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El Museo Nacional de Ciencias Naturales celebra 250 años en precario y sin espacio
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El Museo Nacional de Ciencias Naturales celebra 250 años en precario y sin espacio

La principal institución de nuestro país no tiene hueco para exhibir la mayoría de sus colecciones

Foto: Montaje de la jirafa en el laboratorio de taxidermia. De izquierda a derecha: sentados, José María Benedito y Luis Benedito; en pie, ayudante y Conrado Chaves. (Archivo del Museo)
Montaje de la jirafa en el laboratorio de taxidermia. De izquierda a derecha: sentados, José María Benedito y Luis Benedito; en pie, ayudante y Conrado Chaves. (Archivo del Museo)

Si se echa la vista atrás y se revisa la icónica enciclopedia de Diderot y d’Alambert, editada entre 1751 y 1772, probablemente muchos se lleven las manos a la cabeza. En la entrada dedicada a España, escrita por Masson de Morvilliers, se puede leer: “Quizá sea la nación más ignorante de Europa”, “es preciso ayudarla con nuestros descubrimientos” o en esa tierra “se han apagado las artes, las ciencias y el comercio”. Una visión que es del todo cuestionable viendo el importante legado cultural que diferentes instituciones desarrollaron en aquella época.

La exposición que celebra el 250 aniversario del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) de algún modo recuerda y pone en valor el trabajo que multitud de expediciones han venido realizando desde su fundación, un 17 de octubre de 1771, hasta el día de hoy. “Los orígenes, sin embargo, se remontan unos años antes. Carlos III encomendó en 1752 a Antonio de Ulloa, almirante naturalista, que formara un gabinete de Historia Natural y que fundara un laboratorio químico. Todo esto ocurrió en lo que fue la Casa de la Geografía, en la calle Magdalena”, recuerda Alfonso Navas, Director del MNCN entre 2002 y 2009, e “historiador aficionado”, como se autocalifica.

placeholder Sala de Exposiciones de Zoología. (Archivo del MNCN)
Sala de Exposiciones de Zoología. (Archivo del MNCN)

El museo más antiguo de Europa

La muestra, que puede verse hasta el 4 de septiembre, lleva por nombre ‘Un viaje fascinante de 250 años’ y recorre sus diferentes sedes hasta localizarse por fin en el actual Palacio del Arte y la Industria. “La institución se inauguró como Real Gabinete de Historia Natural en lo que es el palacio de Goyeneche, junto a la Real Academia de San Fernando”, apunta Borja Milá, Vicedirector de Exposiciones, encargado de coordinar este trabajo, que ahonda, desde una función divulgativa, la parte histórica y de investigación del MNCN.

Las primeras colecciones que custodiará serán las del marino Ulloa y las del indiano Francisco Dávila

“No debemos olvidar que cuando Carlos III inaugura este Real Gabinete, que fue el germen del actual museo, aún no existían lugares como el British Museum, fundado un siglo más tarde”, explica Mila. Las primeras colecciones que custodiará serán las del marino Ulloa y las del indiano Francisco Dávila, que había hecho fortuna comerciando con cacao. Entre las piezas más significativas de ese primer gabinete había un elefante indio, que vivió en Aranjuez y que posteriormente se naturalizó para formar parte de la colección. También había corales, esponjas, moluscos, minerales, peces, anfibios, insectos, pájaros…

placeholder Estampa de una boa constrictora (Boa constrictor) del zoólogo neerlandés Albertus Seba (1665-1736). (Archivo del Museo)
Estampa de una boa constrictora (Boa constrictor) del zoólogo neerlandés Albertus Seba (1665-1736). (Archivo del Museo)

Son también los años en los que más expediciones científicas se realizan. “Todo este periodo representa la ilustración española”, añade Navas. Posteriormente, con la dirección de Mariano de la Paz Graells, se vive otra segunda edad dorada. “Ayuda a que en la Universidad Central, que luego sería la Universidad Complutense, se cree lo que es el germen de la Carrera de Ciencias y asignaturas como Fisiología y Química”, sigue comentando Navas de Graells, que también fue un importante entomólogo.

“Tras la Guerra Civil el museo fue represaliado y muchos investigadores debieron exiliarse”, recuerda Navas

El otro gran personaje será Ignacio Bolívar, director del Museo de Ciencias Naturales y del Real Jardín Botánico, hasta 1934 y 1931 respectivamente. La visita que Albert Einstein realizó el 4 de marzo de 1923 al museo se originó debido a la amistad que este tenía con Bolívar.

“Tras la Guerra Civil el museo fue represaliado y muchos investigadores debieron exiliarse”, recuerda Navas. “Además, sufrió un abandono profundo, no tuvo casi personal y fue utilizado de almacén”. No será hasta 1974 que el CSIC se haga cargo de él y vuelva a ser rehabilitado como museo, “aunque tenemos un grave problema de espacio”. Las instalaciones del museo conviven con la sede de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales. “Tenemos muy poco espacio y no podemos exponer todo lo que nos gustaría”, continua. Lo que se puede ver es una expresión mínima de todo lo que alberga esta institución. “Desde el CSIC nos han apoyado en todo, pero es una situación que debe solucionarse desde la política”, insiste.

placeholder  Trabajos en el laboratorio de taxidermia.  De izquierda a derecha: José María Benedito, Luis Benedito y Conrado Chaves. (Archivo del MNCN)
Trabajos en el laboratorio de taxidermia. De izquierda a derecha: José María Benedito, Luis Benedito y Conrado Chaves. (Archivo del MNCN)

Quien acuda al museo podrá, en todo caso, ver “un calamar gigante en formol, del que hay muy pocos ejemplares”, resalta Milà. También la réplica de un diplodocus, cedido en 1913; los restos de un megaterio, un perezoso gigante del pleistoceno descubierto en 1787; la piedra bezoar montada en plata, considerada como antiveneno en las cortes europeas; el antílope caballo de Luis Benedito Vives, un emblema de la taxidermia moderna; o el oso hormiguero de Carlos III atribuido a Goya.

La parte de investigación y divulgación es una de las facetas que más han desarrollado dentro del museo

Principal labor investigadora

Aunque no sea tan visible, la parte de investigación y divulgación es una de las facetas que más han desarrollado dentro del museo. Otra de las muestras, al calor de la celebración de los 250 años, es ‘El museo en la Antártida’. Este trabajo, que documenta más de 30 años de investigaciones en el ecosistema antártico, narra lo que ha ido ocurriendo en los campamentos temporales que allí se montaron. Teniendo como protagonistas a pingüinos, líquenes y volcanes en condiciones extremas.

placeholder Exposición del museo.
Exposición del museo.

El MNCN está actualmente involucrado en alrededor de medio centenar de proyectos de investigación nacionales e internacionales, además de mantener numerosos contratos y convenios de investigación, tanto con instituciones públicas, como privadas. “En 2021 hubo treinta y seis proyectos de investigación activos con al menos un científico del MNCN como investigador principal a cargo del mismo”, destaca Asunción de los Ríos, en la Vicedirección de Investigación.

Las líneas de investigación del museo pasan por el estudio de las especies vivas y extintas, “así como los procesos evolutivos que sustentan la diversificación animal”, resalta De los Ríos. “Investigar las interacciones entre los organismos vivos y su entorno físico desde los individuos hasta los ecosistemas, y los diversos efectos de la presión humana sobre la naturaleza”. Y, por último, los procesos y peligros geológicos. En la actualidad son 77 investigadores en plantilla.

Si se echa la vista atrás y se revisa la icónica enciclopedia de Diderot y d’Alambert, editada entre 1751 y 1772, probablemente muchos se lleven las manos a la cabeza. En la entrada dedicada a España, escrita por Masson de Morvilliers, se puede leer: “Quizá sea la nación más ignorante de Europa”, “es preciso ayudarla con nuestros descubrimientos” o en esa tierra “se han apagado las artes, las ciencias y el comercio”. Una visión que es del todo cuestionable viendo el importante legado cultural que diferentes instituciones desarrollaron en aquella época.

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