CONTINÚA LA LUCHA ENTRE LAS NAVIERAS

Islas Cíes, un paraíso (aún) inaccesible tras el caos de 2017

El transporte al parque nacional sigue en el aire a un mes de la temporada alta, ante la falta de acuerdo entre navieras y Xunta para limitar las visitas

Foto: Usuarios esperando en la estación marítima de Vigo para embarcar hacia las Cíes, el pasado verano. (EFE)
Usuarios esperando en la estación marítima de Vigo para embarcar hacia las Cíes, el pasado verano. (EFE)

Tras el caos de 2017, el transporte de pasajeros al paraíso de las Cíes es una incógnita para 2018. A solo un mes del inicio de la temporada alta, los turistas que, alertados por los problemas del pasado año, tratan de anticipar su reserva se encuentran con que su gestión no es posible. La Xunta aún no ha comenzado a aplicar el sistema alternativo al que en los últimos años permitió el incumplimiento de los cupos de turistas transportados a las islas viguesas, a la espera de que las navieras pacten nuevos horarios. Pero tras sucesivos intentos de alcanzar un acuerdo, ese reparto todavía está lejos de alcanzarse.

Los sucesos del pasado verano se han saldado con una multa de 930.000 euros a las cuatro navieras implicadas y una querella de la Fiscalía de Vigo por un presunto delito de falsificación de documentos y estafa a los usuarios del servicio público. Son las consecuencias de una práctica, la de vender más billetes que el cupo autorizado, que se viene repitiendo desde hace años y que se saldaba con multas mínimas, pero que el pasado agosto provocó un colapso. Los trabajadores del Parque Nacional Illas Atlánticas contaron uno a uno los viajeros que desembarcaban en Cíes, y el resultado fue el esperado: a menudo hasta duplicaban los 2.200 autorizados. Entre otros incidentes, el 20 de agosto, la guardia civil obligó a regresar a puerto a tres barcos con varios cientos de pasajeros a bordo, y al día siguiente otros 2.000 se quedaron en tierra pese a contar con billete.

Islas Cíes, un paraíso (aún) inaccesible tras el caos de 2017

A raíz de aquellos sucesos que tanto empañaron la imagen de las Cíes, la Xunta emprendió una reducción del número de viajeros admitidos diariamente que aún no ha entrado en vigor, ya que debe figurar en el plan de uso y gestión del parque, aún en tramitación. Lo que sí ha anunciado es un nuevo sistema que dificulte la picaresca de las empresas que realizan el transporte, que ya probó de forma experimental la pasada Semana Santa. Pero en esa ocasión el tiempo no acompañó y las visitas fueron escasas, por lo que la gran prueba llegará en verano. Y a esas nuevas fechas de temporada alta se acercan las navieras sin pactar un reparto de horarios y, por lo tanto, sin servicio para los visitantes.

La razón de las diferencias es explícita respecto a la escasa voluntad de las empresas de asumir una merma en sus ingresos. Enzarzadas en una rivalidad a cara de perro, no logran pactar un reparto de horarios condicionado por la ampliación de 15 a 20 minutos del tiempo exigido entre entradas y salidas en el muelle de Cíes, impuesto por la Xunta a instancias de la Capitanía Marítima del puerto de Vigo por razones de seguridad en el tráfico. La coincidencia de barcos de compañías rivales con hasta medio millar de pasajeros a bordo provoca a menudo maniobras de riesgo y hasta carreras para ganar el turno de desembarco.

A falta de un mes, y ante la dificultad de pactar los horarios, la Xunta no ha activado el sistema de reservas

Aunque se supone que una vez extremado el control este año serán menos los pasajeros, las compañías luchan por mantener el máximo de servicios y los mejores horarios. Es la gran prueba que debe superar el nuevo sistema de comprobación del cupo: consiste en una autorización previa, personal e intransferible para visitar las islas. Es un modelo parecido al que se implantó en 2015 en la playa lucense de As Catedrais, también castigada por la masificación, que requiere una reserva previa a través de una página web para un día concreto, con un código QR indispensable para que las navieras puedan vender sus billetes.

Las reuniones de las navieras y la Xunta para negociar los nuevos horarios se vienen aplazando o terminan sin acuerdo, mientras el tiempo comienza a agotarse y la Consellería de Medio Ambiente amenaza con asignarlas por sorteo, ante la sospecha de que tratan de prolongar la situación actual. Las empresas sostienen que esa ampliación a 20 minutos para las maniobras implicaría reducir a la mitad los horarios de las salidas. “Con estas condiciones, no se podría prestar el servicio con las frecuencias y puertos de salida con que hasta ahora se venía operando”, señalaron en un comunicado cuatro de las empresas.

Islas Cíes, un paraíso (aún) inaccesible tras el caos de 2017

La temporada alta comienza el 1 de junio. A falta de un mes, y ante la dificultad de pactar los horarios, la Xunta no ha activado el sistema de reservas. El buen tiempo de los últimos días provocó un aluvión de llamadas de turistas interesándose por la reserva de billetes en verano, hasta el punto de saturar las centralitas. Pero la respuesta es que ese sistema no está activado ni hay fecha para que comience a funcionar.

Tras los problemas surgidos en agosto pasado, la Xunta impuso multas de hasta 600.000 euros, como la que tendrá que pagar Mar de Ons. Illa de Ons, otra naviera, deberá abonar 250.000 euros, mientras que Tour Rías Baixas y Cruceiro Rías Baixas deberán asumir sanciones de 40.000 cada una. En el expediente abierto a Mar de Ons se verifica que esta compañía sobrepasó al menos dos días, el 5 y el 19 de agosto, en más de un 300% el número de visitantes permitidos. En el caso de Illa de Ons, también se excedió en el cupo de pasajeros, hasta un 288% por encima de los autorizados, como ocurrió el 5 de agosto.

En el caso de Illa de Ons, también se excedió en el cupo de pasajeros, hasta un 288% por encima de los autorizados

Son multas que multiplican las que se habían impuesto hasta el pasado verano, a pesar de que los trabajadores del parque llevan años denunciando el incumplimiento de los cupos. En los tres veranos anteriores, se abrieron únicamente seis expedientes, que se saldaron con multas de apenas 6.000 euros cada una. El precio de los billetes para adultos es de 18,50 euros, por lo que superar el cupo en 2.000 viajeros supone unos ingresos adicionales de hasta 37.000 euros por día.

La denuncia penal de la Fiscalía, mientras, implica a los gerentes y administradores de tres de las cuatro navieras multadas, mientras archiva las diligencias con respecto a los de Bahía Sub, Naviera Rías Gallegas SL y Cruceros Rías Baixas. La Fiscalía concluye que se detectaron 30.780 billetes anulados por una sola compañía en agosto de 2017, de forma que se liberaban códigos QR que luego se reutilizaban de forma fraudulenta. El 3 de agosto, Mar de Ons trasladó a 2.433 viajeros más de los permitidos, incluso más de los admitidos en toda la isla en un solo día, seguida de Navia, con 964, y Tours Rías Baixas, con 389 de más. La situación se repetiría en similares términos en los días siguientes.

El fiscal propuso la elaboración de un informe para certificar que los códigos QR y las autorizaciones que constan en los informes del Seprona fueron expedidos por la central de reservas de la Xunta, ante la sospecha de que fueran falsificados.

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