano tocaba a más de 7.400 pastillas a lo largo de la década (solo contando las legales), más de dos al día por persona.

Su estado, West Virginia fue líder absoluto en muertes por sobredosis, con unos 1.040 fallecimientos en un lugar con solo 1,8 millones de población, según datos del Centro de control y prevención de enfermedades de EEUU. En España, con 45 millones de habitantes más, murieron a causa de esto la mitad (550 personas según el ministerio de Sanidad).

Como prueba de esta la dimensión que le da a este problema desde las instituciones, la Casa Blanca solo tiene 5 asuntos clave destacados en su web: economía, seguridad nacional, presupuestos, inmigración y "crisis de los opioides". En todo estados Unidos habrían muerto solo a causa de los opioides 42.000 personas desde 2016 situándose como un problema a nivel nacional para la primera potencia del mundo. Tanto es así que Trump ha llegado a exigir pena de muerte para los traficantes y ha lanzado un importante plan de acción para poner fin a esta crisis, en el que califican todas estas muertes como “epidemia”.

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