Los grandes incendios forestales dejan de ser cosa del verano
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Como consecuencia de la crisis climática

Los grandes incendios forestales dejan de ser cosa del verano

Las nuevas circunstancias climáticas obligan a extender las medidas preventivas y mantener activos los protocolos de extinción. Pero la clave está en mejorar la gestión forestal

placeholder Foto: Labores de extinción en un incendio forestal. (EFE)
Labores de extinción en un incendio forestal. (EFE)

La temporada de grandes incendios forestales de 2021 ha comenzado sin esperar a que llegue el verano, cuando se activa oficialmente el gran dispositivo de extinción autonómico y estatal en España. Desde que se iniciara el fuego el pasado sábado, 20 de febrero, esta semana han ardido más de 1.600 hectáreas, la mayoría de bosque autóctono, en el gran incendio de Bera (Navarra) y Lesaka (Guipúzcoa).

El año 2021 comenzó con la menor superficie quemada en un mes de enero del último decenio: apenas 256 hectáreas, casi diez veces menos que la media. Pero no hay que olvidar que la treintena estuvo marcada por las abundantes lluvias en el sur y las históricas nevadas en el interior de la península a consecuencia de la borrasca Filomena, a la que siguió una intensa ola de frío, circunstancias que evitaron que prendiera la espita del fuego.

Los datos indican que la superficie quemada se concentra en grandes incendios, muchos deslocalizados de la época estival

De acuerdo con las estadísticas de incendios del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) –aún provisionales—, en 2020 se contabilizaron 7.745 siniestros en los que ardieron 65.923 hectáreas, un 30% menos que la media de los últimos diez años, de modo que el ejercicio terminó como el quinto mejor del decenio.

Las principales causas de los incendios forestales en España son el aumento gradual de las temperaturas, que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) cifra en 1,7 grados centígrados desde 1970; junto a un menor volumen de precipitaciones, recurrentes sequías, abandono rural, falta de gestión forestal y una constante disminución del ganado y del pastoreo, que hacen las veces de ‘jardineros’ impidiendo el excesivo incremento del sotobosque.

placeholder El calentamiento global está elevando el riesgo de incendios. (EFE)
El calentamiento global está elevando el riesgo de incendios. (EFE)

La mayoría de los incendios se quedó en conato, ya que el 67% se extinguió antes de llegar a afectar a una hectárea. Sin embargo, entre el 33% de los fuegos restantes (2.577) hubo 19 grandes incendios forestales (GIF) en los que ardieron unas 30.000 hectáreas; es decir, cerca de la mitad (45%) de toda la superficie afectada durante todo 2020. Se denomina GIF a aquellos siniestros en los que se queman 500 hectáreas o más.

La Dirección General de Protección Civil y Emergencias reconoce en su ‘Informe de la campaña de incendios forestales de 2020’, publicado la semana pasada, que los GIF siguen siendo "la gran preocupación y un gran reto" por su potencial afección no solo al medio ambiente sino a la población, especialmente en zonas de interfaz urbano forestal. Ese es el caso de muchas zonas rurales escasamente pobladas y de urbanizaciones construidas en medio de bosques.

Foto: Los bosques son ahora un polvorín de leña. (Jose L. Gallego)

Cabría esperar que los peores incendios tuvieran lugar durante la canícula, del 15 de julio al 15 de agosto, que son las fechas en las que suele –o al menos solía– hacer más calor en España. Es en torno a esos meses en los que se despliega desde hace décadas la campaña de extinción, que suele activarse oficialmente a mediados de junio y concluir al final de septiembre. Aunque estas fechas varían en función de las zonas geográficas, en los últimos años se han registrado grandes incendios devastadores fuera de esa campaña.

Fuera de temporada

En 2020 la mitad de los GIF ocurrieron en septiembre. La estadística de Protección Civil refleja que solo en el último trimestre del año ardieron casi 8.000 de las 30.000 hectáreas quemadas en grandes incendios.

Como este año, los primeros GIF de 2020 se dieron en febrero, un mes en el que solo en la zona de Tineo (Asturias) dos GIF calcinaron 770 hectáreas el 15 de febrero y otras 566 más el día 23. En esas fechas, Las Palmas de Gran Canaria vio como el día 22 se quemaban 939 hectáreas. En total, más de 2.300 hectáreas arrasadas en apenas una semana de febrero, uno de los meses más lluviosos y fríos del año.

Caso aparte es Orense, una de las provincias más afectadas por el fuego de acuerdo con las estadísticas de uno y otro año. Solo en el septiembre pasado, de forma simultánea se produjeron siete grandes incendios entre los días 12 y 15.

placeholder Incendio forestal en Navarra, esta semana. (EFE)
Incendio forestal en Navarra, esta semana. (EFE)

Tanto es así que de los 19 grandes fuegos de todo el año, ocho se registraron en esta provincia, una de las más aquejadas por la pérdida de población y donde el monte crece ante el abandono rural, la baja o nula gestión forestal o la disminución del ganado, a lo que se suman otros factores como el uso tradicional del fuego, según explica a Planeta A el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas.

"Es necesaria una buena gestión durante todo el año, localizada y en función de las zonas", reclama Rojas, que añade que en áreas agrícolas está creciendo en los últimos años tanto el número como la intensidad de los incendios en parte por el abandono rural. No obstante defiende que la agricultura, según se gestione, puede ser "o muy positiva y ejercer de cortafuegos o llegar a suponer un gran problema".

Distribución desigual

Por número de incendios Asturias y Cantabria lideran el 'ranking' durante el invierno; mientras que Galicia, Andalucía y Castilla y León son las protagonistas en verano. En la franja mediterránea el final del invierno y el inicio de la primavera viene marcado por fuegos derivados de las podas agrícolas, mientras que en las zonas de montaña del extremo norte de la península los incendios son más recurrentes entre diciembre y abril.

placeholder Incendio forestal en Galicia. (EFE)
Incendio forestal en Galicia. (EFE)

Por el contrario, en Galicia y sus provincias limítrofes los "meses malos" son septiembre y octubre, especialmente en la mitad sur. Por el contrario, en Asturias, Cantabria y en el norte de Galicia ya no suele haber incendios en verano.

En ese sentido, el decano del Colegio de Ingenieros de Montes ha señalado que "el grueso" de los fuegos se ha trasladado de los bosques a los montes forestales más desarbolados así como a la agricultura, algo que "antes no pasaba".

Asimismo, otro de los cambios que se han producido en las últimas décadas es el aumento descontrolado de la masa forestal. Según el decano, en 1970 España contaba con 12 millones de hectáreas de bosque que han crecido hasta los 18 millones de hectáreas actuales; y entonces existían 13 millones de hectáreas desarboladas frente a los 9 millones en el presente.

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