tensión contenida en el funeral de la exalcaldesa

Valencia despide a Barberá con Rajoy en la 'cuarta fila' y un PP fracturado

La familia muestra su malestar situando al presidente del Gobierno y Cospedal en cuarta fila durante el funeral. La dirección regional de Isabel Bonig evita acudir al sepelio

Foto: Cospedal, Rajoy, Villalobos y Ana Pastor se amontonan junto a los asistentes al funeral de Rita Barberá. (EFE)
Cospedal, Rajoy, Villalobos y Ana Pastor se amontonan junto a los asistentes al funeral de Rita Barberá. (EFE)

Rita Barberá ya forma parte del pasado político y social de España y la Comunidad Valenciana. Pero su cadáver seguirá estando presente durante mucho tiempo en la vida orgánico del Partido Popular. Las heridas abiertas por su marginación en el seno de la organización tras su implicación en la operación Taula y su repentino fallecimiento van a permanecer abiertas. Esa tensión se ha vivido de forma contenida todo este jueves durante el velatorio de la exalcaldesa de Valencia y el posterior funeral, en el que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, han participado sin más privilegios sobre el resto de personas ajenas a la familia.

La popular frase de que la muerte nos iguala a todos es tan real como la cuarta fila desde la que Rajoy y Cospedal escucharon la homilía del cardenal Antonio Cañizares, responsable de oficiar el funeral. Otros, como el exministro de Industria José Manuel Soria, ni siquiera pudieron acceder a un recinto abarrotado por medio millar de personas. Soria no pudo saludar ni a la familia. 

Francisco Camps, junto a su mujer, a su llegada al Tanatorio Municipal de Valencia. (EFE)
Francisco Camps, junto a su mujer, a su llegada al Tanatorio Municipal de Valencia. (EFE)

Luisa Fernanda Rudi, Ana Pastor, Ana Mato… Toda una generación de cuadros populares nacionales se acercó al Tanatorio Municipal de Valencia, repleto de cargos regionales y locales, militantes de base, simpatizantes y representantes de organizaciones que tuvieron relación con Barberá. Más de 200 se quedaron fuera por falta de espacio durante el acto religioso.

Valencia despide a Barberá con Rajoy en la 'cuarta fila' y un PP fracturado

La muerte de Barberá ha generado una extraña calma tensa en el PP en la Comunidad Valenciana. Pero los comentarios en los corrillos están a la orden del día. “Este partido es todo pura hipocresía", comentaba una ex alto cargo. La fractura de una parte importante de la formación con Génova (especialmente con los ‘nuevos’ vicesecretarios y con la actual dirección regional) es evidente. Ni la presidenta regional, Isabel Bonig, ni nadie de la actual cúpula del partido acudieron al sepelio. Cuando la familia dejó claro que no quería convertir la despedida de Barberá en un acto político e institucional, estaba lanzando el mensaje de que muchos no eran bienvenidos. Este jueves, no han sido pocos en el partido los que han dudado sobre si era conveniente o no presentarse en el tanatorio. “Pepe va diciendo que si aparecen Bonig o Joan Ribó no sabe lo que puede pasar”, afirma una de las personas que han saludado a la familia, en referencia a José María Corbín, marido de Asunción Barberá, una de las hermanas.

Ni Joan Ribó, ni Ximo Puig... ni los Reyes

El nuevo alcalde, de Compromís, efectivamente no hizo acto de presencia, como tampoco el presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig. Esta marejada y fuerte tensión interna, ese ambiente enrarecido, explican también que los Reyes hayan descartado acercarse ni siquiera unos minutos a despedir a la exalcaldesa de Valencia. Ambos han pasado gran parte de la jornada en la ciudad, primero para protagonizar la entrega de los Premios Jaime I por la mañana y, después, en una visita al Mercado Central. Ni antes ni después consideraron adecuado modificar su agenda.

La muerte de Barberá ha liquidado de forma trágica toda especulación sobre su presunta participación en la trama de blanqueo del PP de Valencia. Pero no cierra la causa judicial por la que siguen investigados nueve de los 10 concejales del PP en el Ayuntamiento de Valencia. Una situación muy complicada que van tener que seguir gestionando tanto Bonig como el presidente de la gestora de Valencia, Luis Santamaría, que tampoco se acercó al sepelio, algo que sí hicieron los ediles imputados y gran parte del antiguo equipo de Barberá en el consistorio valenciano.

Bonig aspira a renovar su cargo como presidenta regional en el congreso que se celebrará en abril, después de la convención nacional de febrero que reelegirá a Rajoy. De momento, solo el exasesor, José Luis Bayo, se mueve para plantear una alternativa. Si no logra los apoyos, todo indica que Bonig que no tendrá problemas para mantener la presidencia y tratar de competir por la Generalitat en 2019. Pero esto no quiere decir que tenga a todo el partido detrás. Ni mucho menos.

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