La 'no' ganga del uranio: la única materia prima que ni sube y lo va a hacer

Con el precio del uranio un tercio por debajo de sus máximos de 2007 y el fuerte repunte que están experimentando las materias primas, lideradas por

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La 'no' ganga del uranio: la única materia prima que ni sube y lo va a hacer

Con el precio del uranio un tercio por debajo de sus máximos de 2007 y el fuerte repunte que están experimentando las materias primas, lideradas por el oro que roza los 1.300 dólares,  por el miedo de los inversores a la ralentización de la recuperación económica, es lógico pensar que el ‘otro’ metal amarillo es una ganga.

Sin embargo los fundamentales de ésta commodity en el corto y en el medio plazo no son, ni de lejos, positivos.

El boom de la energía nuclear se ha enfriado y, con ello, el precio de esta materia prima. El viernes se vendía en el mercado a 48 dólares, muy por debajo de los 138,40 que marcó en 2007 después de dispararse más de un 1.300% en sólo cinco años.

El caso es que se está produciendo un doble motivo que mantiene el precio del uranio a la baja. Por un lado, el nivel de reemplazo de las reservas de las minas ha aumentado considerablemente en los últimos dos años, mientras que el de eficiencia de las plantas nucleares también, con lo que con mucha menos cantidad de este metal amarillo se obtiene la misma energía. Y es que las nuevas tecnologías han permitido que los reactores consuman una fracción de lo que consumían antes.

Por otro lado, la demanda de electricidad ha caído en todo el mundo entre un 4% y un 5% mientras que el precio del gas ha descendido considerablemente y se ha construido mucha capacidad excedentaria como consecuencia del desarrollo de las energías renovables y los ciclos combinados.

De hecho, algunos países están construyendo numerosas plantas de renovables, principalmente de energía solar, como Alemania, que tiene la misma capacidad de producción de electricidad que una planta nuclear en dos años.

No comenzará a subir, al menos, hasta 2014

Con este panorama, “hay sólo ocho traders de commodities que piensan que el uranio va a subir como el resto de materias primas”, ha asegurado Daniel Lacalle, gestor de Ecofin, a Cotizalia.com. “Entre el resto, los más optimistas piensan que no volverá a los niveles de 2007, como pronto, hasta 2014”.

La única razón por la que se mantuvo muy elevado los últimos años fue por la expectativas de construcción de centrales nucleares. No obstante, la mayor parte de los proyectos programados se están retrasando considerablemente como consecuencia, por un lado, de la crisis económica ya que su coste de construcción es elevado –más de 3.000 millones por planta- y, por otro, como resultado de la sobrecapacidad de generación eléctrica.

De hecho, GDF Suez se ha retirado de la puja de una central clave y EEUU está retrasando la mayor parte de las 19 plantas proyectadas ante su sobrecapacidad de gas y, además, gas barato.

“Las utilities están masivamente endeudadas para financiar proyectos nucleares”, asegura Lacalle. “Se trata de dar anualmente un cheque de 1.000 millones para no recibir ni un duro hasta, al menos, un año después de la finalización de la construcción del reactor”. Y es que la rentabilidad de las centrales, a día de hoy, es negativa.

Sin embargo, los hay que apuestan por un repunte de uranio, por lo que en estos momentos sería una verdadera ganga.

De esta manera, S. McCoy aseguraba en su Valor Añadido del 2 de diciembre de 2009 que tiene algunas dinámicas que “permitirían aventurar una revalorización constante en el futuro”.

Y es que se trata de una commodity escasa. Además, aunque la apuesta nuclear es costosa, su suministro de energía estable y poco contaminante  hace intuir que aumentará la presión compradora sobre el uranio en los próximos años.

A esto hay que sumar la entrada de dos gigantes en la moda de la energía nuclear: China, que proyecta 30 reactores más de los 11 que ya tiene e India, que espera construir 20.

Por otro lado, no se puede desdeñar el factor de que en 2013 vence el acuerdo de suministro de uranio enriquecido de Rusia a EEUU, por lo que los norteamericanos, con 104 plantas en activo y otras 19 proyectadas, tendrán que buscar otras fuentes de aprovisionamiento del metal amarillo directamente en las minas.

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