así acuden al último asalto con de la serna

Las balas de los estibadores ante Fomento: de la huelga al apoyo 'forzoso' de 50 empresas

El colectivo llega a la reunión con el ministerio con medio centenar de firmas de apoyo de operadoras a su propuesta tras una semana de retrasos encubiertos en puertos

Foto: Cargueros de MSC en el puerto de Valencia.
Cargueros de MSC en el puerto de Valencia.

Los estibadores españoles acuden este martes a una reunión clave con el Ministerio de Fomento convencidos de que tienen al Gobierno “justo donde queremos”, como señalaba Antolín Goya, secretario general de la Coordinadora de Trabajadores del Mar, en el vídeo en el que arengaba a sus compañeros del puerto de Algeciras. Tras una semana de paros encubiertos en las terminales de toda España, con descensos del rendimiento en algunos enclaves de hasta el 95%, según datos difundidos por el propio ministro Íñigo de la Serna, el colectivo afronta la reunión previa al Consejo de Ministros del próximo viernes con la amenaza de elevar la presión sobre el comercio marítimo con las huelgas previstas para la semana que viene y provocar pérdidas millonarias en operadoras, navieras y empresas exportadoras e importadoras.

Algunas compañías navieras ya han puesto en aviso a sus buques para que busquen destinos alternativos: Portugal, Italia o Francia son opciones

Los 'dockers', como se les conoce en la jerga anglosajona, no solamente han logrado sumar simpatías ante la opinión pública presentándose como un colectivo víctima de la presión de grandes patrones interesados en precarizar su situación laboral. Casi 50 empresas de la estiba con concesiones en puertos se han sumado, también, a un documento de respaldo a la negociación que recoge algunas de sus reivindicaciones, principalmente la del registro profesional, que les permitiría mantener la exclusiva de los contratos aunque se liberalicen las empresas que puedan ofrecer mano de obra para cargar y descargar barcos. Las primeras en suscribir el texto fueron las terminales de Algeciras, APM y TTIA, la semana pasada, después se sumó la terminal BEST de Barcelona, que opera la multinacional china Hutchison. Y este lunes hicieron lo propio Acciona Trasmediterránea, Noatum Terminal Valencia, APM Valencia, Noatum Terminal Castellón o la Compañía Gaditana de Contenedores, entre otros.

El real decreto se puede quedar en nada

Este estado de opinión incomoda también al PSOE ante su necesario apoyo parlamentario para que el real decreto pueda ser convalidado en las Cortes y, por tanto, entrar en vigor con rango legislativo, como exige Bruselas. La determinación de De la Serna es firme, pero su iniciativa podría quedar en nada sin una mayoría en el Congreso de los Diputados.

Las balas de los estibadores ante Fomento: de la huelga al apoyo 'forzoso' de 50 empresas

Estas adhesiones empresariales se producen después de días de tensión más o menos palpable. La semana pasada, la sociedad de gestión de estibadores (Sagep) que presta el servicio en Valencia, Sevasa, denunció en un comunicado “presiones intolerables” de representantes sindicales que “exigen” a las empresas “un posicionamiento público” respecto a la reforma de la estiba que plantea el Ministerio de Fomento. El viernes, las mismas operadoras que participan en el accionariado de Sevasa suscribían el documento. Tras una caída de la productividad del 60%, la labores de carga y descarga han vuelto a la normalidad este lunes. Mientras se mantenga el 'statu quo', todo en orden.

[Preguntas para entender la protesta de los estibadores]

“En el momento en que firmaron en Algeciras y en la BEST de Barcelona, ya fuimos todos detrás; hay barcos que descargar y nadie quiere ser el héroe de la resistencia”, confiesan fuentes cercanas a un operador del puerto de Valencia, que también resta recorrido real al texto consensuado: “Es evidente que si el decreto sale adelante, estos acuerdos no sirven de nada porque la nueva normativa no permitirá la exclusividad, como ha ordenado la Comisión Europea”. “Todo el mundo quiere que le trabajen los barcos, lo que se busca es pacificar porque todo esto tiene un coste muy alto”, señalan desde otras fuentes portuarias.

El líder de los estibadores, Antolín Goya (i), en una rueda de prensa en Gijón el año pasado.
El líder de los estibadores, Antolín Goya (i), en una rueda de prensa en Gijón el año pasado.

Los estibadores niegan estas presiones y esgrimen el apoyo de estas empresas como aval a su posicionamiento frente a Fomento. Insisten en que su exigencia de un registro profesional a disposición de las nuevas empresas cuando se liberalice el sector no contraviene la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2014, que en su apartado 44 dice que la orden de liquidar el monopolio actual es compatible con el Convenio 137 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La Coordinadora de Trabajadores del Mar recuerda que el artículo número tres de ese convenio sostiene que deberán establecerse y llevarse registros para todas las categorías de trabajadores portuarios, “en la forma que determinan en la legislación o prácticas nacionales”, y que los trabajadores registrados “deberán tener la prioridad para el trabajo portuario”.

Mantener el control de las contrataciones

En pocas palabras, los actuales estibadores quieren garantizarse que seguirán siendo contratados tras la reforma, aunque no han dejado claro cómo se fija el acceso a ese registro. Ahora, los accesos a las bolsas de trabajo de las Sagep están en manos sindicales, de ahí que se produzcan situaciones de cooptación y nepotismo en los criterios de entrada de nuevos estibadores. Estas relaciones, y la consciencia de que mantenerse juntos les permite parar un puerto si es necesario, refuerzan todavía más su comportamiento como bloque en la negociación colectiva. Esta fuerza es la que les ha permitido arrancar sueldos muy ventajosos (68.000 euros de media al año en España y hasta 150.000 euros en puertos como el de Valencia).

El real decreto que Fomento quiere llevar el viernes al Consejo de Ministros fija la libertad total de contratación y trata de desmontar ese monopolio. El departamento de Íñigo de la Serna sostiene que Bruselas ha rechazado la opción del registro y que su creación no es posible. Los estibadores, por su parte, esgrimen informes jurídicos y atribuyen la resistencia de la Comisión Europea a razones técnicas y burocráticas que no están recogidas en la sentencia del TJUE.

Barcos parados, colas de camiones

Si no hay acuerdo este martes y Fomento lleva su nueva norma a la reunión del gabinete de Mariano Rajoy, al lunes siguiente comenzarán las huelgas y ya no serán tan encubiertas como hasta ahora. El plan es parar las horas impares durante los días 20, 22 y 24 de febrero, lo que es lo mismo que poner al ralentí las terminales españolas y todo el comercio marítimo en España durante estas fechas. Las navieras lo saben y han comenzado a avisar a sus buques para que, si pueden, busquen destinos alternativos. Portugal, Francia (Marsella), Italia o Marruecos (Tánger) son las opciones.

Incluso aunque los paros sean solamente intermitentes y no impliquen más retrasos como estos últimos días, los barcos tendrán que esperar fondeados el doble de tiempo para ser descargados y cargados, lo que provocará colas en las dársenas tanto de buques como de camiones en los accesos de las terminales. Las patronales estiman que cada día de huelgas rondará los 50 millones de euros en pérdidas, a las que hay que sumar las que registren las empresas usuarias, importadores y exportadores, por los retrasos en los suministros. Cientos de millones en pérdidas ante el bloqueo de una labor (la de cargar y descargar barcos) de cuya trascendencia muchos no eran conscientes hasta hace poco más de dos semanas.

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