a subasta los restos del despilfarro

Del blindado de Zaplana a las Harley de Rita: a subasta el parque móvil del despilfarro

Coches de alta gama de 160.000 euros que se subastan por 12.000; motos de capricho con 7.000 kilómetros; un yate para invitados en el puerto. Deshacerse de las piezas ya no resulta tan fácil

Foto: El A8 blindado que compró Zaplana en 2001 por 302.000 euros, junto a otros dos Audi adquiridos por Camps, ahora en desuso. (EC)
El A8 blindado que compró Zaplana en 2001 por 302.000 euros, junto a otros dos Audi adquiridos por Camps, ahora en desuso. (EC)

Asientos con calefacción, nevera para plazas traseras y detalles de madera noble. Alfonso Rus, el presunto cabecilla de la trama de comisiones de la operación Taula, no reparó en gastos en su primer coche oficial cuando accedió en 2007 a la presidencia de la Diputación de Valencia. El vehículo estaba en el parque móvil con un contrato de arrendamiento financiero de dos años por 77.432 euros. Pero al cabo de ese plazo, Rus decidió comprarlo y desembolsó otros 50.736 euros. En total, 128.000 euros por un carro de alta gama que en el mercado costaba nuevo unos 81.000 euros. Si a eso se suman reparaciones, introducción de mejoras y mantenimiento, la factura del Audi A8 4.2 LFSI Quattro Tiptronic de Rus ha costado a las arcas de esta corporación provincial 163.000 euros.

Hoy, este coche y sus 462.000 kilómetros no valen más de 12.000 euros en el mercado de segunda mano, según la tasación encargada por el nuevo equipo de gobierno que dirige el socialista Jorge Rodríguez para la inminente subasta prevista para finales de octubre o noviembre. Los símbolos motorizados de los años de vino y rosas, en los que la influencia política se medía también en caballos de potencia con cargo al bolsillo ciudadano, parecen hoy costosas piezas de museo, poco o nada útiles y difíciles de colocar.

Del blindado de Zaplana a las Harley de Rita: a subasta el parque móvil del despilfarro

Numerosas administraciones valencianas se han lanzado a una carrera por tratar de quitarse de encima estos vehículos y a la vez hacer algo de caja. Pero la tarea de liquidar los últimos restos de la etapa loca de derroche y desenfreno presupuestario se antoja complicada. Un ejemplo: la Generalitat valenciana no sabe qué hacer con la flota de cinco ejemplares de Audi en los que se llegaron a invertir en conjunto más de 500.000 euros durante los gobiernos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps. 

El A8 antibalas que compró Zaplana en 2001 costó 302.055 euros y 31.247 en impuestos especiales. La última ITV es de 2013 y tiene 114.000 kilómetros

El más costoso, que todavía duerme en las cocheras de la Administración autonómica, es el Audi A8 blindado que Zaplana ordenó comprar en 2001, cuando ETA aún estaba en activo. Su elevado consumo de combustible (y una conducción del todo incómoda que quita las ganas a los chóferes del parque móvil de la Generalitat) lo ha convertido en un trasto ineficiente, sin seguro en vigor, como esa vieja Vespino tapada con una lona que se come el espacio en el garaje de casa. La diferencia está en el precio: costó 302.055 euros y 31.247 euros en impuestos especiales por su protección de seguridad. Ahí es nada. Tiene 114.200 kilómetros, pasó la última ITV en 2013 y no se arranca desde enero de 2015. Pocos incentivos para su comprador, más allá del atractivo que pueda suponer que su asiento trasero haya estado ocupado por todos los presidentes autonómicos del PP en la Comunidad Valenciana, incluyendo al efímero José Luis Olivas y a Alberto Fabra, que casi nunca lo usó.

El blindado debía resultarle pesado y lento a Francisco Camps, que solo lo sacaba en desplazamientos al País Vasco o a Madrid. El penúltimo presidente popular valenciano optó por gastarse en 2005 otros 85.427 euros en otro A8 más ligero, sin protección antibalas. Otro A6 de 74.000 euros y dos A4 adquiridos también en 2005 completan el quinteto de motores paralizados en las cocheras autonómicas. La Conselleria de Hacienda está preparando ahora una subasta para intentar desprenderse de ellos antes de que acaben en el desguace, pero tiene muy pocas esperanzas de que aparezcan compradores.

Las seis Harley Road King que compró Barberá para escoltar al Papa en 2006. (EC)
Las seis Harley Road King que compró Barberá para escoltar al Papa en 2006. (EC)

Tampoco es que el resto del parque móvil autonómico esté en su mejor momento. Quedarte tirado en un Ford Mondeo con 267.000 kilómetros en la autopista volviendo de Guardamar a Valencia, como le pasó al presidente valenciano Ximo Puig el pasado mes de mayo, es todo un síntoma de cómo han cambiado los tiempos.

Los A8 de Barberá salen a la venta

Lo que está a punto de salir al mercado en busca de dueño son los dos Audi A8 que Rita Barberá se compró como vehículos oficiales para su uso personal, uno blindado de 267.336 euros (en 2004) y otro más ligero de serie en 2008, por 37.345 euros. El Ayuntamiento de Valencia que ahora dirige Joan Ribó los ha valorado en 14.860 euros y 18.032 euros, precio de salida en la subasta. 

El Puerto de Valencia aún no ha logrado desprenderse del yate de 4,1 millones que compró para sus "invitados" a las regatas de la America's Cup

Esta primera operación de venta forma parte de un paquete de enajenación de vehículos del parque móvil municipal que incluye también las famosas Harley Davidson modelo Road King que se compraron en 2006 con motivo de la visita del papa Benedicto XVI a Valencia. El consistorio se gastó 82.000 euros en seis motocicletas uniplaza para escoltar a Joseph Ratzinger que en 10 años apenas han recorrido 7.000 kilómetros. Hoy apenas sirven para escoltar a los Reyes Magos en las cabalgatas navideñas. La previsión es que, si la burocracia municipal lo permite, salgan a subasta a finales de octubre o en noviembre. Aún no está decidido si se recibirán ofertas en sobre cerrado, como con los Audi A8 de Barberá, o se aceptarán pujas.

El Audi A8 que Alfonso Rus compró en 2007 y que costó 163.000 euros a la Diputación de Valencia. (Dival)
El Audi A8 que Alfonso Rus compró en 2007 y que costó 163.000 euros a la Diputación de Valencia. (Dival)

Cada época tiene sus símbolos. Y en materia de parque móvil, las míticas Harley lo fueron en la Valencia de las visitas papales, la America’s Cup o la Fórmula 1. Eran años en los que tocaba lucir palmito y presumir de chequera con los visitantes. Que nadie pensase que no había nivel en los anfitriones. Hasta el Puerto de Valencia compró un yate de recreo para funciones 'institucionales' con que agasajar a sus invitados en los días de regatas por las aguas de la playa de la Malvarrosa.

La Autoridad Portuaria se gastó 4,1 millones de euros en la embarcación. La compra fue cuestionada en un informe posterior por la Intervención del Estado. El puerto trató de subastarlo por 1,9 millones en febrero de este año, pero fracasó. Nadie quiso pujar por el barco de segunda mano que sigue a la venta en ferias especializadas. 

 
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