este miércoles se celebra la votación

Las cuentas y los cuentos de las elecciones a la presidencia del ICAM

La campaña de las elecciones del ICAM ha reeditado las malas prácticas de la cita con las urnas de 2012. Acusaciones que no se han podido demostrar y presupuestos sin fiscalizar

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'Alea iacta est'. Este miércoles 13 de diciembre los más de 77.000 letrados del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) están llamados a las urnas para elegir a la dirección encargada de pilotar el colegio durante el próximo lustro.

Javier Íscar, José María Alonso, Nicolás González-Cuéllar, Manuel Valero y Luz Elena Jara son los principales candidatos (los que han presentado candidaturas completas) a gobernar el decanato del colegio de letrados más influyente de España. Ocho semanas de intensa campaña con asesores políticos, elevados presupuestos y un continuo fuego cruzado entre los aspirantes desde que arrancó la contienda a finales de octubre. A unas horas de conocer al nuevo decano, El Confidencial repasa algunas claves de estos comicios.

Un cargo con (mucha) visibilidad

Hace unas semanas, el socio director de un conocido despacho de la capital admitía a un pequeño grupo de periodistas su asombro por el 'ruido' generado durante la campaña: “¿Qué tiene el ICAM para que se haga esto?”.

 Foto de familia de los principales candidatos a las elecciones del ICAM.
Foto de familia de los principales candidatos a las elecciones del ICAM.

Y es que más allá de las buenas intenciones que nutren todos los programas electorales, es compartido que la corona del ICAM da mucha visibilidad a su poseedor. Además de una invitación asegurada para todos los foros legales de la capital, el nuevo decano tendrá contacto directo con las altas esferas de la Administración y gestionará un presupuesto que roza los 28 millones de euros.

Una posición institucional que, sin embargo, todos coinciden que debe ser fortalecida durante los próximos años. Además de aumentar el peso del ICAM a nivel nacional, algunos programas recogen la necesidad de posicionarlo en el tablero internacional. No en vano, es el colegio profesional más grande de Europa por número de abogados.

Aluvión de ataques y acusaciones

Las elecciones de 2012 que dieron la victoria a Sonia Gumpert ya han pasado a la historia como uno de los episodios más turbios del ICAM. Las acusaciones de 'pucherazo' y los ataques fueron una constante en la campaña y, aunque al final nadie pudo demostrar irregularidades en los tribunales, sentaron cátedra a la luz de las prácticas vistas en los comicios.

Esta vez, en los dos meses que ha durado la campaña, el rosario de críticas y ataques entre candidaturas han embarrado una cita que ya se presuponía tensa. Malversación, irregularidades en el voto por correo, ausencia de imparcialidad del ICAM, uso irregular del censo, 'emails' masivos… En suma, mucho ruido y poco debate, porque estas 'malas praxis' han quedado descartadas por la Junta Electoral y hasta la fecha nada ha podido ser demostrado.

Los píos de los candidatos

Las redes sociales en general y Twitter en particular han jugado un papel importante a lo largo de la campaña. En el caso de la red del pajarito, los candidatos y sus equipos han publicado de forma constante vídeos, imágenes y todo tipo de 'merchandising' electoral para captar a los potenciales votantes que pululan por la red.

El uso de cuentas falsas de Twitter ha tensionado la recta final de la campaña. (Reuters)
El uso de cuentas falsas de Twitter ha tensionado la recta final de la campaña. (Reuters)

Una estrategia que se ha visto empañada en los últimos días después de que saliese a la luz el uso de cuentas falsas para insultar a los candidatos. Un asunto que ha llegado a los tribunales tras la denuncia presentada por Carmen Pérez Andújar, miembro de la lista de Íscar, quien ha solicitado a la brigada de delitos informáticos de la Policía Nacional que investigue la autoría de estas cuentas, todo ello después de haber sido acusada de estar detrás de una de ellas.

Cada voto cuenta

No es ningún secreto que las elecciones del ICAM no son un acontecimiento que levante pasiones entre los abogados madrileños. Bien por desconocimiento, falta de interés o, simplemente, pereza, lo cierto es que el porcentaje de participación no suele pasar del 10% del censo, salvo en las últimas elecciones, que se batió el récord histórico tras alcanzar el 12,9%.

Cifras muy bajas que evidencian la relevancia que tiene cada voto y la importancia de movilizar a un electorado poco amigo de las urnas. Y es que aunque la victoria de Gumpert fue indiscutible, en el sector todos recuerdan que en 2007 Antonio Hernández-Gil se impuso a Javier Cremades por menos de 300 votos.

Exterior del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. (ICAM)
Exterior del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. (ICAM)

De ahí que los equipos -principalmente los de Alonso e Íscar, los dos aspirantes con más opciones- hayan dedicado bastante tiempo a presentar los programas a instituciones, despachos y otros colectivos. Una estrategia que no es baladí: los votos de los abogados ejercientes valen el doble que el de los no ejercientes. Por su parte, el ICAM ha pegado carteles por toda la institución donde invitan a la participación.

Los puntos de encuentro

Rencillas aparte, hay asuntos como la formación o el turno de oficio que están presentes en todos los programas. Sobre este último colectivo, todos los candidatos coinciden en reforzar el apoyo que reciben, mejorar sus condiciones de trabajo y acelerar los pagos de sus remuneraciones.

En cuanto a la formación, las candidaturas señalan que los constantes cambios normativos obligan a los abogados a ser una suerte de 'eternos estudiantes'. En este sentido, todos quieren convertir al colegio en un centro formativo de referencia con especial atención a los abogados del turno de oficio.

Cuentas ¿transparentes?

Por último, todos los candidatos han querido hacer bandera de la transparencia y han prometido revelar el destino de cada euro que gaste el colegio. Una loable declaración de intenciones que contrasta con la incapacidad de suscribir un acuerdo para auditar los fondos de la campaña, una tarea para la que se había ofrecido Transparencia Internacional tras una propuesta del equipo de González-Cuéllar que al final ha quedado en nada.

Como ya publicó este diario, las principales candidaturas han declarado unos gastos que van desde los casi 100.000 euros de Alonso y los 75.000 de Íscar a los 4.000 euros de la Asociación Libre de Abogados y Abogadas (ALA). Entre medias, González-Cuéllar ha empleado algo menos de 60.000 euros y Valero 20.000 euros.

Madrid

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