un año después de heredar la causa

El juez cierra la instrucción del caso Alvia con el maquinista como único imputado

El titular del juzgado sostiene que los defectos de señalización en el tramo del siniestro, en el que perdieron la vida 80 personas, “carecen de relevancia causal”

Foto: Vista aérea de la zona donde ocurrió el accidente. (EFE)
Vista aérea de la zona donde ocurrió el accidente. (EFE)

El maquinista del accidente de Angrois será el único imputado en la causa. El juez del caso, Andrés Lago, ha notificado a las partes el cierre de la instrucción con José Francisco Garzón como único acusado del accidente del 24 de julio de 2013, en el que perdieron la vida 80 personas y sufrieron lesiones otro centenar y medio. En contra de lo que solicitaban las defensas del maquinista y de los afectados, ningún cargo de Adif en las fechas del siniestro se sentará en el banquillo, a pesar de que el primer instructor, Luis Aláez, llegó a imputar hasta a 27 exdirectivos y técnicos del ente ministerial que gestiona la infraestructura. Se impone así la línea marcada por la Audiencia Provincial de La Coruña, que anuló esas acusaciones en dos ocasiones.

Un año después de hacerse con la causa y dos desde el inicio de las diligencias, el juez Lago ha notificado este miércoles el cierre de la instrucción sin más implicados que el maquinista, según dicta en un auto que puede ser recurrido por las partes. La instrucción estaba prácticamente paralizada desde que se entregaron los últimos informes periciales, sin que el juez diera respuesta a las peticiones de declaraciones de los abogados de las víctimas y del propio maquinista, que pedían sentar también en el banquillo a cargos de distintos entes ferroviarios del Ministerio de Fomento responsables de la seguridad en el tramo donde se produjo el descarrilamiento.

A Francisco José Garzón se le acusa de 80 homicidios por imprudencia grave profesional y 144 delitos de lesiones. Su auto de cierre de instrucción señala que “los posibles defectos de señalización” a los que aluden informes periciales “carecen de relevancia causal alguna en la génesis” del siniestro. “Al menos cinco kilómetros antes de llegar al lugar del accidente existía en la vía señalización más que suficiente para que un maquinista medianamente diligente pudiera apercibirse de la proximidad de la estación de Santiago”, señala Lago.

El tramo en el que se produjo el accidente carecía de ERTMS, un sistema de control constante de la velocidad con el que suelen contar los AVE. Esa es la causa fundamental por la que el primer juez instructor imputó a 27 exdirectivos y técnicos de Adif, el ente gestor de las infraestructuras ferroviarias dependiente de Fomento, antes de que la Audiencia Provincial de La Coruña, con el apoyo del fiscal, anulara en dos ocasiones estas acusaciones esgrimiendo que su actuación cumplió la normativa vigente.

José Francisco Garzón, maquinista del tren, único imputado en la causa. (EFE)
José Francisco Garzón, maquinista del tren, único imputado en la causa. (EFE)

Garzón, que recibió una llamada telefónica del interventor del tren poco antes del accidente, no frenó a tiempo antes de la curva de Angrois, cerca ya de la estación de Santiago, y descarriló en una zona donde no existía ningún sistema de seguridad que evitase su despiste. Algunos de los informes incorporados al sumario consideran que el “lapsus atencional” del maquinista, originado por la pregunta del interventor, no puede ser considerado una causa del accidente, ya que la gestora de la línea, Adif, no había estudiado el riesgo del error humano ni habilitado medidas para evitarlo. Sin embargo, el juez destaca precisamente que muchos de los informes son “claramente contradictorios” entre sí, “por lo que no se puede desprender de ellos conclusiones jurídicas”.

Según el juez, la imputación de Garzón resulta principalmente de sus propias declaraciones y de los informes de los tres expertos designados por el juzgado. Uno de ellos, el del ingeniero de Telecomunicaciones César Mariñas, dejaba entrever responsabilidades en el ámbito de la Administración, al considerar que Adif estaba en la obligación de instalar el ERTMS en la curva de Angrois. El juez Lago dictamina que esa obligación no existía -asumiendo así otros informes periciales judiciales como el de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF)-, como tampoco considera que la concurrencia de otras causas deba modificar las imputaciones.

“Si aceptamos que todas las posibles causas que hayan podido incidir en la producción de un resultado lesivo para bienes jurídicos esenciales poseen idéntica equivalencia a la hora de fundamentar imputaciones penales, entonces la intervención penal se haría extensiva a prácticamente todos los posibles supuestos”, asegura el auto, que deriva esas otras causas a la jurisdicción civil. Ante esa disparidad, el juez Lago da prioridad a los informes de tres expertos designados por el juzgado.

Vista aérea facilitada por Aeromedia del tren Alvia descarrilado. (EFE)
Vista aérea facilitada por Aeromedia del tren Alvia descarrilado. (EFE)

Los portavoces de las dos asociaciones de afectados por el siniestro ven frustrada su reclamación de que la responsabilidad no recaiga solo en el despiste que sufrió el maquinista, sino también en quienes no habilitaron medidas de seguridad que tuviesen en cuenta su error humano. Adif y Renfe, en cambio, insistieron desde el primer momento en que el único que incumplió las normas fue el maquinista, ya que las medidas de seguridad, aunque habían sido rebajadas, eran reglamentarias.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha hecho una primera valoración de un auto que, ha afirmado, coincide “con el sentir mayoritario de la sociedad”. “Si su conclusión es que es el único responsable, pues supongo que el juez tiene documentos, información y pruebas para llegar a esa conclusión. Estoy convencido de que lo que quiere es acertar en ese auto y hacer justicia”, ha añadido durante un acto público.

“Sabíamos que los fallos humanos se pueden producir”, ha reflexionado Feijóo, para añadir que, igual que un comandante de vuelo puede provocar un accidente si no cumple los parámetros fijados, lo mismo le ocurre a un maquinista que conduce un tren “a 190 kilómetros por hora a menos de 3.000 metros de tener que parar en un andén”. “Es evidente” que esta es la causa fundamental del accidente, ha añadido.

 

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