ecologistas hablan de un “desvío de visitantes”

El control en las islas Cíes colapsa otra de las joyas del Parque Nacional Illas Atlánticas

Las visitas a la vecina isla de Ons duplican las recomendaciones, impulsadas por los conflictos de aforo del pasado verano en la ría de Vigo

Foto: Playa en la isla de Ons. (Mardeons.es)
Playa en la isla de Ons. (Mardeons.es)

La isla de Ons, en la boca de la ría de Pontevedra, se ha convertido para muchos turistas en una alternativa viable a las Cíes, auténtica joya de la corona del Parque Nacional Illas Atlánticas. Frente a las restricciones en esta última, que se cumplen de forma escrupulosa tras el fraude generalizado que afloró el pasado verano, los visitantes han encontrado en Ons una forma de conocer un sistema natural de una gran belleza sin tener que someterse al control de entrada, ahora exhaustivo, que preside el acceso a Cíes. Es un éxito con contraprestaciones. Según vienen denunciando distintas organizaciones ecologistas, la masificación que tanto daño ha hecho en la isla vecina comienza a dejar aquí su huella, con consecuencias “nefastas para la conservación de los valores naturales y para la seguridad de las personas”.

En Ons —una isla habitada pero sin más acceso que por barco— no existe un cupo de visitas diarias, por lo que el único límite lo establecen los servicios diarios de las navieras desde distintos puertos de las Rías Baixas. El borrador del Plan Rector de Uso y Gestión de Illas Atlánticas, que aún no ha entrado en vigor, preveía un límite de 1.800 personas al día, pero asociaciones ecologistas como Verdegaia o Anduxía han denunciado que esta cantidad se duplica ampliamente, para alcanzar a menudo los 4.000 turistas. A falta de datos oficiales, las navieras que prestan el servicio reconocen que los barcos van llenos, e incluso se han incrementado los servicios respecto al pasado año, como consecuencia de la atracción que genera la isla y las dificultades que conlleva el acceso a Cíes, en la ría de Vigo, limitado a 2.200 personas al día.

Los ecologistas hablan de un “desvío de visitantes” por parte de las empresas de transporte marítimo para no superar el límite en Cíes, con un impacto notable en una isla con una población censada de unas 80 personas, pero que en verano supera el millar con el regreso de emigrantes de la isla y con las pernoctaciones de los turistas. Los afectados demandan una “visión integral” del turismo en los archipiélagos del parque nacional, una medida que pasa por la aprobación del plan rector, que acumula 15 años de retraso. “Cualquier otra solución que no contemple la aprobación de este documento es insuficiente”, señala un portavoz de los ecologistas.

Un estudio realizado por la Xunta estableció la capacidad de carga ecológica de las playas de Ons en 896 personas diarias, un límite fácilmente superable en los días de más calor incluso con el cupo de 1.800 visitantes. Frente a la variedad de alternativas que ofrece Cíes, de mayor tamaño y con más atractivos que los arenales, en Ons la playa es el objetivo principal de los turistas, lo que pone en duda que se esté garantizando la debida conservación de los ecosistemas costeros, que albergan espacios catalogados como prioritarios en la Directiva de Hábitats de la Unión Europea. Los ecologistas reclaman que se establezca el cupo en 1.200 visitantes diarios, “para garantizar la debida conservación de los valores ambientales”.

La isla de Ons, a vista de pájaro. (riasbaixas.info)
La isla de Ons, a vista de pájaro. (riasbaixas.info)

La ausencia de un plan rector constituye un claro incumplimiento de la ley de creación del Parque Nacional Marítimo Terrestre Illas Atlánticas de Galicia, que entró en vigor el 1 de julio de 2002, y que establecía su elaboración “en el plazo de un año”. En 2011, la Xunta presentó un borrador que proponía desestacionalizar el turismo, muy vinculado en la actualidad a los meses de verano, y que establecía límites más restrictivos a las visitas. En el caso de Cíes, proponía un cupo de 1.800 visitantes, y reducía las plazas del 'camping' de 800 a 550.

El plan encontró dos grandes opositores. De un lado, las cofradías de pescadores, que veían limitadas las zonas y los cupos de capturas. Y del otro, navieras que prestan el servicio a Cíes, que montaron en cólera. Compañías como Mar de Ons, Cruceros Rías Baixas, Rías Gallegas y Cruceros Islas de Ons tacharon la reducción de “desproporcionada” y alertaron del “grave perjuicio económico” para sus empresas y para el sector turístico gallego en general. El Gobierno gallego rectificó, el plan se metió en un cajón y el cupo quedó como hasta entonces.

Al carecer de este documento, la regulación de las actividades que se llevan a cabo en el espacio protegido de Illas Atlánticas —compuesto, además de Cíes y Ons, por Cortejada y Sálvora— se realiza sin la necesaria planificación e incumpliendo la ley de declaración del parque nacional. En ese contexto se produjeron los conflictos del pasado verano, cuando se destapó el generalizado incumplimiento por parte de las compañías de transporte marítimo de los cupos de Cíes, después de que los agentes del parque nacional contabilizaran uno a uno más de 4.000 visitantes diarios, casi el doble de los permitidos.

La situación vivió su momento de mayor tensión a finales de agosto, cuando 3.000 personas con billete se quedaron en tierra por haber sido superado el cupo y cuatro barcos fueron devueltos al puerto de Vigo sin llegar a tocar el muelle de Cíes. Aquellos sucesos se han saldado de momento con una multa de 930.000 euros a las cuatro navieras implicadas y una querella de la Fiscalía de Vigo por un presunto delito de falsificación de documentos y estafa a los usuarios del servicio público. La Xunta ha retomado el plan rector, que se encuentra en fase de exposición pública.

Aunque carece de la espectacular belleza de las islas Cíes, Ons —en realidad, un archipiélago formado por las islas de Ons y la vecina Onza— constituye un destino singular, en donde, además de disfrutar de las playas, el viajero puede visitar un pequeño museo donde se explica cómo era la vida isleña hace 100 años o practicar el senderismo con unas vistas sensacionales. Antiguo refugio de piratas, los primeros colonos llegaron en el Paleolítico. En 1953 llegaron a vivir 530 personas en la isla, que queda a oscuras desde la una de la mañana por falta de suministro eléctrico. Cuenta con un 'camping' recientemente rehabilitado y muchas casas rehabilitadas para su alquiler turístico.

Galicia

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