FRENTE A LA EMISIÓN TOTAL DE 700 MILLONES

Banco Popular cifra solo en 25 millones la pérdida potencial por los convertibles

El Banco Popular estima que la pérdida máxima que pueden suponerle las sentencias judiciales sobre los bonos convertibles es de solo 25 millones aunque emitió 700

Foto: Ángel ron, presidente del Banco Popular, en los cursos de la UIMP en Santander (EFE)
Ángel ron, presidente del Banco Popular, en los cursos de la UIMP en Santander (EFE)

La multa impuesta por la CNMV al Banco Popular por la comercialización de los bonos convertibles abre la veda a la presentación de demandas judiciales contra la entidad con el consiguiente impacto económico, ya que la emisión inicial de 2009 fue de 700 millones. Sin embargo, el banco que preside Ángel Ron estima que la pérdida máxima en que podría incurrir es de 25 millones, de los que tiene provisionados entre 16 y 20, según fuentes de la entidad. En consecuencia, no tendría efecto material en sus cuentas.

¿Cómo se pasa de 700 a 25 millones? Para empezar, la emisión inicial quedó reducida a unos 500 millones porque se acometieron una serie de amortizaciones y recompras de títulos. De esa cantidad, lo máximo que habría que devolver al cliente sería sólo el dinero perdido, que no es el 100%: en el momento de la conversión en acciones, en noviembre pasado, esta pérdida era del 81%. Y además, está minorada por los intereses que fue cobrando cada año, que eran muy elevados -del Euribor más el 4% inicialmente, que luego se amplió al 7%-, muy por encima de los que están fijando los jueces por compensación por el lucro cesante (lo que habrían ganado si hubieran invertido el dinero en otro producto).

La sede de la CNMV en Madrid. (EFE)
La sede de la CNMV en Madrid. (EFE)

Teniendo todo esto en cuenta, el banco estima que la pérdida efectiva se situaría en torno al 50%, lo que reduce la cifra a 250 millones. Anticipándose a la sanción de la CNMV, el Popular contactó con muchos de los clientes afectados por este producto para ofrecerles algún tipo de compensación a cambio de que renunciaran a demandarle, pero sin devolverle todo el dinero perdido: "Para eso, que demanden al banco y que un juez le condene", sostienen las fuentes consultadas.

Estas compensaciones son habituales en el sector -lo hizo Santander con los afectados por los bonos de Lehman o Madoff, o Sabadell con los de las cuotas de la CAM- y se personalizan en función de la situación de cada cliente: pueden consistir en un tipo más alto en los depósitos, en quitarle el suelo de la hipoteca, en concederle un préstamo en condiciones ventajosas, etc. Todo ello tiene un coste muy bajo para el banco, porque incluso saca beneficio con algunos de estos productos o si en el 'pack' se incluye traer fondos de la competencia.

Demandas por un máximo de 65 millones

Quedan los clientes que no han aceptado estas propuestas y que podrían demandarle, que el banco estima que suponen unos 130 millones en convertibles; la pérdida sería la mitad, véase, unos 65 millones. Y dentro de ese colectivo hay una casuística muy amplia, incluyendo gente con conocimientos financieros -hasta Eafis-, que tienen muy difícil ganar un pleito, o clientes que la entidad no ha conseguido localizar. Teniendo en cuenta todas estas situaciones, la estimación de pérdida se sitúa en 25 de esos 65 millones. Así es como se llega a la cifra final.

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes (c) (EFE)
El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes (c) (EFE)

Es posible que algunos de los que aceptaron las compensaciones ahora se arrepientan al ver que habrían contado en un juicio con el argumento de la sanción de la CNMV. Más aún, tendrían a su favor una condena del Supremo por la mala comercialización del producto, tal como publicó El Confidencial. Pero ya no tiene remedio. Los que también salen perjudicados son los despachos de abogados especializados en reclamaciones bancarias, que ven cómo un negocio potencial de las costas de 700 millones se reduce a un 3,5% de esa cantidad.

El desastre de los convertibles

Popular lanzó estos bonos necesariamente convertibles en 2009 como alternativa a las preferentes para cumplir las instrucciones del Banco de España de reforzar su capital ante el derrumbe del sector que comenzaba entonces. Se los vendió casi en su totalidad a sus clientes particulares -unos 22.000-, como el resto de las entidades dado que los institucionales huían del papel del sector financiero español. En principio, daban un interés de Euribor a tres meses más el 4% y vencían en octubre de 2013. Un año antes de esa fecha, y a la vista de que los compradores de estos bonos habían perdido un 52%, el banco les ofreció renovar la emisión durante otros dos años con una mejora de los intereses hasta el 7%, con la esperanza de que en ese plazo la acción recuperase en bolsa. El 95% de los afectados aceptó.

Pero ocurrió todo lo contrario: el valor siguió cayendo hasta ampliar las pérdidas hasta el citado 81% en el momento del canje, en noviembre de 2015. Además, las ampliaciones de capital realizadas por el banco en este periodo y el 'contrasplit' (agrupamiento de varias acciones en una) llevaron el precio de conversión inicial de 7,01 euros hasta los 17,61. Las pérdidas derivan de que, en el momento del canje, el banco cotizaba a 3,33 euros: es decir, el inversor compraba a 17,61 euros unos títulos que sólo podía vender a 3,33. Ahora es todavía peor, ya que el bancoalcanzó mínimos tras su nueva ampliación de este año en la zona de 1,11 (ahora cotiza en torno a 1,21). 

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