Mundo sostenible: De Bangladesh a Las Vegas: por qué Levis fabricará vaqueros con hi-tech española
comprará las máquinas de jeanologia para sus fábricas

De Bangladesh a Las Vegas: por qué Levi's fabricará vaqueros con 'hi-tech' española

La multinacional de los 'jeans' ha confiado a la empresa valenciana Jeanologia la transformación de su proceso industrial para ser más sostenible, pero también para ganar más dinero

Foto: Enrique Silla, fundador y CEO de Jeanologia.
Enrique Silla, fundador y CEO de Jeanologia.

La industria textil es la más contaminante por detrás de la agricultura al ocasionar la degradación del 20 % del agua del planeta. Y la producción de las prendas 'vaqueras' y su efecto 'desgastado' ha sido durante años uno de los segmentos menos sostenibles por sus costosos procesos de lijados a mano y empleo de productos químicos. La conocida marca Levi's no ha sido ajena a esos mecanismos, aunque en 2010 dio un primer paso en favor de su entorno y sus trabajadores al retirar el llamado 'chorro de arena' para acelerar el envejecimiento de su ropa, un sistema que provocaba peligrosos, y a veces mortales, cuadros de silicosis en los empleados por la acumulación de polvo en sus pulmones.

Esta semana acaba de dar un paso en la transformación de sus procesos industriales que servirá para mejorar la sostenibilidad de la producción de los vaqueros, uno de los artículos que no falta en el fondo de armario. Y lo ha hecho de la mano de una compañía española. Levi Strauss & Co, líder de su sector con unas ventas de 150 millones de 'jeans' cada año, ha firmado un contrato con la empresa valenciana Jeanologia para implantar en su cadena productiva su tecnología para desgastar prendas, mucho menos agresiva y más ecológica.

El acuerdo con Levi's permitirá a Jeanologia, con centros en Valencia, Barcelona y Turquía, elevar sus ventas desde 65 millones a 100 millones en 2018

En la calle Valencia de San Francisco estaba la primera fábrica de pantalones que un emigrante alemán, Levi Strauss, decidió fabricar para los trabajadores de las minas. Ahora la multinacional ha elegido como partner tecnológico a una empresa que nace en Valencia. "¿Casualidad?", se pregunta su fundador y CEO, Enrique Silla, quien venía de una familia que se dedicaba a esta industria. Su objetivo al fundar la compañía era reducir el impacto ambiental en su totalidad, no mitigarlo parcialmente. "Pensamos que nos teníamos que focalizar en un producto masivo, cambiarlo totalmente y que esta experiencia de éxito sirviera de referencia e inspiración a otras compañías, además de pasar a otros productos textiles", relata Silla.

Una de las máquinas diseñadas por Jeanologia que empleará Levi Strauss.
Una de las máquinas diseñadas por Jeanologia que empleará Levi Strauss.

Gracias al acuerdo comercial, por el cual Levi Strauss comprará las máquinas patentadas por Jeanologia para usarlas en todas sus fábricas, se ahorrarán alrededor de 10 millones de litros cúbicos de agua contaminada. Es posible por la iniciativa de un grupo de ingenieros, informáticos, científicos y diseñadores españoles que emprendieron el proyecto en 1993 con el objetivo de "desarrollar tecnologías disruptivas que transformaran la producción textil en ética y sostenible". Por aquel entonces eran la "voz que hablaba en el desierto".

Tras más de una década trabajando en ello, la primera herramienta llegó en 1999. Un láser fabricado por ellos eliminó la necesidad de utilizar el permanganato potásico, un químico que se utiliza para darle a los 'jeans' el efecto de estar desgastados. Este producto era muy peligroso para los trabajadores ya que es altamente tóxico y nocivo para la salud. Ellos realizaban este proceso a mano, y ahora se ha mecanizado.

Otro problema que se planteaba era el ingente uso de agua para tener un vaquero en los escaparates. Lo primero que consiguieron fue transformar el aire de la atmósfera en ozono. Bautizaron G2 a este proceso, cuya liberación produce el efecto de la lejía en las prendas. Aun así quedaban productos que debían ser aplicados y que necesitaban todavía demasiada agua. En 2012 utilizaron nano burbujas para poner la cantidad justa de producto con lo que consiguieron limitar la cantidad a un único vaso de agua por cada pantalón. La tecnología e-Flow, como la han denominado, supone "un hito para la industria", sentencia Enrique Silla.

Vaqueros autodiseñados por el consumidor

La multinacional ha comprado las tres máquinas que sirven para desarrollar los tres procesos. Esto no solo supone un avance en términos de respeto con los trabajadores y el planeta sino que pretende ser la lanzadera de una nueva relación con el consumidor. Los ingenieros de Levi Strauss han creado un 'software' que está conectado con las tecnologías de Jenealogia y que permitirá al comprador obtener el producto deseado en tan solo unas horas. Se consigue gracias a técnicas de fotorrealismo y además permite "producir lo que vendes, y no vender lo que produces", según incide el CEO.

Chip Bergh, presidente y CEO de Levi Strauss & Co. (Reuters)
Chip Bergh, presidente y CEO de Levi Strauss & Co. (Reuters)

Alrededor de un tercio de los productores de vaqueros en el mundo utilizan las técnicas de Jenealogia. En los próximos tres o cuatro años pretenden que sea la totalidad de la industria. Silla confía en que el contrato con Levi Strauss & Co abra la posibilidad para que otras grandes marcas se sumen. Desde 2007 la empresa crece alrededor de un 30 % cada año y en 2017 su facturación rozó los 65 millones de euros. Este año se prevé que alcance los 100 millones de euros, gracias, en gran parte, al acuerdo con la multinacional americana.

Levi's dice que "a corto plazo" el cambio en el modelo de producción no acarreará despidos en sus fábricas actuales. Pero va a eliminar trabajo manual

Participada por el fondo MCH Iberian Capital, y con base de desarrollo en Paterna (Valencia), fábrica de producción láser en Barcelona y de ozono en Izmir (Turquía), los 200 trabajadores de la empresa tecnológica están investigando nuevas técnicas para tejidos como la lana o el algodón. En especial, trabajan en la eliminación del poliéster, un material frecuentemente elegido que es plástico y muy contaminante. Debido a la expansión de la empresa, actualmente están contratando un ingeniero por semana: químicos, de fotónica, ópticos, físicos, matemáticos, además de diseñadores creativos expertos en bellas artes. Estos están desarrollando tecnologías para mejorar la industria y cambiar la mentalidad de las corporaciones.

Una de las primeras consecuencias de la extensión de la tecnología española en las fábricas es que esta sustituirá el trabajo manual que ahora desempeñan personas. Levi’s asegura que no habrá pérdida de empleos "a corto plazo" y que reubicará en otras tareas a los asalariados. Pero es evidente que el cambio en el proceso productivo reduce plazos de fabricación y, además, abre la puerta a que las empresas deslocalizadas en Bangladesh o China vuelvan a Europa para producir, al ser necesarios trabajadores muy cualificados. Lo que a Enrique Silla le invita a pensarlo es el hecho de que Levi Strauss haya abierto una nueva planta en Sky-Harbour en Las Vegas con tecnología 'made in Spain'. También puede haberla en Europa. "Solo con que vuelva un 10 % de la producción será un paso y ya no solo una teoría en un congreso", afirma el empresario.

La deslocalización inversa: Jeanologia enseña el camino

Levi Strauss & Co ha hecho de su acuerdo con Jeanologia uno de sus principales hitos corporativos del ejercicio. La difusión global de lo que ha denominado Project FLX (Future lead execution), el sistema combinado de digitalización y mecanización con el que pretende implicar a los consumidores en el diseño de las prendas y a la vez acelerar el proceso de producción, revela un giro en la estrategia industrial y comercial de la marca.

Levi's cerró en 2004 sus últimas dos fábricas en Estados Unidos tras haber desplazado su producción a países asiáticos o centroamericanos, con mano de obra mucho más barata. La fabricación de vaqueros requería hasta ahora de mucho trabajo manual que se va a ver reducido con la extensión de la tecnología que aporta su 'partner', lo que le permitirá abaratar plantillas y acercar los centros fabriles a los mercados locales. Aunque ha asegurado que "a corto plazo" las plantillas mantendrán el empleo, es evidente que el giro estratégico terminará por tener consecuencias en la organización interna.

La multinacional que preside Charles V Bergh ('Chip', como se le conoce en la compañía de San Francisco) va a matar muchos pájaros de un tiro con su apuesta por la sustitución de esos procesos casi artesanales de envejecimiento de sus prendas por tecnología láser, de ozono y de nano burbujas desarrollada por el emprendedor español Enrique Silla.

El empresario fundó en 1993 en Valencia una 'startup' cuando las 'startups' todavía no existían. Hijo de industriales textiles locales, Silla ha vivido en primera persona la casi desaparición de un sector que en la España mediterránea llego a proporcionar mucha riqueza a sectores de la población hasta que la globalización irrumpió y los talleres textiles se borraron del mapa rumbo a países con trabajadores más baratos. 

Ahora, una de las grandes marcas del textil vuelve a mirar hacia España. Pero no para coser sus prendas, sino para buscar soluciones tecnológicas que hagan más rentable y más sostenible su cadena de producción. En una suerte de deslocalización inversa, Jeanologia proporciona hoy más valor añadido del que perdieron los progenitores de su fundador. Por eso, cuando alguien les pregunte qué diablos quiere decir eso del cambio de modelo productivo, pongan a la empresa de Enrique Silla como ejemplo. 

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