Desde divorcios hasta denuncias por acoso: estos son los abogados del colectivo LGTBI
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Falta sensibilización en la justicia

Desde divorcios hasta denuncias por acoso: estos son los abogados del colectivo LGTBI

En España, un puñado de despachos se define como especializado en este ámbito. Llevan todo tipo de asuntos, pero sobre todo problemas laborales como ceses discriminatorios

Foto: Barrio de Chueca antes del comienzo del Día del Orgullo de 2020. (EFE)
Barrio de Chueca antes del comienzo del Día del Orgullo de 2020. (EFE)

Este año, el mes del orgullo LGTBIse ha visto empañado por la polémica protagonizada por Viktor Orbán, el primer ministro húngaro, que recientemente ha aprobado una ley en la que prohíbe reproducir contenidos que "representen la sexualidad o promuevan la desviación de la identidad de género". En el ámbito nacional, y hace apenas unos días, Isabel Díaz Ayuso anunció que revisaría las leyes en materia LGTBI tras formar gobierno con el apoyo de Vox, que quiere derogarlas. En el día a día, el colectivo sigue sufriendo agresiones y episodios de discriminación. Según un informe del Observatorio contra la LGTBfobia, durante el 2019 se produjeron un total de 321 incidentes de odio, que dejaron más de 330 víctimas. Una cifra que, no obstante, queda lejos de la realidad teniendo en cuenta que el 66% de los hechos no se comunica a las autoridades.

Para hacer frente a esta realidad que persiste aún a día de hoy, un puñado de despachos en España especializados en asuntos LGTBI atienden al colectivo. Llevan todo tipo de asuntos: desde divorcios o impugnación de despidos discriminatorios hasta denuncias por agresiones homófobas o acoso. Cuentan que el sector legal tiende a ser bastante conservador, por lo que su valor diferencial es ofrecer un trato de naturalidad y empatía para que el cliente esté cómodo, se comunique con confianza y sienta que el abogado le entiende.

Foto: El primer ministro húngaro Viktor Orbán junto al presidente de Bulgaria y el presidente chipriota. (Reuters)

Uno de estos bufetes es Olympe Abogados, situado en Valencia. El objetivo de definirse en su página web y redes sociales como simpatizantes del colectivo es, precisamente, transmitir esa confianza a los posibles clientes para que sepan que van a entender su situación y no les van a juzgar. "Acuden a nosotros porque buscan un espacio donde sientan que no tiene que estar saliendo del armario continuamente", indica Isaac Guijarro, uno de los fundadores del bufete.

Cuenta que a muchas personas les cuesta revelar su condición sexual, pero se trata de un factor especialmente relevante en el ámbito legal que puede llegar a ser crucial en ciertos procesos. "No es lo mismo una agresión de la nada a una que ha venido precedida de un insulto como maricón de mierda", asevera el letrado. Y relata que, en la firma que trabajaba anteriormente, vio casos de personas que denunciaban por ataques físicos, pero escondían este tipo de comentarios previos. "No lo decían por vergüenza", lamenta.

Aunque se trata de una reacción natural en este tipo de casos (en las agresiones machistas también es habitual que la víctima tenga un momento inicial de miedo y culpa), Guijarro subraya que la labor de los abogados es crear un espacio seguro de total confianza, "y eso exige una sensibilidad especial". En su bufete llevan sobre todo denuncias por agresiones físicas o verbales o por acoso en redes sociales.

placeholder Pantallazo de la web de Arcoíris Abogados.
Pantallazo de la web de Arcoíris Abogados.

Legal, un sector muy tradicional

Gran parte del recelo de algunas personas pertenecientes al colectivo al tratar con abogados viene de la visión de que el legal es un sector muy tradicional. "La percepción es que es los profesionales son muy conservadores y difícilmente van a entender tu caso", indica una cliente. De hecho, muchos de ellos afirman haber tenido experiencias negativas con otros bufetes. "Alguno me ha contado que ha sentido falta de comprensión o empatía porque el letrado no entendía su problema o lo minimizaba", indica Guijarro, que opina que no lo hacen desde la maldad, sino desde el desconocimiento.

Muchos clientes han sentido falta de empatía porque el letrado no entendía su problema o lo minimizaba

Algunas situaciones incómodas han venido de simples detalles. Por ejemplo, porque al encomendar un divorcio preguntan que dónde está la esposa o el marido asumiendo que es una pareja heterosexual. "Es una pregunta que se hace de forma inconsciente, pero para el cliente puede resultar molesto", subraya Jesús Encabo, fundador del despacho madrileño Arcoíris Abogados. Precisamente este es uno de los motivos de Néstor, cliente de Olympe Abogados, para decantarse por un despacho que se define abiertamente como LGTBI 'friendly'. "He contratado a otros profesionales y, aunque el servicio era bueno y de calidad, no sentía una comodidad completa", confiesa.

Otros clientes relatan episodios más graves como chistes y comentarios fuera de lugar o que, incluso, que una firma rechace su caso por su orientación sexual. En este sentido, Encabo recuerda el caso de un cliente al que acusaban de acosar a su expareja. Cuando le contó la situación y el letrado le dijo que llevaría su defensa, el hombre se emocionó y le relató que había acudido a otros tres bufetes, pero que todos lo habían rechazado. "Le decían que era un litigio perdido, pero mi cliente sospechaba que la negativa se debía a que era gay", critica.

Lenguaje inclusivo y mente abierta

La empatía es, según los despachos especializados, un elemento clave en la relación con sus clientes. En este sentido, Encabo explica que la mayor parte de los asuntos que lleva son relacionados con familia (y, en concreto, divorcios), por lo que es esencial no dar por sentado que el matrimonio es heterosexual. "También es importante adaptar el lenguaje y usar fórmulas neutras. Referirse a la pareja en vez de al marido o la mujer, por ejemplo", subraya. O preguntar primero a un cliente con qué género se siente identificado para dirigirse a él.

Foto: Ilustración de TikTok.

La confianza que genera esta predisposición es un valor añadido que ayuda a fidelizar al cliente. Así, el letrado relata que aunque muchos han acudido al bufete en un primer momento por un caso relacionado con discriminación, han acabado derivando todo tipo de asuntos. Un ejemplo fue un trabajador que llevaba más de una década en la empresa, pero le despidieron cuando se enteraron de que había contraído matrimonio con otro hombre. "Llegamos a un acuerdo y le pagaron más de 40.000 euros de indemnización. El empleado quedó muy contento, y cuando fundó una empresa, nos llamó para que le lleváramos los temas mercantiles", comenta.

En su caso, la decisión de enfocar sus servicios a este ámbito fue principalmente empresarial. "En Madrid no había ningún bufete especializado, así que era una oportunidad de negocio además de una necesidad social", explica Encabo. Además de civil y laboral, también abarcan temas penales como negligencias médicas en operaciones de personas transexuales.

"¿Y el DNI de la esposa?"

No son solo los bufetes. La administración de Justicia también tiene un largo camino por recorrer en lo que respecta a las realidades LGTBI. "Falta mucha sensibilización", asevera Guijarro. Y lo ejemplifica con una anécdota vivida hace años en un divorcio que llevaron entre dos hombres. "Desde el juzgado nos dijeron varias veces que faltaba el DNI de la mujer. Nos repetían que había una equivocación y habían mandado los datos de dos hombres", describe.

Foto: Foto: iStock.

Otro caso similar fue el de una agresión verbal. El acusado insultó a su cliente "maricón de mierda", pero el tribunal le absolvió al considerar que no había un trato discriminatorio porque el agresor no podía saber la orientación sexual de la víctima. El cliente detalla Guijarro, era un "chico muy masculino", así que el juez entendió que había sido un insulto espontáneo al no haber elementos que permitieran identificar que la víctima pertenecía al colectivo. "Se apoyó en la imagen estereotipada de que un hombre homosexual tiene que tener pluma o andares femeninos", lamenta el abogado. Aunque luego ganaron el caso en apelación, la sentencia del juzgado deja constancia de que todavía queda mucho por hacer.

El proceso de sensibilización de los tribunales, no obstante, es una cuestión de tiempo. Para el letrado, esta situación es similar a la de la justicia de hace unas décadas en relación con el machismo. A lo largo de los últimos años, los jueces han ido entendiendo poco a poco que ciertas actitudes o realidades tenían implicaciones mucho más allá de lo que parecían en apariencia. Ejemplo de ello es la perspectiva de género en las sentencias o el reconocimiento judicial de diferentes tipos de violencia, como la vicaria o la luz de gas. "Lo mismo ocurrirá con los problemas LGTBI", concluye Guijarro.

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