un centenar de nuevo vehículos

Las grandes fortunas apuestan por las sicavs por primera vez desde Lehman

En lo que llevamos de año, se han registrado 99 de estos vehículos, cifra desconocida desde 2008 y que indica un cambio entre los grandes patrimonios

Foto: Rafael del Pino, Alicia Koplowitz y Ram Bhavnani
Rafael del Pino, Alicia Koplowitz y Ram Bhavnani

Septiembre del año 2008, el banco de inversión Lehman Brothers cae a los infiernos y desata un terremoto en los mercados financieros de consecuencias en aquel momento incalculables, y en nuestros días sólo comparables con el crac del 29. La crisis de liquidez que generó esta debacle alcanzó a todos los bolsillos, incluso a las grandes fortunas, que heridas también por escándalos como Madoff, empezaron a ver caer a sus imperios como castillos de naipes.

El crash les afectó de diversas maneras: sus empresas empezaron a echar el cierre, en una espiral de caída del consumo y aumento del paro que todavía persiste; sus inversiones financieras se desplomaron; sus patrimonios se desinflaron víctimas de la burbuja inmobiliaria... e intentar conseguir algo de efectivo con el que combatir tanta destrucción parecía un ejercicio imposible, con los mercados en caída libre y los bancos cerrados a cal y canto.

Ante este escenario, muchas fortunas optaron -o se vieron obligadas- por sacar dinero de uno de los pocos sitios de donde podían hacerlo: la famosas sicavs -sociedades de inversión de capital variable-. Estas fugas de capitales, unidas a la falta de liquidez de los patrimonios más acomodados, han hecho que durante prácticamente toda la crisis estos vehículos hayan quedado congelados e, incluso, se haya especulado con su ocaso.

Los números hablan por si sólos. A estas alturas del ejercicio, en 2007 y 2008 se habían constituido 115 y 111 sicavs, respectivamente. Un año después, en cambio, apenas había 26, según los registros de la CNMV, cifra que se reduce hasta 25 en 2010, 51 en 2011 y 29 en 2012. Pero en 2013 algo está empezando a cambiar, como demuestra el hecho de que hasta el pasado viernes se han constituido 99 sociedades, cifra comparable a las anteriores a la caída de Lehman Brothers y que reflejan que las grandes fortunas están volviendo a apostar por estos vehículos.

Los grandes apellidos toman la palabra

Como muestra de este cambio de tendencia, algunos botones de apellido ilustre: Gabriel Escarrer, padre e hijo, que acaban de poner en marcha las sicavs Illenca Livings de Inversiones y CapoCorb; la familia Del Pino, que por primer vez desde 2008 ha vuelto a constituir un vehículo de este tipo, Tosqueta Inversiones, con un capital máximo de 100 millones; Alicia Koplowitz, que se ha hecho con la Sicav Fermat, anteriormente gestionada por Banif; o una rama de la saga catalana Torres, que ha decidido invertir parte de la riqueza que obtiene con sus bodegas en la sicav TR3Inver.

¿Qué ha pasado para que las grandes fortunas vuelvan a confiar en este tipo de vehículos? "Más que decir que las grandes fortunas vuelven a las sicav, se podría decir que nunca se han ido… afortunadamente", señalan desde March Gestión. "Lo que ha ocurrido en los últimos años -como señala un gestor de sicavs-, ha sido la suma de los efectos de la crisis y de la polémica que se desató en torno a la fiscalidad de estos vehículos, que hizo que muchos patrimonios se pensaran dos veces si invertir su dinero en una de estas sociedades".

La alternativa que se les planteaba cuando gran parte de la opinión pública pidió subir su tributación fue registrar sicavs en otros países. "En una Europa con movilidad de capitales, podrían haberse trasladado a productos similares de derecho luxemburgués y eso hubiera perjudicado enormemente a un sector que gestiona más de 25.000 millones de euros, que da trabajo a miles de personas y paga sus impuestos en España", añaden desde March Gestión.

Eso sí, unos tributos que se limitan al 1% en Sociedades durante la vida del vehículo, lo que ha hecho que durante toda la crisis se haya criticado a estos vehículos sin apenas fruto. Primero, porque la alternativa, como se señala en el párrafo anterior, era una fuga a Luxemburgo; y segundo, porque al final de la vida de la sicav, sí que se tiene que tributar sin privilegios.

Lo que sí se modificó, bajo el mandato de Elena Salgado como ministra de Economía, fueron las reducciones de capital, una fórmula que se utilizaba para poder retirar dinero sin pagar al fisco, alegando pérdidas. Así, por ejemplo, fue vaciando el dueño de Inditex, Amancio Ortega, sus sociedades Keblar y Alazón, sin tener que saldar apenas cuentas con Hacienda.

Nuevos tiempos

La modificación introducida por Salgado obligaba a tener que tributar entre el 19% y el 21% (ahora hasta un 27% con las subidas de impuestos del PP) del dinero que se sacara por la vía de reducciones de capital, un cambio que prácticamente igualó la tributación de las sicavs a los fondos y, más que tomar ninguna medida drástica, como pedía la opinión pública, lo que se hizo fue eliminar un privilegio que confería a estos vehículos una ventaja competitiva.

No obstante, se mantuvo su naturaleza de tener que tributar sólo un 1% durante el periodo de vida del vehículo y su política de reinversión de beneficios sin penalización, algo que ahora, con las subidas aprobadas por el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, para el ahorro hace que las sicavs vuelvan a ser muy interesantes, porque permiten diferir el pago de impuestos y esquivar así el alza de impuestos del PP, que siempre ha dicho que esta penalización del ahorro es temporal. "Es muy eficiene tener un vehículo que reinvierta el dividendo, porque está difiriendo la obligación fiscal y ganando tiempo", señala un gestor de este tipo de sociedades.

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