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¿Por qué no quedarse en el viejo Mestalla? Es factible, pero el club necesita dinero
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100 años del templo valencianista

¿Por qué no quedarse en el viejo Mestalla? Es factible, pero el club necesita dinero

El Valencia CF tiene avalada su deuda con Caixabank con el terreno residencial del estadio vigente, unos 150 millones de euros que perdería en caso de un cambio de planeamiento

Foto: Vista del Mestalla con cientos de aficionados manifestándose contra el propietario del club, Peter Lim. (EFE/Biel Aliño)
Vista del Mestalla con cientos de aficionados manifestándose contra el propietario del club, Peter Lim. (EFE/Biel Aliño)

Mestalla cumple 100 años el 20 de mayo de 2023. Es el estadio más antiguo de Primera División. El más auténtico. Los ingleses, que inventaron el juego, lo han situado en la cima. El prestigioso diario The Telegraph lo eligió segundo mejor estadio de Europa en 2016, tan solo por detrás del Westfallen Stadion, del Borussia Dortmund. El periódico destacó “unas gradas con mayor inclinación que te dejan sin respiración, incluso si las has visto mil veces”.

Foto: Aficionados del Valencia protestan contra Peter Lim. (EFE/Kai Försterling)

El viejo Mestalla ha resistido una guerra, la riada del 57, diversas remodelaciones y ha acogido un Mundial (1982) y unos Juegos Olímpicos (1992), así como de miles de partidos de los mejores equipos y jugadores. Ha supuesto un icono para la ciudad, accesible paseando desde el centro, y con una salida norte a la autopista que ha evitado grandes atascos en los días de partido. Y, sin embargo, tiene los días contados desde que Juan Soler, el 9 de noviembre de 2006, por motivos meramente especulativos (vender el terreno de la Avenida de Aragón, una zona muy cara de Valencia) y sin apenas contestación social, anunciara la fastuosa construcción de un nuevo estadio, en la Avenida de las Cortes Valencianas, cuyas obras están paradas desde 2009 por falta de financiación y que el Valencia CF confía en reanudar en los próximos meses.

Foto: Las obras del Nuevo Mestalla se pararon en 2009. (EFE/Biel Aliño)

“Fueron los últimos coletazos de obras faraónicas en todo el mundo”, explica el arquitecto Iván Cabrera, especialista en campos de fútbol, “pero el paradigma ha cambiado: no solamente cuentan los motivos económicos, sino también los medioambientales y los sociales. Y el centro de las ciudades está recuperando las infraestructuras deportivas y otros servicios. Es más rentable, mucho menos depredador, se necesitan menos recursos. El ritual de ir a pie a Mestalla es impagable. Es lo más sostenible que hay”.

¿Y sería posible una rehabilitación total del viejo Mestalla como han hecho el Villarreal y el Levante con sus respectivos estadios? “Tecnológicamente, por supuesto que sí. Mestalla no tiene problemas estructurales. Habría que dotarlo de un anillo exterior que pudiera facilitar una cubierta. En la Avenida de Aragón es posible y en las otras calles habría que estudiarlo. El crecimiento de Mestalla ha sido por anillos, como una alcachofa”. E incluso se podría derribar la grada declarada ilegal por el Supremo en 2006 (12.000 localidades en las gradas de la Mar, el Gol Gran y el Gol Xicotet). “Los estadios, cuanto más céntricos, mejor”, remata el experto.

Foto: Las obras del Nuevo Mestalla comenzaron en 2007 y se paralizaron en 2009.

“Es muy complicado urbanísticamente”, afirma un técnico del Ayuntamiento, “pero sí se podría cambiar el planeamiento (el Plan General de Ordenación Urbana). Todo es posible. El viejo Mestalla se revertiría de residencial a deportivo y el nuevo pasaría de deportivo a terciario o viviendas con zonas verdes y deportivas, dotándolo de colegios, centros de salud... teniendo en cuenta que es un espacio limitado”.

"El proyecto se diseñó para que fuera imposible darle la vuelta”, explica el socialista Sanjuán

“Seguir en Mestalla sería lo que más me gustaría”, defiende el concejal socialista Borja Sanjuán, “pero el proyecto se diseñó para que fuera imposible darle la vuelta”. Sobre todo ahora que el club, con la llegada de Lay Hoon Chan a la presidencia, se ha decidido a acabar el nuevo recinto. El anterior presidente, Anil Murthy, llegó a afirmar que el 99% de los aficionados quería quedarse en la avenida de Suecia. En esos años, el dueño, Peter Lim, no movió un dedo por reanudar las obras. Pero ahora el club dispone de 80 millones en el cajón procedentes del préstamo de CVC, el fondo de inversión facilitado por la Liga.

placeholder Las obras del Nuevo Mestalla comenzaron en 2007 y se paralizaron en 2009.
Las obras del Nuevo Mestalla comenzaron en 2007 y se paralizaron en 2009.

Es un dinero destinado a infraestructuras. Hasta la llegada de Lay Hoon, en el ambiente del club flotó la idea de derrumbar el nuevo Mestalla y rehabilitar el viejo. Lay Hoon, “una persona de números”, no quiere perder los 172 millones invertidos en el campo de las Cortes Valencianas mientras trata de convencer al Ayuntamiento de que acepte su última propuesta para acabar el nuevo estadio. Según el club, el acuerdo está cerca (“nos separan 4.000 butacas”, dicen, en referencia a las 66.000 ofrecidas por la entidad frente a las 70.000 requeridas por el Consistorio). Según este, sin embargo, la diferencia entre el primer proyecto presentado por el club y el último, es abismal. “No vamos a ganar en nada (con el nuevo campo). No cumple las condiciones mínimas. Deja zonas sin acabar porque no hay dinero”, insiste Sanjuán.

El acuerdo, por tanto, sigue sin concretarse. El Ayuntamiento, además, le pide un polideportivo en Benicalap de nueve millones mientras Lim solo quiere gastar 5.9. El Consistorio no le da de momento ni licencia de obras ni el convenio que le mantendría los beneficios urbanísticos tras la caducidad de la ATE. El club admite que Mestalla es único por la mística, la sonoridad, la verticalidad, pero... es muy difícil generar ingresos porque carece de bajos comerciales. El día 14, por otro lado, sabremos si ese futuro estadio acogería como subsede el Mundial de 2030 en caso de ser organizado por España y Portugal. Todo son hipótesis.

placeholder  Aficionados del Valencia se manifiestan en contra del propietario del club, el singapurense Peter Lim. (EFE/Biel Aliño)
Aficionados del Valencia se manifiestan en contra del propietario del club, el singapurense Peter Lim. (EFE/Biel Aliño)

El verdadero obstáculo para evitar el traslado de Mestalla es económico. El Valencia CF tiene avalada su deuda con Caixabank con el terreno residencial del viejo Mestalla, unos 150 millones de euros que perdería en caso de un cambio de planeamiento, además de los 178 millones ya invertidos en el futuro campo. “Sobre ese cambio está construido el edificio financiero del Valencia”, sostiene Sanjuán.

En su día, el Ayuntamiento le vendió el terreno de las Cortes Valencianas a un precio muy ventajoso (45 millones): a cambio de unas permutas de 32 parcelas en varios barrios valoradas en 25,6 millones, y el resto (23,3 más intereses) abonados a plazos hasta marzo de 2024, un pago anual de 2,5 millones que está cumpliendo, además del polideportivo de Benicalap, que sigue sin construirse. Todo sigue empantanado: un campo a medio construir desde 2009, un desencuentro entre la entidad con más respaldo social de los valencianos y las autoridades y, sobre todo, un estadio único en el mundo con las horas contadas por la incompetencia de muchos y la ausencia de liderazgo de otros. Por la sorprendente falta de oposición de la ciudad a un proyecto faraónico y descabellado.

Mestalla cumple 100 años el 20 de mayo de 2023. Es el estadio más antiguo de Primera División. El más auténtico. Los ingleses, que inventaron el juego, lo han situado en la cima. El prestigioso diario The Telegraph lo eligió segundo mejor estadio de Europa en 2016, tan solo por detrás del Westfallen Stadion, del Borussia Dortmund. El periódico destacó “unas gradas con mayor inclinación que te dejan sin respiración, incluso si las has visto mil veces”.

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