Vox copiará la campaña catalana y usará la inseguridad y la inmigración frente a Ayuso
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En declive frente al PP

Vox copiará la campaña catalana y usará la inseguridad y la inmigración frente a Ayuso

El partido de Santiago Abascal, que estará involucrado al máximo en la campaña, afronta los comicios entre sondeos que apuntan a una fuerte caída; su intento de remontada empieza este martes en Vallecas

placeholder Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal, y la candidata, Rocío Monasterio. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal, y la candidata, Rocío Monasterio. (EFE)

Que la Comunidad de Madrid se estaba convirtiendo en un terreno complicado electoralmente para Vox era algo que daban por hecho en el partido antes de la convocatoria de los comicios del 4 de mayo. El arrastre de la figura de Isabel Díaz Ayuso llevaba meses eclipsándoles y conforme avanza la precampaña esta tendencia se ha ido agudizando hasta el sondeo preelectoral del CIS, que este lunes deja a Vox cerca de quedarse sin representación. La formación, con Santiago Abascal a la cabeza, está tratando de hacerse un hueco cambiando el rumbo hacia las consignas que explotó en Cataluña y busca ahora capitalizar el voto protesta y reforzar los mensajes contra la inseguridad ciudadana para distinguirse de la candidata del PP. Con esta base, han escogido como primera parada para sus mítines el barrio de Vallecas.

El terreno adverso al que se acerca el partido ya hizo que, atendiendo a las perspectivas electorales, Abascal decidiera involucrarse al máximo, asumiendo el cargo de jefe de campaña, lo que en la práctica implicará que estará presente en todos los actos principales de aquí al paso por las urnas y copará foco junto con su candidata. Pero el auge sin aparente freno de Díaz Ayuso sigue dejando fuera de sitio a Rocío Monasterio, algo que sucede desde el inicio de la pandemia, y no parece encontrar la fórmula precisa para abrirse espacio.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, conversa con el candidato socialista, Ángel Gabilondo (d). (EFE)

Tanto es así que el partido está dando un volantazo en los últimos días para tratar de remontar el vuelo. Desde finales de otoño, la líder de Vox en Madrid había tratado de abanderar la defensa de los comerciantes y hosteleros frente a los cierres y las restricciones, pero la laxitud de las normas en la CAM ha elevado a Díaz Ayuso como la gran vencedora en este segmento de la población y no es raro toparse incluso con carteles en apoyo de la presidenta en los bares. Pese a su insistencia durante meses en este ámbito, Vox está ahora reconduciendo el foco para centrarlo en la inseguridad, que vinculan a la alta presencia de inmigración. "Ayuso no quiere hablar de esto", aseveró Monasterio en una entrevista este lunes tras recopilar los últimos sucesos violentos que han tenido lugar en Madrid.

Con esto, estarían buscando redirigir la situación en un contexto en el que aún queda casi un mes para los comicios, por lo que, de no remontar, el voto de la derecha podría seguir concentrándose en Díaz Ayuso, que recibe mejor nota entre los votantes de Vox que su propia candidata.

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Por el giro discursivo dado en las últimas fechas, Vox trata de importar lo que les funcionó en Cataluña, donde los dirigentes encargados de dirigir la acción política de la formación optaron por priorizar el discurso antiinmigración y sobre la inseguridad en los barrios por encima incluso de su oposición al independentismo. Fuentes de Vox explicaron entonces que consideraban que era la mejor forma de distinguirse de PP y Ciudadanos en territorio catalán y de llegar a unos votantes que podrían estar dudando del sentido de su voto o incluso de si acudir o no a las urnas. Pese a que es difícil evaluar si fue o no positivo para sus intereses, lo cierto es que la lista encabezada por Ignacio Garriga se disparó hasta los 11 escaños, por los nueve que sumaron entre populares y naranjas.

¿Vallecas?

La elección de Vallecas como primera parada (este martes) para la precampaña no es casual y encaja en esta línea. El barrio madrileño en cuestión se ha convertido con el paso de las décadas en un icono de la clase obrera. Caladero tradicional de la izquierda, Vox ha elegido el enclave por aunar los elementos que tratarán de destacar a partir de ahora para arrebatarle votos a la actual presidenta y poder sobrevivir. Por un lado, enlaza con esa campaña que con éxito emplearon en las catalanas de acudir a los barrios de rentas bajas con altos porcentajes de inmigración, en los que azuzar el discurso contra la inseguridad ciudadana, algo en lo que han empezado a incidir en las últimas horas después de haberlo dejado en segundo plano a nivel regional durante meses, incluso en las negociaciones con el Gobierno madrileño.

Vallecas es, además, un símbolo para las formaciones de izquierda. Esta condición lo convierte en clave en la estrategia que Vox trata de hilvanar desde comienzos de 2020, según la cual serían los de Abascal quienes estarían poniendo en primer plano los intereses de los trabajadores nacionales, eso que han bautizado como "la España que madruga". Lo que a nivel interno llaman "el giro social" no se ha trasladado por el momento al programa del partido, que mantiene unas propuestas marcadas por postulados neoliberales y con escasas partidas dirigidas a un gasto social significativo.

"En Vallecas viven miles de esos madrileños traicionados por la izquierda", sintetizó el portavoz orgánico, Jorge Buxadé, que este lunes respondía a los periodistas en rueda de prensa justo en el momento en que se publicaba el CIS que los situaba en el 5,4% de los votos el próximo 4-M, al borde de quedarse fuera de la Asamblea de Madrid. El barrio también tiene un peso simbólico en la mera disputa política al tratarse del lugar del que se mudó Pablo Iglesias para irse a Galapagar. Vox ha puesto como ejemplo al ya exvicepresidente de cómo la izquierda se ha alejado de los problemas diarios de la población para convertirse en "una élite" y es ahí donde el barrio toma peso sobre otras zonas de similar tradición obrera.

Vox se ha lanzado en el último año a por los votantes pertenecientes a los segmentos de escasos recursos, al menos para ser hegemónico entre los ciudadanos de derechas de esta población y superar ahí al PP. Es con este fin con que lanzó su propio sindicato, con el que ha tratado de llegar a los sectores más castigados por la crisis del coronavirus. Paralelamente, pretende llegar a una parte del voto protesta en un momento de crisis como el actual y en un contexto en el que el actor que captó este desencanto en el último lustro, Podemos, está en claro retroceso. El creciente hartazgo de la población hace a Vox soñar con un posible trasvase de este voto.

La fuerza de Vox en este barrio es, eso sí, escasa. Si en toda la comunidad obtuvo el 8,9% de los sufragios, apenas se hizo con el 6,6% de las papeletas en el distrito de Villa de Vallecas y con el 5,3% en el de Puente de Vallecas, muy por debajo de otras zonas más pudientes. Sin embargo, la brecha con los populares fue más corta que a nivel regional, donde el PP les aventajó en más de 13 puntos. En los dos distritos mencionados, la distancia fue de seis y 6,6 puntos en 2019, la mitad, y teniendo en cuenta que sucedió antes del despegue definitivo de Vox en la repetición de las generales posteriores.

Como ocurrió en Cataluña en muchos momentos de la campaña electoral, la presencia de movimientos de izquierda y de grupos antifascistas en el barrio hace previsible que haya algún tipo de manifestación contra el acto de presentación, que estará liderado por Monasterio y el propio Abascal. Lo cierto es que en la campaña de los comicios catalanes del 14 de febrero, Vox comenzó a captar foco mediático conforme se iban disparando las agresiones de grupos secesionistas radicales en sus mítines y fue entonces cuando despegó en los sondeos preelectorales. "Iremos a todos los barrios como hicimos en Cataluña. No son propiedad de nadie, ni de la izquierda ni de la derecha", aseguró este lunes el también eurodiputado Buxadé.

Que la Comunidad de Madrid se estaba convirtiendo en un terreno complicado electoralmente para Vox era algo que daban por hecho en el partido antes de la convocatoria de los comicios del 4 de mayo. El arrastre de la figura de Isabel Díaz Ayuso llevaba meses eclipsándoles y conforme avanza la precampaña esta tendencia se ha ido agudizando hasta el sondeo preelectoral del CIS, que este lunes deja a Vox cerca de quedarse sin representación. La formación, con Santiago Abascal a la cabeza, está tratando de hacerse un hueco cambiando el rumbo hacia las consignas que explotó en Cataluña y busca ahora capitalizar el voto protesta y reforzar los mensajes contra la inseguridad ciudadana para distinguirse de la candidata del PP. Con esta base, han escogido como primera parada para sus mítines el barrio de Vallecas.

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