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Una arquitecta ha recorrido todos los descampados de la M-40 y lo cuenta en un libro
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Una arquitecta ha recorrido todos los descampados de la M-40 y lo cuenta en un libro

'Descampados', de Ediciones Asimétricas, se encarga de cartografiar y repensar todos esos espacios de tierra, virtualmente vacíos, que se encuentran alrededor de la autopista

Foto: Varias cigüeñas comen en un vertedero en un descampado de Madrid. (Javier de la Fuente)
Varias cigüeñas comen en un vertedero en un descampado de Madrid. (Javier de la Fuente)

Un descampado, recuerda María Auxiliadora Gálvez, es un lugar con múltiples facetas que, si bien forma parte de la ciudad, no participa de sus dinámicas estandarizadas. “Carece de construcciones como entorno dominante. Acepta las ruinas de lo efímero. Y la vida lo coloniza de forma espontánea en ciclos estacionales y diversos”. Esta es la definición que aparece en ‘Descampados’, el reciente libro publicado por Ediciones Asimétricas, diseñado por El Vivero y escrito por Gálvez, Doctora en Arquitectura y profesora del método Feldenkrais de educación somática, un sistema educativo que utiliza el movimiento para que tomemos conciencia de nosotros mismos en el entorno.

placeholder Cubierta de 'Descampados'. (Cedida)
Cubierta de 'Descampados'. (Cedida)

Gálvez recoge en sus poco más de cien páginas uno de los estudios más sobresalientes sobre este tipo de espacios, unos lugares que la propia autora lleva investigando durante más de diez años. Y que además, entre el periodo de 2015 a 2017, transitó con diferentes caminantes casi semanalmente. Todas las bolsas de tierra alrededor de la M-40, de norte a sur y de este a oeste, fueron paseadas por Gálvez. Un deambular y una forma de pensar el territorio que se hace más valiosa que nunca, viendo las dinámicas de la propia ciudad.

Paisajes revolucionarios

La arquitecta explica que todo comenzó hace una década, interesándose por lugares abandonados. Primero fue Argentina, luego Roma, y finalmente Madrid, la ciudad que tenía más cerca. “Formé un equipo con otros interesados, donde había sociólogos, arquitectos y cineastas, y nos lanzamos a recorrer las variadas bolsas de tierra que encontramos alrededor de la M-40”, comenta Gálvez, que en el libro menciona como colaboradores a Ana Fernández Galván, Oscar Miravalles, Víctor Moreno, Alejandra Salvador y Rocío Santo-Tomás, personas que la acompañaron en ese pasear con el cuerpo en los alrededores de urbe.

placeholder María Auxiliadora Gálvez. (Cedida)
María Auxiliadora Gálvez. (Cedida)

Antes situó en un plano muchos de estos espacios de tierra, desde la cuña de O'Donnell hasta el cementerio de la Almudena, visionando lugares inaccesibles y zonas que lindaban con ciudades más o menos cercanas a Madrid. Su particular viaje al extrarradio le permitió conocer otras formas de vida y de usos del espacio público. “Había gente que se encargaba de cuidar esos terrenos desolados. También percibimos que algunos habían marcado caminos con escombros, a modo de land art. O hasta familias migrantes que utilizan esas tierras para cultivar frutas y verduras”, describe.

Entre las cosas más sorprendentes que llegaron a ver había un campo de golf casero y rústico, realizado con papeleras y diversos elementos. “O un campo de softball, hecho por migrantes de Santo Domingo con sacos de arena, que tenía el nombre de Las viejas glorias”, apunta. Además destaca el que en esos espacios también tienen lugar actividades vinculadas a la marginalidad, que no quieren ser visibles, desde el cruising a la venta de droga. “Otro aspecto curioso está relacionado con los animales. En Coslada nos cruzamos con gente montando a caballo, por ejemplo. Esto no sucede en los lugares que solemos habitar”.

Ecología cívica

Gálvez, de este modo, aprendió que si se aplicaban algunos de los elementos diferenciadores que había descubierto la ciudad podía ser diferente. De anillos boscosos a lugares de producción de comida, como la permacultura, o diseños alternativos que las plantas o los animales les habían enseñado. “Caminando hemos podido recobrar las distancias de forma orgánica, dando valor al proceso y no a los puntos de inicio y final que paradójicamente, en los descampados a veces son lo mismo”, escribe en uno de los apartados finales del libro, que titula 'Trayectorias'.

placeholder 'Descampados'. (Cedida)
'Descampados'. (Cedida)

“Los paisajes revolucionarios nos permiten pensar en la posibilidad de una ciudad de la mezcla y de la celebración de las formas de vida, del reparto de los recursos, de la producción de alimento en cercanía, de la biofilia como práctica urbana. Una ciudad donde no tener que escapar continuamente a un medio supuestamente natural, porque de algún modo ya lo habitamos”, reflexiona.

Precursores

Para ella también ha sido importante tener una serie de referentes y de autores que habían hecho el camino antes. Es el caso de la ciudad de Falkenberg, construida por Bruno Taut entre 1913 y 1914. “Cuando comenzamos a caminar casi cada fin de semana por los descampados del extrarradio de Madrid y empezamos a hablar del potencial de estos espacios desde la perspectiva del diseño urbano, manejábamos una colección de imágenes”, rememora Gálvez. “Mostraban la ciudad jardín de Falkenberg, cerca de la capital alemana. En ellas aparecían multitudes caminando por las calles, generando una serie de acciones que culminaban en un descampado”.

Foto: Bosque Metropolitano - Avenida Talgo. (Área de Desarrollo Urbano)

El libro finaliza con un plan de acción, estructurado en diez puntos. En ellos se habla de diseñar a partir de la sucesión ecológica, de fomentar una ciudad inter-específica, de que las diversas especies, infraestructuras y construcciones configuren el ecosistema urbano o que el proceso de la vida y el diseño son una misma cosa. Los diferentes capítulos de ‘Descampados’ van intercalando proyectos pasados, relacionados con la deriva y el avistamiento de zonas abandonadas o en conurbaciones sin vida aparente, con lo que es el grueso del recorrido por la M-40. Además de multitud de fotografías, planos y diferentes esquemas, que ayudan a expandir mucho más el discurso de Gálvez.

Asimetría editorial

Todo ello no habría sido posible sin el diseño de El Vivero y sin una editorial dispuesta a lanzarse a su publicación. Ahí es donde entran Juan García Millán y María Fernández, responsables de Ediciones Asimétricas, probablemente una de las casas dedicadas a los libros de arquitectura que más ha hecho por la difusión de estos artefactos.

Empezaron en 2007 como algo más bien pequeño, que no les exigía demasiado tiempo. Y después de quince años, ya pueden decir que son uno de los proyectos libreros más significativos del país, vinculados a lo arquitectónico y todas aquellas ramas que la circundan.

“Auxi nos habló de sus trabajos liminales con los descampados hace unos tres años. Nos presentó una serie de cartografías emocionales muy diversas. Lo más difícil fue darle forma y que no tuviera una estructura académica”, confiesa García Millán, fundador de la editorial y arquitecto con un más que interesante bagaje.

placeholder 'Descampados'. (Cedida)
'Descampados'. (Cedida)

La editorial se siente heredera, de alguna forma, de la legendaria e icónica Gustavo Gili. “Nuestro nicho son los arquitectos, pero también estamos interesados en llegar al público de las artes visuales, el diseño y la fotografía”, cuenta. Sus múltiples colecciones así lo muestran. Algunos de los ensayos, compilaciones y libros de artista que han publicado recogen lo mejor del panorama nacional e internacional. Es el caso del buscadísimo ‘Arquitectura para pobres’, de Hassan Fathy, donde se relata la construcción de Nuevo Gourna, una población a las afueras de El Cairo. O del magnífico y bello ‘Tipo y territorio’, de Bernabad, el premiado estudio de arquitectura zaragozano dirigido por Francisco Lacruz, Alejandro San Felipe y Daniel Abad. Una obra que recopila 25 años de trabajo, fotografiados por Iñaki Vergara, que además edita el libro.

Cuando se le pregunta a Millán sobre Madrid y su arquitectura tiene claro que el futuro pasa por optimizar su funcionamiento. “Tras la Operación Chamartín ya no quedaría casi suelo por ocupar en él todo el municipio. Será el momento de ajustar y afinar sus equipamientos. Y luego equilibrar todo el territorio, al lado de la pujanza económica y relacional del centro está ese otro Madrid vaciado en la sierra a escasos kilómetros. El siguiente paso será integrarlo”, finaliza.

Un descampado, recuerda María Auxiliadora Gálvez, es un lugar con múltiples facetas que, si bien forma parte de la ciudad, no participa de sus dinámicas estandarizadas. “Carece de construcciones como entorno dominante. Acepta las ruinas de lo efímero. Y la vida lo coloniza de forma espontánea en ciclos estacionales y diversos”. Esta es la definición que aparece en ‘Descampados’, el reciente libro publicado por Ediciones Asimétricas, diseñado por El Vivero y escrito por Gálvez, Doctora en Arquitectura y profesora del método Feldenkrais de educación somática, un sistema educativo que utiliza el movimiento para que tomemos conciencia de nosotros mismos en el entorno.

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