remuneración al accionista

Dividendo...¿elección? Todas las trabas que le empujan a 'elegir' el cobro en acciones

Cada vez más compañías optan por la vía de ofrecer al accionista cobrar en dinero o con títulos. Lo que no dicen son las trabas que ponen para elegir lo primero

Foto: Dividendo...¿elección? Todas las trabas que le empujan a 'elegir' el cobro en acciones

Elección: Libertad para obrar. Ésta es una de las cuatro acepciones que recoge el diccionario de la RAE (Real Academia Española) para definir la "acción y efecto de elegir". Por eso, cuando un accionista lee Santander Dividendo Elección piensa que tiene libertad para optar por una u otra vía. Qué decir cuando la leyenda que acompaña a la retribución del accionista es Dividendo Banco Popular: Un dividendo a su medida.

Y la realidad es que esta fórmula de remuneración, cada vez más extendida entre las compañías cotizadas españolas, permite a los ahorradores cobrar el dividendo en dinero o en acciones. Pero decir que lo hacen con cien por cien de libertad y en igualdad de condiciones no es del todo cierto.

Las empresas ponen todo tipo de trabas para que los accionistas no elijan cobrar su remuneración en efectivo y, en cambio, tienen activada toda la maquinaria para convencerles de que lo mejor para ellos es recibir los títulos. Un discurso que pierde gran parte de credibilidad cuando se mira qué hacen los primeros espadas de esas mismas empresas, y se comprueba cómo la inmensa mayoría de ellos prefiere llevarse el dinero contante y sonante.

Este es el caso, por ejemplo, de Banco Santander, que este próximo mes de abril vuelve a repartir dividendo y cuya cúpula, con la familia Botín a la cabeza, tradicionalmente ha optado por recibirlo en efectivo.

La primera traba que ponen las empresas para el cobro en efectivo es que, por defecto, adjudican a los accionistas el dividendo en acciones. Esto ya obliga al ahorrador a tener que dirigirse a la cotizada y especificarle que desea recibir el dinero. Para que esto sea posible, debe rellenar un escrito que envían los depositarios, en el cual le dan la opción de vender sus derechos (por cada acción que tenga le corresponde una serie de derechos en función del dividendo que diseñe cada empresa) a la propia sociedad a un precio fijo o en mercado, en función del importe al que cotice en el día de la venta.

Aquí llega la segunda traba: el argumentario fiscal en contra de cobrarlo en efectivo. Las compañías informan a los accionistas sobre la retención que tiene el cobro del dividendo en efectivo y que oscila entre el 21% y el 27%; y lo comparan con la nula fiscalidad que tiene aceptar las acciones. Sin embargo, este argumentario sólo es cierto cuando se reciben más de 1.500 euros en dividendos, ya que por debajo de esta cantidad la retribución al accionista no tributa.

Eso hace que, desde el punto de vista fiscal, resulte igual de interesante recibir acciones que vender los derechos a la compañía y quedarse el dinero, algo que las empresas suelen olvidar explicar. Además, en el caso de aquellos ahorradores que superen esta cantidad, también están exentos los primeros 1.500 euros, con lo cual, la penalización fiscal sólo se aplica para el dinero que supere este importe.

Pero, incluso siendo consciente de esta similitud fiscal, y teniendo la firme voluntad de cobrar en efectivo, muchos accionistas se han tenido que conformar con las acciones por la tercera traba: lo lento que va el correo postal. Sobre todo, en Navidades, lo que hizo que muchos inversores de Repsol no pudiera ejercer su derecho de elección, como le ocurrió a JMV, un accionista real de la compañía presidida por Antonio Brufau.

La petrolera comunicó el dividendo en acciones el pasado 21 de diciembre y finalizó el plazo para solicitar el cobro en efectivo el último día del año, lo que hizo que por medio solo hubiera seis días laborales, de los cuales, uno era Nochebuena y otro Nochevieja. Si a todas estas trabas se suma que muchas personas están fuera de su hogar en esas fechas, les ocurre como a JMV, que para cuando tuvo en sus manos la carta, ya había trascurrido el plazo. En cambio, dos accionistas de referencia de Repsol, La Caixa y Sacyr, que controlan un 21% del capital de la empresa, sí recibieron el dinero en efectivo.

Comisiones y extravíos

El caso de la petrolera y el escaso plazo que tienen los pequeños ahorradores para solicitar el efectivo no es único. MJB, otro caso real, accionista de Iberdrola, pudo solicitar el cobro en efectivo del dividendo de la eléctrica el último día, porque la carta le llegó justo un día antes de que concluyera el plazo, y gracias, en buena parte, a que estaba atenta al buzón, porque el año anterior se tuvo que conformar con las acciones. Y con coste, porque del mismo modo que las compañías informan del tratamiento fiscal, no advierten de que el dividendo flexible, al fin y al cabo, es una ampliación de capital y las entidades depositarias pueden cobrar comisiones por ellas, como le ocurrió a MJB, que las tiene en Banco Santander y vio cómo la entidad le cobraba una comisión por la ampliación de Iberdrola.

Ella también es accionista del banco presidido por Emilio Botín, que hasta en tres ocasiones extravió el escrito en el que solicitaba cobrar siempre el dividendo en efectivo. Y es aquí donde aparece la cuarta traba, en la falta de información que se ofrece al accionista para permitirle recibir siempre su remuneración en dinero y no tener que estar expuesto cada año a esta problemática. 

Unas trabas a las que cada vez se enfrentan más accionistas, porque cada vez más empresas recurren a esta fórmula para retribuir a sus accionisas. Por ejemplo, el próximo mes de abril está marcado en el calendario para los inversores de los dos grandes bancos, Santander y BBVA, que además son dos de las empresas con mayor número de inversores de todo el parqué español.

Además de las grandes entidades bancarias del Ibex y de las energéticas Repsol e Iberdrola, otras cuatro cotizadas del selectivo ofrecen a sus accionistas la opción de cobrar el dividendo en forma de acciones o en metálico. ACS, Banco PopularCaixabank lo han hecho en los últimos meses, superando el 90% en el caso del banco que preside Isidro Fainé, el porcentaje de accionistas que “han optado por recibir acciones de nueva emisión”, tal y como figura en la documentación remitida a la CNMV. 

Muy cerca de ese 90% se encuentra la proporción de inversores que han recibido nuevas acciones de Banco Popular, mientras que en Repsol ha sido el 62% del accionariado y algo más del 50% en ACS. A todas ellas se unirá Telefónica, que en la presentación de resultados del pasado mes de febrero anunció que en 2014 abonará 0,75 euros por acción. De ellos, 0,35 euros los pagará en el cuarto trimestre de este año bajo la modalidad de scrip dividend.

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