la jueza rechaza que la conducta sea ofensiva

Despiezar a Jesucristo es una "crítica legítima sobre el fenómeno religioso"

El juzgado de lo penal número 3 de Bilbao absuelve al miembro de una comparsa de un delito contra los sentimientos religiosos por la decoración 'Carnicerías vaticanas' de una caseta festiva

Foto: La decoración de la comparsa que simulaba el despiece por trozos de carne de Jesucristo en la cruz. (EFE)
La decoración de la comparsa que simulaba el despiece por trozos de carne de Jesucristo en la cruz. (EFE)

El juzgado de lo penal número 3 de Bilbao ha absuelto al miembro de una comparsa de la capital vizcaína de un delito contra los sentimientos religiosos por despiezar el cuerpo de Jesucristo crucificado en la decoración de una ‘txosna’ (caseta festiva) durante la Semana Grande de 2017. La magistrada enmarca la conducta del acusado en el “legítimo ejercicio y difusión de una expresión con un componente burlesco” que pretendía “una crítica del fenómeno religioso en nuestra sociedad” sin la intención de “ofender”.

La composición ‘Carnicerías vaticanas’, que simulaba el despiece por trozos de carne de Jesucristo en la cruz bajo el lema “tomad y comed, éste es mi cuerpo’, fue retirada por la Ertzaintza a instancias judiciales tras la denuncia interpuesta por el Obispado de Bilbao contra la comparsa Hontzak por blasfemias y ataques contra la libertad religiosa. También acudió a la Justicia por esta decoración el responsable de Falange Vasco-Navarra, José Ignacio Irusta.

"La religión y la iglesia como institución han estado asociadas en la historia al poder y han sido, por tanto, también objeto de crítica legítima", señala

El pasado 18 de diciembre se celebró el juicio por estos hechos, por los que la Fiscalía solicitaba una multa de 1.400 euros para el acusado, el secretario de la comparsa, por un delito contra los sentimientos religiosos. Sin embargo, el juzgado de lo penal número 3 no aprecia delito al atribuir al imputado una “intención satírica distinta” al sentido ofensivo que específicamente exige el tipo penal. Según estima en la sentencia, “no podemos deducir que concurriera en el acusado la específica intención de ofender, herir o perturbar sentimientos religiosos ajenos”, como tampoco hacer “escarnio”.

Es más, la magistrada defiende que la sátira y el recurso a lo irreverente “ha sido en no pocas ocasiones un recurso para hacer una crítica social” que ha estado dirigida “en especial a las distintas manifestaciones de poder”, entre ellas la religión y la iglesia como institución. Tanto la religión como la iglesia, según recuerda, “han estado asociadas en la historia al poder y han sido, por tanto, también objeto de crítica legítima”.

La orden judicial de proceder a la retirada de la decoración –la Ertzaintza quitó un crucifijo y varias imágenes decorativas de la caseta festiva del recinto festivo de El Arenal– provocó una fuerte polémica, abriendo un debate sobre si despiezar a Jesucristo era una ofensa o se enmarcaba en el ejercicio de la libertad de expresión. La comparsa contó con el apoyo de la Federación de Comparsas, Bilboko Konpartsak, y los partidos con representación en el Ayuntamiento, a excepción del PP, que denunció que esta instalación constituía "una ofensa y un ataque gratuito hacia la religión católica y hacia el respeto y tolerancia mínimo necesario para una convivencia en paz”.

Frente a este criterio, la magistrada del Juzgado número 3 de lo penal de Bilbao estima que no ha quedado probado que el acusado tuviera la intención de “menoscabar, humillar o herir los sentimientos religiosos de terceros” al colocar como elemento decorativo de la caseta festiva “una figura de Jesucristo en la que se señalan distintas partes del cuerpo como si de un animal de despiece se tratara”. Además, pone de relieve el “relevante” contexto en el que se sucedió, en el espacio de El Arenal, un “recinto festivo desvinculado de cualquier práctica religiosa", por lo que no se puede considerar que la conducta enjuiciada “estuviera dirigida a los fieles de una confesión, sino al público en general”.

La magistrada no niega que los denunciantes "se hayan sentido sinceramente ofendidos", pero rechaza que la actitud sea "objetivamente ofensiva"

A este respecto, señala que el acusado dejó constancia durante el proceso judicial que su voluntad no era “en ningún caso ofender a persona o entidad alguna”, sino “emitir una crítica en el marco de la libertad de expresión”. La magistrada no niega que los denunciantes “se hayan sentido sinceramente ofendidos”, pero incide en su rechazo a que la actitud sea “objetivamente ofensiva”.

El juzgado de instrucción número 3 ya apeló a la libertad de expresión para, en un primer momento, acordar el archivo del caso, si bien la Fiscalía decidió recurrir en solitario y la Audiencia de Vizcaya decretó la apertura del juicio que se ha saldado ahora con la absolución del acusado. Dictada la sentencia, contra la que cabe recurso, EH Bildu ha denunciado que este caso “nunca tendría que haber llegado a los juzgados” y ha advertido de que “la subversión, el humor y la crítica sociopolítica siempre han sido y serán parte fundamental” de la Aste Nagusia de Bilbao "le pese a quién le pese".

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