reducirá las compras netas de bonos en septiembre

Draghi ratifica el fin del dinero gratis si la guerra comercial no lo impide

El BCE ha confirmado su intención de acabar con las compras netas en diciembre, tras reducirlas a la mitad en septiembre, y mantener los tipos al menos hasta el verano de 2019

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi

El Banco Central Europeo (BCE) ha aclarado qué es el verano, que era la duda que dejó hace mes y medio. La autoridad monetaria de la eurozona "espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en sus niveles actuales hasta al menos durante el verano de 2019". Es decir, si el mercado esperaba que no se moviera el precio del dinero hasta septiembre del año que viene, el organismo que preside Mario Draghi abre la puerta a que sea antes. Pero hay riesgos que vienen de fuera, como la guerra comercial, que amenazan los planes del italiano.

En un escueto comunicado, esta vez en todos los idiomas desde el primer momento y sin errores de traducción, el BCE no ha dado lugar a las sorpresas, en un día en el que el mercado está centrado en los resultados empresariales y apenas ha habido movimiento con la reunión en las divisas o en los bonos, como venía ocurriendo en encuentros anteriores. La institución ha mantenido el tipo de interés de referencia para sus operaciones de financiación en el 0%, la tasa de facilidad de depósito, clave para la banca, en el -0,4%, y la de facilidad de depósito en el 0,25%.

Asimismo, confirma el ritmo progresivo de retirada de los estímulos. El programa de compras se reducirá a partir de septiembre desde los 30.000 millones hasta los 15.000 millones mensuales, para después acabar con las compras netas en diciembre. Eso sí, "siempre que los nuevos datos confirmen las perspectivas de inflación a medio plazo", con lo que el ala más 'dovish' del organismo mantiene la puerta abierta a que se prolongue. No obstante, en rueda de prensa Mario Draghi ha asegurado que "la fortaleza subyacente de la economía confirma nuestra confianza de que la convergencia sostenida de la inflación con nuestro objetivo continuará en el futuro y se mantendrá incluso después de una liquidación gradual de nuestras compras", justo seis años después de marcar el punto de inflexión de la crisis de la eurozona con su célebre cita de que haría "lo que sea necesario" para salvaguardar la divisa, como paso previo a las políticas no convencionales.

De esta forma, los miembros más reticentes al endurecimiento monetario ya tienen la prueba que sustenta la retirada del 'QE', que ha engordado el balance con compras de bonos desde los 1,5 billones (millones de millones) de euros en 2017 hasta los 4,5 billones actuales, y para iniciar posteriormente la normalización de los tipos de interés. Además, Draghi asegura que el mercado debe fijarse únicamente en los mensajes en inglés, para justificarse de los errores de traducción de hace mes y medio, y defiende la forma de comunicación desde Fráncfort: "No vemos necesidad de modificar el lenguaje".

Riesgo de una guerra comercial

Si hace un año los planes del BCE se veían amenazados por la fortaleza del euro, una preocupación que se ha evaporado, esta vez el riesgo es global e iniciado desde la Casa Blanca. "Si bien las incertidumbres, especialmente las relacionadas con el entorno del comercio mundial, siguen siendo importantes, la economía de la zona del euro avanza por un camino de crecimiento sólido y amplio", asevera Draghi. No obstante, ha admitido que "una guerra comercial en la que hay rondas de respuestas y represalias crearían un clima totalmente diferente".

El BCE tiene el objetivo de que la inflación converja de forma sostenida hasta niveles próximos, aunque por debajo, del 2% en el medio plazo. Su estrategia durante los últimos años ha sido contribuir a la recuperación del crecimiento económico para que, como derivada, impulse la inflación, algo que está tardando en ocurrir. El PIB se expandió un 2,3% en 2017, acelerándose desde el 1,8% el año anterior. Mientras que en junio, según el último dato disponible por Eurostat, la inflación se situó en el 2% interanual, una décima más que en mayo. La próxima reunión del BCE será el 13 de septiembre.

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