Drogadas para violarlas: la sumisión química, un problema cada vez más grave en Madrid
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Drogadas para violarlas: la sumisión química, un problema cada vez más grave en Madrid

En la capital han aumentado un 36% las denuncias por agresiones que se producen tras poner droga en la bebida a mujeres, según la Fiscalía

Foto: Un centenar de personas protestan contra violaciones por sumisión química. (EFE/Kiko Huesca)
Un centenar de personas protestan contra violaciones por sumisión química. (EFE/Kiko Huesca)

Un domingo del pasado mes de marzo, después de acudir al Rastro, Camila, de 19 años, y una amiga decidieron tomar una copa después de comer. Hacía sol, eran los primeros días de luz después del invierno y quisieron aprovechar la tarde. Tras caminar un rato por el centro de Madrid, se toparon con un pequeño pub que hace esquina en la céntrica plaza de Ópera. Este, que durante años ha sido un prostíbulo con cierta fama entre los vecinos de la capital, acababa de ser adquirido por unos nuevos dueños que, tras las restricciones por la pandemia, lo acababan de reformar y de abrir de nuevo al público. Camila y su amiga no se lo pensaron.

Tras una primera copa en la terraza, las dos jóvenes se animaron a descender las escaleras que conducen a la pista de baile. Se acercaron a la barra y pidieron otra copa. El camarero, que ya llevaba un tiempo intentando ligar con ellas, insistió en invitarlas a un chupito de tequila. Aceptaron. Desde entonces, nada.

Foto: Concentración en protesta por una agresión sexual grupal a una joven de 18 años la pasada noche en Bilbao, en 2019. Foto: Efe

Camila y su amiga no recuerdan absolutamente nada de lo que sucedió durante las largas horas que transcurrieron entre aquella tarde de domingo y la mañana del lunes, cuando despertaron cada una en su casa sin tener remota idea de cómo habían llegado hasta allí. Les extrañó. Dos copas y un chupito de tequila, explican, no es una cantidad de alcohol que pueda justificar semejante amnesia. Había tenido que pasar algo más.

placeholder Concentración por el aumento de violaciones a mujeres por sumisión química en Madrid.
Concentración por el aumento de violaciones a mujeres por sumisión química en Madrid.

“Lo siguiente que recuerdo es levantarme en mi cama llena de moratones. Mi amiga tenía las bragas rotas”, explica Camila. Como les parecía raro no acordarse de nada, decidieron verse y tratar de hacer balance. “Nos empezamos a preocupar porque nunca nos había pasado algo parecido”, recuerda Camila. Fueron a la farmacia a por una prueba antidrogas. Dieron positivo por benzodiazepina, un medicamento que disminuye la excitación neuronal y produce efectos antiepilépticos, ansiolíticos e hipnóticos. En dosis adecuadas, se receta por ejemplo a personas que sufren de ansiedad. En dosis elevadas, se convierte en una potente droga psicotrópica. Camila y su amiga denunciaron al establecimiento hace ocho meses. En aquella ocasión, el juzgado archivó la demanda por falta de pruebas. Los jueces dieron crédito a testigos presentados por el local que dijeron haberlas visto y que achacaron lo que ocurrió aquel día a una mala tarde de borrachera.

8 meses después

Y así quedó la historia. Sin embargo, el pasado sábado, ocho meses después de aquel episodio, a Camila se le agolparon súbitamente los recuerdos de aquel domingo. Le ocurrió después de leer un mensaje en redes sociales en que una mujer relataba que le había sucedido exactamente lo mismo en el mismo sitio. No podía ser casualidad. “Da mucha rabia volver a revivir todo esto. No sirvió de nada denunciar a este bar. Sigue pasando lo mismo”.

placeholder Carteles en la concentración de Ópera.
Carteles en la concentración de Ópera.

Hace 15 días, María, de 20 años, decidió salir de fiesta con un amigo por el centro de Madrid. Era sábado. Tras deambular un rato, dieron con el mismo pub de Ópera. Pidieron una copa. Cuando fueron a pedir la segunda, el camarero insistió en invitarles a un chupito. Después, la nada.

“Lo siguiente que recuerda es sentir una presión muy fuerte en la vagina”, relata la influencer Sindy Takanashi, que difundió la denuncia de María después de que esta se pusiera en contacto con ella para contarle lo que le ocurrió. Difundir la historia en redes sociales le ha costado a Takanashi una denuncia por parte de los dueños del establecimiento por difamación. No le importa. Haberlo hecho público le ha permitido, por ahora, recibir cuatro denuncias más de mujeres que relatan haber experimentado lo mismo en el mismo sitio: un par de copas, un chupito y, finalmente, fundido a negro.

Consultado por El Confidencial, el camarero del establecimiento explica: “No sé quién es esta chica. Yo no niego que haya podido ser drogada y violada. Si ella necesita ayuda para identificar a su violador, puede contar conmigo, pero esa no es mi responsabilidad y está manchando mi nombre”.

“No imaginé que por salir de noche un hombre se sintiera con el derecho de drogarme y violarme”, explica María

María se despertó en el hospital: “Nunca en la vida me imaginé que salir por la noche hacía que un hombre se sintiera con el derecho de drogarme y violarme”.

No son hechos aislados. Desde la Comunidad de Madrid afirman que en los últimos años se ha observado un incremento en el número de casos con estas características: robos, homicidios y sedación, aunque el mayor número de ellos está relacionado con delitos de índole sexual. De ahí nace el término sumisión química, que se refiere a la agresión sexual facilitada por alcohol o drogas que son ingeridos por la víctima sin ella quererlo.

El informe de la Fiscalía de Madrid de 2021 muestra que, de todos los delitos por agresión sexual registrados en la capital, los que responden a esta forma de actuar por parte de los violadores han pasado de suponer el 14% en 2019 (2020 no resulta significativo debido a la pandemia) a ser un 35%: un incremento de 21 puntos porcentuales. Las violaciones por sumisión química van a más.

La burundanga es una de las sustancias más empleadas y más conocidas

Ana Martínez es médico de Urgencias y presidenta de la Comisión de Violencia del Hospital de La Paz. Da exactamente el mismo porcentaje: de los 654 casos de violación que han recibido este año, en 35% fueron utilizadas drogas. "Este tipo de actos se han puesto de moda, y cada vez están llegando más”. La burundanga es una de las sustancias más empleadas y más conocidas. Existen, sin embargo, 350 tóxicos más. Estos van desde el Rohipnol hasta las drogas de diseño. "La mayoría crean amnesia, lo que dificulta la identificación de la situación. Tienen un efecto rápido y una vida media muy corta", asegura Martínez.

Manifestación en Ópera

A raíz de todo esto, el sábado pasado Takanashi convocó una manifestación en la plaza en donde queda el bar para dar visibilidad a lo que está pasando y pedir a los políticos protocolos de actuación para los casos de sumisión química. A la concentración se acercaron más de cien mujeres. Unas horas más tarde, un grupo de mujeres repartió folletos a todos los clientes que estaban dentro del bar: “Cuidado, en el pub drogan y violan a mujeres. Si conoces más víctimas, denuncia”.

Por su parte, la concejala de Más Madrid Amanda Romero ha pedido al Ayuntamiento que retomen el convenio de 2019, firmado en el anterior mandato entre el Ayuntamiento y los locales de ocio nocturno para formar a operadores jurídicos, policía y personal municipal. La Comunidad de Madrid cuenta con un protocolo sobre esta realidad (tipificado en el Código Penal desde 2010) que pretende dar una respuesta médico-legal que garantice los derechos de las víctimas.

Además, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció este jueves que se pondrá en marcha un nuevo protocolo que mejora y refuerza la atención sanitaria urgente y coordinada a mujeres que sean víctimas de violencia sexual, con un procedimiento estandarizado en el que participarán 25 hospitales públicos madrileños. Hasta ahora, el Hospital La Paz era el centro referente para la atención de estos casos.

placeholder Manifestación en Ópera el pasado sábado.
Manifestación en Ópera el pasado sábado.

Denuncia tu bar

Denuncia tu bar es un movimiento en redes sociales que se ha vuelto viral denunciando la violencia que sufren las mujeres en el ocio nocturno. Esta oleada de reivindicaciones nació en Bruselas, Bélgica, como respuesta al aumento de violaciones químicas producidas en la vida nocturna de la capital belga.

Este movimiento, que empezó siendo una reclamación local, se ha extendido por toda Europa hasta llegar a España. “Nos pusimos en contacto con las creadoras de este movimiento en Bélgica y decidimos traerlo a España porque éramos conscientes que aquí también drogan y violan mujeres en los bares”, afirma una portavoz de Denuncia tu bar, que tan solo en dos semanas ya acumula más de 11.500 seguidores en Instagram y cientos de testimonios de mujeres que han sido drogadas y violadas en bares. “No damos a basto publicando la cantidad de mensajes que nos llegan”, reconoce.

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