El covid reflota el negocio de las togas 'online': "Las ventas han aumentado un 50%"
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Más encargos que nunca

El covid reflota el negocio de las togas 'online': "Las ventas han aumentado un 50%"

Desde que los colegios de abogados ya no facilitan estas prendas a los letrados, los pedidos por internet a las sastrerías se han multiplicado

Foto: Costurera en el taller de Enrique Gavilanes. (I. C.)
Costurera en el taller de Enrique Gavilanes. (I. C.)
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La toga levanta sentimientos encontrados en el sector legal. Al comienzo de la pandemia, se permitió a los letrados no llevar esta prenda, antes obligatoria, cuando se presentaban ante un tribunal, lo que abrió el debate de si se debería aprovechar la situación para eliminarla definitivamente. Pero parece que los letrados siguen teniendo un apego especial a su uniforme. Así lo confirman las sastrerías especializadas en el ámbito jurídico, que confiesan estar experimentando un auge de los pedidos 'online' desde marzo de 2020.

¿Cuáles son las razones tras este aumento de encargos? Marcelino Sánchez, gerente del comercio malagueño Togas Lienza, señala a los colegios de abogados, que dejaron de prestar togas a sus letrados por el riesgo de contagio que ello suponía. Como son prendas caras, los organismos suelen tener varias en propiedad que ponen a disposición de los profesionales que no quieren o no pueden adquirir una propia. Pero con la pandemia dejaron de hacerlo, "así que hubo una demanda enorme de abogados que querían comprar", relata. Aproximadamente, Sánchez calcula que, desde septiembre del año pasado, sus ventas han aumentado hasta un 50%.

Foto: Detalle de una toga.

Un fenómeno similar experimentó Esperanza Mercado, administradora y fundadora de Tienda de Togas. "Hay mucha demanda, nos faltan manos", describe. En su caso, el 'boom' de los encargos empezó en marzo. "En los primeros 15 días de estado de alarma, en que los colegios quitaron sus togas, tuvimos muchísimos pedidos. Pensaba que nos habían 'hackeado", comenta. Una tendencia que la gerente ve sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de productos muy específicos que se hacen a medida.

Auge de lo 'online'

El impulso de estos negocios está beneficiando especialmente aquellos comercios que distribuyen sus productos de forma 'online'. "Los clientes llegan a través de la página web y realizan los pedidos por esta vía", detalla Sánchez. A pesar de lo específico de este producto, que debe confeccionarse a medida, los abogados no han tenido problemas en encargar sus prendas digitalmente, en un ejercicio de confianza que antes, subrayan las sastrerías, no existía. "Ahora, la gente está acostumbrada a comprar por internet. Pero aun así sorprende que te pregunten si pueden pagar un escudo de magistrado con Bizum", ríe Mercado.

Foto: Los juzgados de plaza Castilla se 'humanizan' tras cuatro años de reformas.

No les ha ido tan bien, en cambio, a los locales que siguen una forma de trabajar mucho más tradicional. "El covid nos ha afectado bastante", lamenta Enrique Gavilanes, administrador de una sastrería que lleva su mismo nombre. Aunque tienen página web, sus clientes solían llegar por el boca a boca y encargaban sus prendas directamente en la tienda, por lo que el cierre generalizado de casas y comercios provocó un descenso significativo en su facturación. Capear el temporal en los peores meses del virus fue especialmente difícil, relata, por la ausencia de ayudas por parte de la Comunidad de Madrid. "Eso que se dice de que se han dado ayudas al comercio… Me hubiera gustado verlas", asevera.

Ahora, no obstante, las mesas de su taller, ubicado en la céntrica madrileña calle Argensola, están repletas de pedidos por entregar. "Poco a poco, parece que vamos recuperándonos", señala esperanzado. La vuelta de los actos académicos es una de las razones, pero también ayuda el impulso que han dado a su catálogo digital.

placeholder Pedidos amontonados en la sastrería Enrique Gavilanes, situada en la calle Argensola de Madrid.
Pedidos amontonados en la sastrería Enrique Gavilanes, situada en la calle Argensola de Madrid.

Desde 79 hasta 1.000 euros

¿Cuánto cuesta una toga? Como todo en la vida, depende. "Las más normales están entre 100 y 600 euros, pero también las hay de 2.000 o 3.000 si el material es muy bueno, como seda o terciopelo", señala Gavilanes. Unos precios similares ofrece Joan Alfaro, administrador de la sastrería barcelonesa Alfaro Roma. Como mínimo, estima que una buena, confeccionada a medida con buenos materiales, está en torno a los 300 euros. Un precio que puede parecer elevado, pero, al fin y al cabo, agrega, "es para toda la vida". Ambos estiman que, de media, se tarda entre una semana y 15 días en confeccionar desde cero una de estas prendas, aunque el tiempo se alarga cuando son pedidos grandes. Por ejemplo, un lote para una promoción de jueces puede llegar a demorarse unos dos meses.

Foto: Joan Alfaro, en su taller de Barcelona. (Joan Mateu Parra)
Joan Alfaro, un sastre de reyes y santos
Irene Cortés Fotografía: Joan Mateu Parra

Estos importes, no obstante, son más propios de talleres tradicionales muy enfocados en el cliente, mientras que los que fabrican al por mayor pueden ofrecer cuantías más bajas. Es el caso de Sánchez, que presume de poder abaratar costes a través de mejoras tecnológicas y proveedores extranjeros que ofrecen precios más competitivos. La toga más barata cuesta 100 euros y está hecha de poliéster y viscosa. "Es la que más se vende", indica. Su gama de productos también incluye una de 100% poliéster por 140 euros ("la competencia la tiene por más de 250", apostilla) y la prémium, de lana en su totalidad, que asciende a los 310 euros.

En su opinión, era necesario que comercios como el suyo se introdujeran en el mercado, ya que antes la comercialización se hacía únicamente por sastrerías tradicionales. El producto estaba muy enfocado al cliente y era especializado, lo que elevaba el precio de forma significativa. "La toga era inaccesible para muchos profesionales", describe. El bajo coste les ha ayudado a expandirse no solo por España, sino también a otros países como Francia, Bélgica y Luxemburgo.

El sector innova: llega la toga 'eco'

El taller de Málaga lanzó este año dos proyectos nuevos. Uno de ellos, la toga 'básica', de 79 euros, que sirviera como repuesto o para emergencias. "Vendimos muchas de estas. Los letrados querían una hasta que retornara el servicio de los colegios", detalla Sánchez. Y segundo, una toga 'eco', respetuosa con el medio ambiente. "Saldrá dentro de poco. Será de un tejido que hemos desarrollado a partir de componentes botánicos y naturales", adelanta. En concreto, poliéster reciclado y lyocell, un tejido sintético elaborado con materias primas naturales. Costará en torno a los 100 euros.

Foto: Imagen de las Cuatro Torres de Madrid, en donde tienen su sede KPMG y PwC.

La idea de Sánchez pone de manifiesto que, incluso en un negocio tan estático como puede ser el de las prendas jurídicas, siempre hay cierto margen de creatividad. "Las togas han pasado por muchos cambios. Antes eran más elaboradas porque se hacían cuando el tiempo no valía dinero. Ahora son más sencillas", explica Gavilanes. Asimismo, agrega, han evolucionado según la moda del momento, siendo antaño más holgadas porque el estilo de vestir de la población solía ser de esta manera. "Ahora que se viste más ajustado, se hacen entalladas. En estos detalles se ve lo que hay en la calle", subraya.

Más allá del diseño, los sastres también han recibido todo tipo de peticiones por parte de los clientes, que quieren personalizar su uniforme. "Por defecto, bordamos el nombre, pero los clientes suelen pedir otras cosas. Por ejemplo, un recuerdo de la abuela o el escudo del equipo de fútbol", comenta. Otra petición habitual que recibe Esperanza Mercado, de Tienda de Togas, es la figura de Temis, diosa de la justicia. "Pero siempre bordada en el interior, que no se vea", matiza.

La ‘guerra de las togas’

Desde su posición en los talleres, los sastres han sido protagonistas de curiosos enfrentamientos en el sector. Uno de ellos, relata el sastre barcelonés Alfaro, fue lo que llama 'guerra de las togas', que enfrentó en los años noventa a la abogacía catalana con los graduados sociales. "Un colegio de graduados sociales de Barcelona aprobó en sus estatutos que podían llevar esta prenda cuando estaban en ejercicio", rememora. Los abogados se negaron porque implicaba que llevaran un mismo uniforme a pesar de no desempeñar las mismas labores. De hecho, el conflicto llegó ante los tribunales, en concreto hasta el Supremo, que acabó dando la razón a los letrados.

placeholder Toga de los graduados sociales diseñada por la sastrería Alfaro. (Joan Mateu Parra)
Toga de los graduados sociales diseñada por la sastrería Alfaro. (Joan Mateu Parra)

Pero los graduados sociales siguieron insistiendo, por lo que el colegio de Barcelona accedió a que llevaran su mismo uniforme con la condición de que se distinguiera de algún modo del de los abogados. "Nos encargaron a nosotros diseñarla. Teníamos que respetar los mínimos que exige la ley, pero aportando algo nuevo que los distinguiera del resto de actores", aclara Alfaro. Al final cambiaron detalles como la parte de atrás, añadiendo un acabado puntiagudo, y agregando detalles de color verde. Su propuesta tuvo éxito y, desde entonces, estos profesionales pueden hacer uso de esta prenda ante un juez.

La toga levanta sentimientos encontrados en el sector legal. Al comienzo de la pandemia, se permitió a los letrados no llevar esta prenda, antes obligatoria, cuando se presentaban ante un tribunal, lo que abrió el debate de si se debería aprovechar la situación para eliminarla definitivamente. Pero parece que los letrados siguen teniendo un apego especial a su uniforme. Así lo confirman las sastrerías especializadas en el ámbito jurídico, que confiesan estar experimentando un auge de los pedidos 'online' desde marzo de 2020.

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