órgano de participación con un año de mandato

Carmena instaura la democracia por sorteo: el Consejo de los 49 que convocará consultas

El denominado Observatorio de la Ciudad se constituirá apenas unas semanas antes del fin de la legislatura y tiene agendadas ya ocho sesiones hasta que remate su mandato dentro de un año

Foto: Manuela Carmena presenta junto al delegado de Participación Ciudadana, Pablo Soto, los terceros presupuestos participativos del Ayuntamiento. (EFE)
Manuela Carmena presenta junto al delegado de Participación Ciudadana, Pablo Soto, los terceros presupuestos participativos del Ayuntamiento. (EFE)

La democracia tiene múltiples caras y dentro del sistema representativo existen diversos mecanismos de participación que van más allá de votar cada cuatro años. El Gobierno municipal de Madrid liderado por Manuela Carmena ha ensayado e incorporado varias de estas herramientas a través de la concejalía de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, que dirige Pablo Soto, como los presupuestos participativos, mediante los que la ciudadanía puede decidir directamente en qué gastarse una parte de sus impuestos, las consultas ciudadanas —principalmente para remodelaciones urbanas—, la canalización de propuestas o los espacios de toma de decisiones —Foros Locales—. Formas de democracia directa en los ámbitos de mayor proximidad, como son los barrios y distritos, y a las que se han incorporado ahora otras formas de democracia más experimentales que beben directamente de la denominada democracia por sorteo.

Esta misma semana se constituía definitivamente el denominado Observatorio de la Ciudad, que estará formado por 49 personas elegidas al azar entre la ciudadanía madrileña. Se trata de una suerte de consejo consultivo del Gobierno municipal, pero que más allá de emitir dictámenes con recomendaciones, tendrá capacidad para filtrar propuestas ciudadanas, convocar referéndums o exigir planes de actuación a los que el Ayuntamiento de Madrid debe responder en un plazo máximo de tres meses. Este órgano se constituirá el próximo 30 de marzo, apenas unas semanas antes del fin de la legislatura, y tiene agendadas ya ocho sesiones, hasta marzo del próximo año.

El Consejo de los 49 —con el mismo número de titulares que de suplentes— está formado por perfiles variados y para cuya elección solo se tuvo en cuenta que fuese una muestra demográficamente representativa de la población de Madrid. Su mandato, no prorrogable, se extenderá durante un año. Su tarea principal será, según se ha concebido desde la Concejalía de Participación, "solucionar temas complejos tras una reflexión colectiva profunda". Para ello contarán con el asesoramiento de técnicos municipales y podrán pedir informe o asistencia a expertos.

Las cifras de participación han ido creciendo progresivamente desde que hace cuatro años se creó la concejalía del ramo tras la llegada de Ahora Madrid al Ayuntamiento de Madrid. En los primeros presupuestos participativos, correspondientes a 2016, participaron durante todo el proceso 26.180 madrileños mayores de 16 años, de los cuales 4.998 votaron en la fase final para decidir el destino de un total de 60 millones de euros. En los terceros y últimos presupuestos participativos de 2018, la cifra total de participantes ascendió a 91.032 personas, votando en la fase final un total de 56.891. En esta ocasión se decidía el destino de cien millones de euros. El número de votantes se ha multiplicado por once en tal solo tres años, pese a lo que en números absolutos la participación apenas supera el 2% del censo.

De los 30.000 madrileños que recibieron la invitación para formar parte del Observatorio de la Ciudad, 1.135 aceptaron presentarse al sorteo

De los 30.000 madrileños que hace ahora un mes comenzaron a recibir en sus buzones la invitación para formar parte del Observatorio de la Ciudad, fueron 1.135 los que aceptaron presentarse al sorteo para convertirse ser uno de los 49 vocales. Unas cifras que dan cuenta de un cierto desinterés en este tipo de mecanismos participativos, aunque en este caso remunerados con dietas de 65 euros por sesión —una cantidad similar a la que reciben los miembros de las mesas en las jornadas electorales—, y que desde el Ayuntamiento de Madrid vinculan a la falta de cultura participativa y a la novedad. En el portal de propuestas Decide Madrid, solo dos iniciativas han superado el umbral mínimo de votos —el 1% del censo, lo que supone algo más de 27.000 apoyos— para que sean por el Ayuntamiento.

A la falta de cultura y experiencia participativa se han ido sumando otras críticas desde el movimiento asociativo y vecinal como la falta de ejecución de los proyectos, en el caso de los presupuestos participativos, los supuestos retrasos por la burocracia institucional que sufrirían algunas de sus iniciativas o limitaciones varias por decisión política. Se requiere tiempo, pero también entrenamiento y costumbre. Con todo, es notable la evolución tanto en términos cuantitativos como cualitativos desde el primer ensayo que se llevó a cabo de democracia directa: la remodelación de Plaza España. Cerca de 30.000 madrileños realizaron propuestas.

Las herramientas digitales han tenido un gran peso en la estrategia del Gobierno municipal para implantar estas herramientas, promoviendo plataformas para proponer y votar todo tipo de iniciativas. Las presenciales y deliberativas, como los Foros Locales, han ido ganando presencia desde la segunda mitad del mandato. El Observatorio de la Ciudad será un híbrido y a pesar de tener un carácter más bien consultivo se inspira en asambleas ciudadanas creadas en países como Canadá, Australia o Irlanda. En este último país, un grupo de ciudadanos elegidos por sorteo se encargó de estudiar una hipotética modificación constitucional sobre la prohibición del aborto, abriendo el camino hacia su despenalización, que se llevó a cabo tras un referéndum celebrado el pasado mes de mayo.

Madrid

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