¿Por qué Ciudad de México se queda sin agua si llueve el doble que en Madrid?
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Graves problemas de abastecimiento

¿Por qué Ciudad de México se queda sin agua si llueve el doble que en Madrid?

La falta de inversiones en los sistemas de abastecimiento y el insostenible aumento de la demanda están provocando una auténtica 'guerra del agua' en una de las ciudades más pobladas del mundo. Tomemos buena nota

Foto: El acceso al agua potable en la capital de México es cada día más inseguro (EFE)
El acceso al agua potable en la capital de México es cada día más inseguro (EFE)

Es habitual ver en las entradas a las vecindades de algunas alcaldías (distritos) de Ciudad de México (CDMX) carteles que anuncian cortes de agua durante lapsos más o menos prolongados de tiempo. A veces, ni siquiera se avisan con antelación. Los habitantes de la capital mexicana tienen que hacer frente a este tipo de coyunturas, que en ocasiones están focalizadas en una colonia –barrio– concreta, pero, en otras, se extienden a grandes espacios o municipios del área metropolitana. Algo que sucede a pesar de que en esta megalópolis llueve –de media– por encima de los 1.000 milímetros anuales, mientras que en Madrid la pluviometría se reduce a poco más de los 400.

Los problemas de desabastecimiento se deben a la sobreexplotación de las aguas subterráneas: se extrae el doble de lo que se recarga

La mencionada situación no es nueva, ya que según denunciaba Oxfam hace tres años, en 2018 el 70% de la población de la urbe recibía menos de 12 horas de agua continua al día. Sin embargo, esta realidad, lejos de mejorar, ha continuado empeorando. De hecho, uno de los últimos episodios a gran escala tuvo lugar el pasado mes de junio, cuando durante 36 horas, una docena de alcaldías y más de una decena de localidades de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) –compuesta por municipios del Distrito Federal y de los estados de México e Hidalgo– vieron reducido el caudal de abastecimiento. Se pasó de 13,2 a 9,1 metros cúbicos por segundo para realizar obras en la Estación de Bombeo 4 del sistema de Cutzamala, una de las princípiales vías de suministro, informó la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Se pretendía mejorar la eficacia de las instalaciones…

Foto: Cataratas de Iguazú, en Argentina. (EFE)

Sin embargo, pocos días más tarde, el 19 de junio, se anunciaba que se produciría una nueva reducción en el aprovisionamiento de agua potable en CDMX y en el Estado de México, debido a la sequía que aquejaba a las fuentes del sistema de Cutzamala, que provee el 14,1% de los 60 m₃ por segundo (unos 60.000 litros) que engullen los 21 millones de personas que dependen del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX). Hubo 10 distritos afectados, y en algunos de ellos –el de Benito Juárez–, se sumaron otras circunstancias, como los fallos electromagnéticos en tres de los pozos que sirven de apoyo en el avituallamiento hídrico.

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Presa Colorines, una de las que abastecen a la capital mexicana (Julio Martinez)

De hecho, el problema del desabasto de agua está tomando unas dimensiones tales en la ZMVM que ya se ha convertido en un argumento de la contienda política. El Partido de Acción Nacional (PAN), representante de la derecha y principal opositor al gobierno federal, denunciaba la existencia de “motivos políticos” en la sucesión de cortes de aguas en aquellas demarcaciones citadinas en las que el oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) perdió las elecciones del pasado 6 de junio, en favor de terceras agrupaciones.

Entre los territorios afectados se habrían encontrado, según Pablo Montes de Oca y Gonzalo Espina, las alcaldías de Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, y Azcapotzalco, gobernadas por el PAN; y las de Cuauhtémoc y Coyoacán, vinculadas al Partido de la Revolución Democrática (PRD), una formación de izquierda, aunque enfrentada a Morena y coaligada con los conservadores. “Curiosamente, una semana después de la elección del 6 de junio, y hasta la fecha, en estos lugares ha sido donde ha habido falta de agua”, denunciaban los panistas.

Foto: Según la OMM,  3.600 millones de personas no tiene un acceso adecuado al agua. Foto: Unsplash

Sin embargo, el problema es mucho más complejo. El SACMEX abastece diariamente a 21 millones de habitantes de la ZMVM, gracias a los 60.000 litros de por segundo, de los que el Sistema Cutzamala se encarga del 14,1% del total. Una cantidad que se habría visto reducida respecto a un ejercicio normal debido a la sequía que atraviesa México. De hecho, su aportación al sistema puede alcanzar el 16% con un régimen pluviométrico ordinario, confirma Víctor Bourguett Ortiz, director general del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México. En cualquier caso, esta cuantía se complementa con otras fuentes. Por ejemplo, el 68% procede de los acuíferos, que padecen una importante sobreexplotación; el 3% de ríos y manantiales; el 7% de la reutilización del agua; y un 5% del sistema Lerma, dependiente del Gobierno de CDMX.

Malos usos del agua.

No en vano, y para explicar los casos de desabastecimiento, se ha de poner el foco sobre el uso excesivo de las aguas subterráneas. “La recarga de las mismas en la cuenca del Valle de México es de 25 m₃ por segundo. Pero, al mismo tiempo, lo que se extrae equivale a 55 m₃ por segundo. Esto quiere decir que lo que se recarga es inferior al 50% de lo que se emplea, lo que genera un déficit de 800 millones de m₃ de agua por año”, denuncian desde Greenpeace México.

placeholder Largas colas para acceder al agua potable (EFE)
Largas colas para acceder al agua potable (EFE)

A este problema estructural se han de añadir otros vinculados a la sequía que lleva sufriendo México desde 2020, como ya se ha mencionado. “Tres cuartas partes del país padecen la falta de precipitaciones y algo más de la mitad del territorio experimenta este fenómeno de manera severa o extrema. Sólo una octava parte –situada en Yucatán– no presenta ninguna afectación”, explican desde el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM. Una circunstancia que ha supuesto la reducción en el suministro para las tres principales presas del Sistema Cutzamala (El Bosque, Valle de Bravo y Villa Victoria), que contribuyen al suministro de la megalópolis.

Una coyuntura de escasez hídrica que podría vincularse, en parte, con el cambio climático. “El calentamiento global está amenazando los ciclos de agua en todo el mundo, lo que hace que llueva menos y haya una menor disponibilidad de este recurso esencial en las cuencas suministradoras de las grandes ciudades. Esto también está ocurriendo en CDMX”, subrayan desde Greenpeace. Además, “el cambio de uso de suelo y la erosión también tendrán consecuencias para el ciclo hidrológico y pueden empeorar la sequía”, explica Christian Domínguez Sarmiento, de la UNAM.

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Los habitantes de los barrios son los más afectados (EFE)

En este sentido, se debe mencionar la construcción de nuevas infraestructuras en áreas de recarga y conservación, como generadoras de dinámicas negativas sobre el mantenimiento de los recursos hídricos. “La cuenca del Valle de México se encuentra amenazada por la creciente infraestructura urbana y la falta de conservación de los ecosistemas. Por ejemplo, el puente vehicular en el humedal de Xochimilco, la explosión inmobiliaria y la propuesta de duplicar la extensión de los segundos pisos vehiculares son un riesgo para la regeneración del subsuelo y el equilibrio de los ecosistemas”, denuncian desde Greenpeace.

De hecho, el incremento de la mancha urbana también ha generado un aumento demográfico que, a su vez, ha desembocado en “una demanda ascendente de agua y que, aunque no se incrementa al mismo nivel que en décadas anteriores, continúa al alza”, subraya Víctor Bourguett Ortiz. Un auge en el que igualmente han influido otras actividades, como la industrial o la agraria. “En la zona de Cutzamala, los campesinos descubrieron en la guayaba y el aguacate una importante fuente de ingresos”, explican desde del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México. Por tanto, “cada vez hay más presión sobre aquellas zonas de captación”.

Foto: Foto: Unsplash

A esto se suma “la opacidad en la gestión por parte del Estado en la asignación y ejecución de proyectos de infraestructura hídrica, en la falta de datos públicos sobre el número de pozos –legales e ilegales–, o en la prevaleciente impunidad en torno al robo del agua por parte de distintos actores”, explican los ecologistas. No obstante, desde las administraciones competentes ya se habrían puesto las pilas en algunos de estos parámetros. Por ejemplo, se habrían contabilizado el número de pozos, que estaría en torno a los 1.580, según Víctor Bourguett Ortiz.

La desigualdad, siempre presente.

Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este sentido, se deben intensificar los esfuerzos para evitar los desequilibrios existentes en el uso del recurso, otro de los grandes retos a los que se enfrenta la ZMVM. Una persona en México utiliza, de media, 307 litros de agua al día, según el Sacmex, lo que representa cerca de un 200% más de la cantidad recomendaba, que es de 96 litros. Sin embargo, no se trata de un dato uniforme. Existe una brecha relevante entre las zonas más y menos acomodadas de la megalópolis. “En el poniente de CDMX, en alcaldías como Benito Juárez, Miguel Hidalgo o Cuauhtémoc, que tienen una mayor renta, consumen más que algunos distritos del poniente, como Iztapalapa [con menores ingresos]”, indica Víctor Bourguett Ortiz.

placeholder Protesta ciudadana en reclamación de agua (EFE)
Protesta ciudadana en reclamación de agua (EFE)

Un desfase que, igualmente, se percibe en la situación de la distribución hídrica. “No sólo hay escasez de agua, sino que también está asignada bajo criterios desiguales. Mientras que en alcaldías como Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo, en las que predominan viviendas de nivel socioeconómico medio-alto, sólo el 0.1% de las casas no disponen de agua entubada, en distritos como Milpa Alta, esta cantidad se eleva al 11%”, denuncian desde Greenpeace.

La referida situación se encuentra vinculada con la falta de inversión en algunas demarcaciones de la capital mexicana. “Un factor que ha limitado el desarrollo del sector hídrico ha sido el financiamiento insuficiente para ampliar, mantener y operar la infraestructura hidráulica”, aseguran desde Conagua. Esta circunstancia genera que, al final, la distribución sea deficiente.

Soluciones en curso.

Por ello, ya se estarían tomando medidas al respecto. “Nos encontramos trabajando en Cutzamala para rehabilitar la planta potabilizadora que surte al sistema, con el fin de hacerla más eficiente y disminuir las pérdidas”, explican desde el Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México. Asimismo, se estaría impulsando un nuevo complejo de similares características en la prensa Madín, que aprovecharía “los excedentes de los meses de fuertes lluvias”. Además, se encontrarían implementando medidas para “aumentar la capacidad de la captación de aguas de lluvia y en la recarga natural de los acuíferos en el poniente y en el oriente del área metropolitana”.

placeholder Inundaciones en México DF tras un episodio de fuertes lluvias (EFE)
Inundaciones en México DF tras un episodio de fuertes lluvias (EFE)

Y, al mismo tiempo, se desea fomentar la concienciación ciudadana, para alcanzar un mayor ahorro hídrico. “Poseemos campañas permanentes de comunicación y de divulgación para crear una «cultura del agua»”, confirman Víctor Bourguett. En la misma línea, diversas organizaciones sociales han diseñado una serie de recomendaciones para evitar el derroche del recurso. Entre ellas, la elección de los productos alimenticios locales y de temporada; el empleo de electrodomésticos eficientes y, sobre todo, evitar caer en el consumismo.

Por tanto, y ante un contexto en el que las restricciones comienzan a ser cada vez más habituales, el trabajo ha de ser de todos. Por supuesto, las instituciones públicas han de poner toda la carne en el asador, con el fin de hacer infraestructuras eficientes, que eviten el desperdicio, el robo y la sobreexplotación de los acuíferos. Pero, al mismo tiempo, somos los ciudadanos los que, con pequeñas acciones, también podemos contribuir a un futuro más sostenible. Al menos, desde el punto de vista de la conservación del agua.

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