desde campo de tiro a centro para peregrinos

Las disparatadas propuestas para el viejo aeropuerto de Santiago

La antigua terminal de Lavacolla acumula maleza y polvo cinco años después de su traslado a escasos metros de distancia

Foto: Terminal de Lavacolla, Santiago de Compostela. (Foto: Anxo Iglesias)
Terminal de Lavacolla, Santiago de Compostela. (Foto: Anxo Iglesias)

La herrumbre y la maleza se han apoderado de la antigua terminal de Lavacolla. Casi seis años después de que se inaugurase el nuevo y moderno aeropuerto de Santiago de Compostela, el antiguo, situado a escasos metros de distancia, languidece en el olvido. Cada cierto tiempo surgen propuestas entre originales y descabelladas para dar uso a su edificio de más de 18.000 metros cuadrados y a su aparcamiento de 2.200 plazas: de un campo de tiro –inviable por su proximidad al aeropuerto operativo– a un centro vinculado a las peregrinaciones jacobeas, pasando por un gran complejo deportivo. AENA no mueve ficha y sigue sin convocar el concurso de ideas que anunció el entonces ministro de Fomento, José Blanco, cuando en octubre de 2011 inauguró las instalaciones que jubilaron a las de toda la vida.

Las propuestas y los intentos de los sucesivos alcaldes de la capital gallega –cuatro en estos cinco años y nueve meses– se suceden, mientras el ente aeroportuario renuncia al concurso de ideas y espera la llegada de una iniciativa privada que le convenza. La última partió del director del aeropuerto, Ricardo López Navarro, que propuso un hotel 'low cost' que aproveche la proximidad a la nueva terminal. “Una cosa que por ejemplo funciona muy bien últimamente en otros aeropuertos, aunque habría que ver si tenemos la masa crítica suficiente, son los hoteles de bajo coste, cuando hay compañías 'low cost' que tienen vuelos a primera hora, y el Camino de Santiago pasa muy cerca de la terminal”, afirmaba en una entrevista en la radio autonómica gallega. Pero desde entonces han pasado cinco meses sin que se moviera un solo papel.

Vista general de la terminal de Lavacolla. (Anxo Iglesias)
Vista general de la terminal de Lavacolla. (Anxo Iglesias)

Tampoco descartaba el director la posibilidad darle un uso comercial, con la apertura de un centro de compras, aunque reconoció que sobre la mesa no había ninguna oferta concreta para este edificio. “Hay múltiples ideas. Lo que hace falta es iniciativa privada que quiera ponerlas en práctica o invertir ahí”, animaba el director de Lavacolla. Todo lo que aparece es a modo sugerencia.

La idea de crear un aeropuerto totalmente nuevo sin aprovechar las instalaciones de la vieja Lavacolla fue de la ministra Magdalena Álvarez, que en 2007 presentó un proyecto que triplicaba el espacio existente y tenía un presupuesto de 180 millones de euros, aunque finalmente terminara costando 230. Las nuevas instalaciones ocupan un total de 74.230 metros cuadrados articulados en dos cuerpos principales: el edificio procesador y el edificio dique, en forma de 'Y'. Su capacidad operativa permite atender a cuatro millones de pasajeros anuales, un millón y medio más que los del año de sus mejores registros. El aeropuerto de Santiago se encuentra a solo 61 kilómetros del de A Coruña, en su misma provincia, y a 100 del de Vigo.

Su inauguración se produjo el 13 de octubre de 2011, con el gallego José Blanco al frente del ministerio y Alberto Núñez Feijóo en la Xunta. Entonces todo fueron alabanzas por el tiempo récord en que fue construido y apenas hubo ocasión de preocuparse por la terminal que se cerraba, a la que se despachó con la simple alusión al concurso de ideas que jamás se llegó a convocar.

Situación de deterioro. (Anxo Iglesias)
Situación de deterioro. (Anxo Iglesias)

La opción que estuvo más próxima a fructificar para dar uso a la vieja Lavacolla llegó de la mano de Ryanair. La aerolínea irlandesa proyectó hacerse cargo de la terminal para operar en ella sus vuelos de bajo coste, pero las negociaciones con AENA y el Ayuntamiento de Santiago no fructificaron. Principalmente porque sin Ryanair la nueva terminal carecía de sentido. Llegaron entonces otras propuestas como la de crear un complejo deportivo con campo de golf que aprovechara la proximidad del Real Aeroclub, pero al final fue esta entidad la que acabó trasladándose.

Desde el ámbito municipal, los socialistas, que perdieron la alcaldía de la capital gallega pocos meses antes de la inauguración de la nueva Lavacolla, plantearon la creación de un recinto ferial o su conversión en una terminal de carga. Más ambicioso, el entonces alcalde Gerardo Conde Roa, del PP, planteó que el AVE llegara a Lavacolla y la vieja terminal fuera su apeadero. La propuesta fue tan efímera como el propio mandato de Conde, que tuvo que abandonar la alcaldía diez meses después de alcanzarla acosado por su procesamiento por fraude fiscal.

Ryanair proyectó hacerse cargo de la terminal para operar en ella, pero las negociaciones con AENA y el Ayuntamiento de Santiago no fructificaron

Otras ideas que surgieron desde los más diversos entornos fueron las de crear un complejo gastronómico o una escuela aeronáutica. También se propuso la creación de un 'outlet', de un gran espacio ferial o de un palacio de congresos. Surgieron igualmente voces que plantearon su cesión al grupo Inditex. Y en 2013, un grupo de empresarios y de la Universidad de Santiago propuso la creación de un parque tecnológico. Fue en el transcurso de una reunión monográfica convocada por el entonces alcalde Ángel Currás sobre el futuro del viejo aeropuerto, que se cerró como todas las demás propuestas: sin nada en firme.

AENA constata que no ha recibido ninguna propuesta viable, aunque algunas como la del centro de formación aeronáutica se llegaron a presentar formalmente en el ente que gestiona los aeropuertos españoles. AENA atribuye las dificultades para encontrar un proyecto que encaje al hecho de la que vieja terminal está inmersa en el área aeroportuaria, por lo que debe respetar sus características y limitaciones.

Desde el Ayuntamiento, ahora regido por Martiño Noriega, uno de los alcaldes de las mareas gallegas, se viene instando a AENA y a Fomento a realizar un “estudio serio” sobre los posibles usos a los que se puede destinar la vieja terminal, aunque crece la sospecha de que el ministerio acabará por derribar un edificio al que sigue destinando una partida presupuestaria para vigilancia y mantenimiento, lo que no ha evitado su evidente deterioro. El alcalde está dispuesto a escuchar las propuestas que le lleguen de Fomento, pero en los casi seis años transcurridos desde su cierre ni una sola propuesta anima a pensar que la vieja Lavacolla acabará levantando el vuelo.

Galicia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios