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El maestro de escuela Joan Baldoví: un pragmático que dijo 'no' al independentismo
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El maestro de escuela Joan Baldoví: un pragmático que dijo 'no' al independentismo

El intento fallido de Compromís de propiciar un acuerdo de Gobierno forma parte de una estrategia de propiciar cambios políticos desde el posibilismo

Foto: BaldovÍ presenta al rey propuesta de pacto de mÍnimos para un nuevo gobierno
BaldovÍ presenta al rey propuesta de pacto de mÍnimos para un nuevo gobierno

Hay una anécdota que describe el talante pragmático y posibilista del portavoz de la formación minoritaria en el Congreso que por una mañana ha abierto una cuña en la percepción de que España camina de forma inevitable hacia unas nuevas elecciones generales. En una ocasión como alcalde de Sueca, población valenciana de la que tuvo la vara de mando entre 2007 y 2011, simpatizantes de la Associació de Municipis per la Independència de Cataluña trataron de convencerlo para que incorporara a su pueblo a la ronda de consultas soberanistas. Buscaban sumar alguna ciudad valenciana a la red, dentro de la visión expansiva que algunos independentistas tienen de Cataluña y las autonomías con las que comparte lengua, como la Comunidad Valenciana o Baleares. La respuesta de Joan Baldoví, militante del nacionalismo valenciano desde la histórica Unitat del Poble Valencià, fue un rechazo rotundo bajo el razonamiento de que la inmensa mayoría de los habitantes de Sueca no sentían ninguna identificación con el proyecto independentista y que la iniciativa no tenía sentido. Quienes pensaban que Baldoví (Baldo, como lo conocen sus allegados) iba a anteponer sus hipotéticas simpatías catalanistas a su vocación de alcalde de su pueblo se equivocaron.

Este maestro de escuela nacido en 1958, criado entre arrozales y campos de naranjas y miembro de la dirección del Bloc Nacionalista Valencià, ha evolucionado desde las posiciones más identitarias hacia el valencianismo de corte práctico que cada vez rige con más fuerza en Compromís en paralelo a la obtención de mayores cuotas de poder local y autonómico.

Baldoví, como gran parte de Compromís, ha evolucionado desde las posiciones más identitarias hacia un valencianismo de corte práctico

Se trata de una estrategia muy bien definida en la obra ‘’El valencianisme enfront d’Espanya' (Fundació Nexe), de Amadeu Mezquida, exdirector de la exitosa última campaña de las municipales de Compromís en Valencia. De la concepción romántica de lengua, cultura, territorio y nación, la coalición que agrupa al Bloc y a la izquierda de Iniciativa del Poble Valencià, el partido de Mónica Oltra, ha ido derivando hacia un modelo de búsqueda de hegemonía social mediante la reivindicación de mejoras en las infraestructuras o en la financiación autonómica, el abrazo a la simbología oficial y una visión integradora que supera el enfrentamiento entre las identidades valenciana y española. Baldoví, que ya acumula la experiencia de la pasada legislatura como portavoz de Compromís en el Congreso, se mueve políticamente en esa clave. No renuncia a su ideología nacionalista, pero no la antepone a cualquier precio a la obtención de otros objetivos.

placeholder Baldoví, con Mónica Oltra y Pedro Sánchez, al inicio de las negociaciones para intentar consensuar una investidura. (Efe)
Baldoví, con Mónica Oltra y Pedro Sánchez, al inicio de las negociaciones para intentar consensuar una investidura. (Efe)

Esto explica que tanto el parlamentario como el conjunto de la dirección de Compromís hayan sido los actores más proactivos a la hora de propiciar un acuerdo entre el PSOE y Podemos que evite la repetición de las elecciones. Si Pablo Iglesias ponía como línea roja el referéndum en Cataluña, Baldoví pinchaba el suflé restando trascendencia a esa condición pese a que él personalmente es partidario de la consulta. Si ya todos daban por inevitable el nuevo choque electoral, el diputado valenciano se ha plantado ante el Rey Felipe IV, con un documento bajo el brazo al que ha denominado Acuerdo del Prado (en la línea del Acuerdo de Botánico que alumbró el 'pacto a la valenciana' que hizo presidente a Ximo Puig en la Comunidad Valenciana) destinado a dar una última oportunidad a la negociación entre formaciones de izquierda. La iniciativa se ha frustrado en apenas unas horas por el rechazo de Ciudadanos, pero en el mercado de los reproches, cuando los electores busquen culpables por tener que ir otra vez a votar el domingo 26 de junio, nadie podrá negar que Compromís no lo intentó hasta el último minuto.

De talante afable y conversador, Baldoví representa la materialización, todavía en fase muy embrionaria, del sueño de muchos nacionalistas valencianos de contar con una presencia en Madrid capaz de condicionar la política española y obtener beneficios para la Comunidad Valenciana. No es un secreto que en el Bloc Nacionalista Valencià, más allá de simpatías a la izquierda y la derecha, ha habido siempre admiradores de la antigua estrategia de Convergencia i Unió de facilitar mayorías en España a cambio de contraprestaciones, táctica ahora abandonada por el (improductivo) maximalismo independentista.

Hay una anécdota que describe el talante pragmático y posibilista del portavoz de la formación minoritaria en el Congreso que por una mañana ha abierto una cuña en la percepción de que España camina de forma inevitable hacia unas nuevas elecciones generales. En una ocasión como alcalde de Sueca, población valenciana de la que tuvo la vara de mando entre 2007 y 2011, simpatizantes de la Associació de Municipis per la Independència de Cataluña trataron de convencerlo para que incorporara a su pueblo a la ronda de consultas soberanistas. Buscaban sumar alguna ciudad valenciana a la red, dentro de la visión expansiva que algunos independentistas tienen de Cataluña y las autonomías con las que comparte lengua, como la Comunidad Valenciana o Baleares. La respuesta de Joan Baldoví, militante del nacionalismo valenciano desde la histórica Unitat del Poble Valencià, fue un rechazo rotundo bajo el razonamiento de que la inmensa mayoría de los habitantes de Sueca no sentían ninguna identificación con el proyecto independentista y que la iniciativa no tenía sentido. Quienes pensaban que Baldoví (Baldo, como lo conocen sus allegados) iba a anteponer sus hipotéticas simpatías catalanistas a su vocación de alcalde de su pueblo se equivocaron.

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