NUEVO LIBRO DE PEDRO CORRAL, EDIL DEL pP

El concejal de la Memoria Histórica saca libro: "La Guerra Civil fue un todos contra todos"

Pedro Corral presenta su nuevo libro para dar voz al "ejército invisible" de los miles de desertores que se vieron inmersos en una guerra que ni entendían ni querían

Foto: Fotografías de la Guerra Civil española se presentan en Nueva York. (EFE)
Fotografías de la Guerra Civil española se presentan en Nueva York. (EFE)

Pedro Corral (Guipúzcoa, 1963) es periodista, escritor e historiador. Y también concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid. En su último libro 'Desertores' (Almuzara, 2017) relata una crónica humana de la Guerra Civil, lejos de tópicos en torno al conflicto y que pretende dar voz a lo que ha bautizado como el "ejército invisible": miles de españoles que desertaron para no participar en una guerra que ni entendían ni querían. "Españoles llamados a filas que escaparon por centenares a los montes, que buscaron en la retaguardia recomendación para no ser movilizados, combatientes asesinados en sus propias trincheras por querer evadirse, soldados que se dispararon a las extremidades para ser evacuados…". Relatos estremecedores enterrados en el Archivo General Militar de Ávila que nunca se habían contado.

Corral, experto y apasionado de cada descubrimiento de la contienda que España afrontó entre 1936 y 1939, reconoce que el verdadero hallazgo de su nuevo libro está en aprender que la Guerra Civil "no fue una guerra de dos bandos como aparentó, sino una guerra de todos contra todos". Esta es su particularidad. "Los bandos persiguieron, castigaron y asesinaron a sus propios soldados”, explica en una conversación con este diario.

El edil popular se convirtió en el azote de las políticas de Memoria Histórica impulsadas por el Ayuntamiento de Manuela Carmena especialmente en el periodo en que Celia Mayer estuvo al frente, coincidiendo con el momento más turbulento de la Cultura en Madrid. “Lo que no está bien es la batalla ideológica, resucitar confrontación. Los políticos no podemos hacer eso”, insiste. En el grupo municipal al que pertenece sentaron muy mal los cambios de opinión defendidos por la alcaldesa. Llegó al Palacio de Cibeles afirmando que la Memoria no era una de sus prioridades ni tampoco consideraba el cambio de callejero una urgencia como tal. “Parece que le hicieron cambiar de opinión. Desde luego se metió en un lío tremendo”. El concejal se refiere a la retahíla de polémicas en las que se vio envuelto el consistorio madrileño como cuando retiraron una lápida conmemorativa de los carmelitas en Carabanchel. “Aquello fue de verdad escalofriante”, recuerda.

Placa identificativa de la calle Caídos de la División Azul de Madrid que desaparecerá. (EFE)
Placa identificativa de la calle Caídos de la División Azul de Madrid que desaparecerá. (EFE)

“Yo creo que muchas veces es un problema de reducción y simplificación. Y esas son malas compañías cuando se habla de pasado y de memoria”. Corral es de los que opinan que nunca se debe dejar de hablar de la Guerra Civil porque siempre será ilimitado como hecho histórico y tendrá aristas e historias necesarias de contar. “Pero lo que no podemos es hacernos todos responsables ochenta años después de una guerra en la que no tuvimos arte ni parte, porque cronológicamente es imposible”, sentencia al otro lado del teléfono.

Precisamente sobre historias particulares, únicas y nada simplistas, es lo que investiga en su último ensayo. "Es curioso. Es la primera vez que se aborda la deserción. Y precisamente por ser una Guerra Civil en la que uno podía disparar a la otra trinchera y que estuviera su hermano… lo hace todo más complejo. Matar es duro pero matar sabiendo que puedes estar disparando a personas que conoces, todavía más". El autor de ‘Desertores’ pretende con este relato dejar claro que la que se vivió en este país fue una guerra de lo más atípica y con esta nueva visión pretende desmitificar el tópico del cainismo que siempre ha rodeado el conflicto.

Pedro Corral: "Los bandos persiguieron, castigaron y asesinaron a sus propios soldados”

“Es verdad que hubo mucha crueldad. 300.000 muertos, la mitad en retaguardia y otra mitad en los frentes de batalla”, recuerda haciendo algo de memoria. Y deja claro que, aunque hubo un componente idealista que para muchos fue innegable, para la gran mayoría, como demuestra el control, el espionaje y las represalias sobre las propias tropas en ambos bandos, no fue así. Esa es la historia más dura que cuenta ‘Desertores’: la de cómo cayó la guerra en el ánimo y la conciencia del español de a pie al que aquella guerra ni le iba ni le venía.

El concejal Pedro Corral interviene en el pleno del Ayuntamiento de Madrid.
El concejal Pedro Corral interviene en el pleno del Ayuntamiento de Madrid.

Las cifras que aporta Corral en el ensayo son demoledoras. Basándose en los datos de Ramón Salas Larrazábal —militar e historiador—, que decía que en tiempos de paz los prófugos ya eran de en torno al 15%, en la guerra llegaban a ser del 45%. El concejal, sin embargo, va más allá y encuentra algo desgarrador: de los cinco millones de combatientes, ambos lados sumaban dos y medio. Es decir, la mitad de los que lucharon en la Guerra Civil lo hicieron sin creer en el conflicto y sin querer participar en él. Las fórmulas para reclutar a aquellos desertores eran brutales: emboscadas a aquellos que se escondían en sus pueblos, desplegando verdaderas operaciones militares para cazarlos. Muchas familias encontraron en el extranjero una vía de escape para sus hijos que poco duró. “Los dos bandos se percataron demasiado rápido y antes de que terminara 1936 ya estaba prohibido salir de España para los mayores de 16 años (según el bando nacional) y de los 18 (tal y como estipulaban los republicanos)”, relata Corral en el libro.

Frente a los capítulos más crudos y cuando el desánimo está por vencer, llegan algunos relatos que frenan en parte un desgarro inevitable. Pedro Corral los define como “actos de confraternización” y se refiere a vivencias únicas, momentos en los que españoles de ambos bandos se juntaban para beber una botella de coñac, fumar un cigarrillo o intercambiarse prensa y notas para la familia. Cuenta el autor que la mejor fotografía que se le escapó a Robert Capa fue la de un partido de fútbol entre republicanos y nacionales ahí, en tierra de nadie, que también está documentado. “Más allá del horror, habría sido una imagen muy ilustrativa del sentimiento de la gran mayoría en cualquier lugar entre los miles de kilómetros en los que entonces quedó dividida España”.

Madrid

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