nuevo impulso en la gestión

Ximo Puig y su gobierno, de "retiro espiritual" tras el fiasco del 20-D

El presidente valenciano busca retomar la iniciativa política y pacificar su Consell mientras Mònica Oltra gana peso y Podemos presiona para marcar la agenda desde el Parlamento

Foto: Reunión de Puig con alcaldes socialistas de Alicante. (EFE)
Reunión de Puig con alcaldes socialistas de Alicante. (EFE)

El presidente valenciano Ximo Puig intenta este fin de semana poner las bases para recuperar la iniciativa política tras el pobre resultado de los socialistas en las pasadas elecciones generales del 20 de diciembre en la Comunidad Valenciana. Pese a tener la vara de mando de una institución autonómica y haber desalojado del poder al Partido Popular después de veinte años, los socialistas valencianos no han logrado en seis meses mejorar de forma sustancial el respaldo ciudadano a las siglas del PSOE y se vieron además desbordados por la candidatura conjunta montada por Compromís y Podemos, de quienes dependen para sostenerse en la Generalitat y en numerosos ayuntamientos de la autonomía. Todo un aviso a navegantes de cara a la cita con las urnas de 2019.

Con el objetivo de tratar de relanzar la acción gubernamental, Puig se ha llevado a Morella, su localidad de origen, a todos sus consellers (incluídos los de Compromís, desde el viernes hasta el domingo), con sus respectivos jefes de gabinete y jefes de prensa para explorar “nuevos objetivos y horizontes”. Participa también la vicepresidenta Mònica Oltra, con quien mantiene buena relación y sintonía política pero que está ganando cada vez más peso en el Ejecutivo y se permite incluso marcar directrices a los consejeros designados por la cuota del PSPV.

"Ha sido mucho más que una terapia colectiva. Hemos trabajado mucho y hemos consensuado ochenta propuestas para aprobar el próximo semestre", señalaron fuentes de Presidencia. En una comparecencia pública esta mañana. Puig y Oltra han señalado que el Consell tiene listo el paquete normativo para los próximos seis meses después de casi tres jornadas de "deliberación, convivencia y cohesión".

El paquete de medidas aprobado incluye el embrión de una futura Agencia Tributaria Valenciana, una Ley de Turismo o un plan de choque para recaudar más

Entre las iniciativas que se pondrán en marcha figuran el desarrollo de la Agencia Valenciana de Innovación para coordinar las políticas de respaldo a la industria y de I+D+i, la aprobación de una nueva Ley de Turismo o la puesta en marcha del Instituto Valenciano de Administración Tributaria, el ambrión de lo que sería una futura AgenciaTributaria Valenciana, una reivindicación histórica de PSPV y Compromís recogida en el Estatuto de Autonomía cuyo éxito está ligado a la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica. Otra de las medidas previstas para el próximo semestre es reformar la Ley del Sector Público para reordenar la todavía ingente colección de empresas públicas, sobreendeudadas y con los balances repletos de pérdidas. En materia fiscal se contempla un plan de choque en la gestión del Impuesto de Patrimonio para aumentar la recaudación. Hay un importante batería de medida sociales también como la aprobación de una Ley de Transexualidad o propuesta de mejora de la gestión de ayudas a la dependencia.

Frustrada contratación polémica

El último episodio de desencuentros en el seno del Gobierno regional había surgido a raíz del amago de contratación del marido de la consellera de Sanidad, la socialista Carmen Montón, como gerente de Egevasa, una empresa mixta participada por la Diputación de Valencia y Aguas de Valencia. Los socialistas pretendían situar en el puesto a Alberto Hernández Campa, una persona con ascendencia en el PSOE de Castilla-La Mancha, en una operación en clave orgánica del secretario de Organización del PSPV, Alfred Boix. Oltra se mostró crítica con la contratación al calificarla como “poco estética”. “En cuestiones políticas la mujer del César tiene que serlo y parecerlo, y el marido también”. Sus palabras provocaron un pequeño terremoto en el bipartito, forzaron a Hernández Campa a renunciar al puesto y han sido interpretadas en el Gobierno en clave del enfrentamiento con Montón, con quien ya pugnó por apuntarse el tanto de la eliminación de los copagos farmacéuticos a pensionistas y discapacitados, ejecutado por el Consell a partir del 1 de enero.

“Lo lógico es que el retiro de Morella sirva para que, por ejemplo, Oltra y Montón hablen y puedan resolver sus diferencias”, señala una fuente de la Generalitat del lado socialista. “En seis meses hemos puesto en marcha un gobierno, hemos tenido unas elecciones y la dinámica del día a día nos arrastra. Necesitamos hablar más entre nosotros”, señala otra persona cercana a la vicepresidenta Oltra.

Las críticas a los casos de corrupción de la gestión anterior del PP van quedando atrás y comienzan a aflorar los errores, tensiones internas o carencias.

El encuentro se concibe como plataforma de lanzamiento de la acción gubernamental pero se produce en un contexto en el que también el líder de Podemos Antonio Montiel ha reclamado revisar y renovar el Pacto de Botánico, el acuerdo político que sirvió de base para la investidura de Ximo Puig. Montiel ha aparcado por el momento la idea de incorporarse la Gobierno, pero busca que su grupo tenga perfil propio y trata de marcar la agenda desde la Cortes Valencianas. La necesidad de realizar esa renovación programática ha sido aceptada por las tres patas del Pacto del Botánico y tanto Puig como Oltra han asumido que deben introducirse nuevos objetivos. 

La vicepresidenta del Consell, Mònica Oltra. (EFE)
La vicepresidenta del Consell, Mònica Oltra. (EFE)

Este viernes, tras la reunión del pleno del Consell, la vicepresidenta aprovechó la comparecencia ante los medios para hacer balance de medidas en los seis meses del bipartito al frente de la Generalitat, lo que sonó a cierre de etapa. “Hemos beneficiado ya a cerca de un millón y medio de valencianos y valencianas a los que el PP no sólo les había abandonado, sino también arrebatado su proyecto de vida”, dijo Puig el pasado jueves en la reunión del comité nacional del PSPV.

Los integrantes del bipartito sacan pecho de su acción al frente de la Generalitat: recuperación de la sanidad pública universal, la eliminación del copago farmacéutico y de centros de día, plan de lucha contra la pobreza energética, la paralización de los desahucios o puesta en marcha del plan para subvencionar los libros de texto. Pero poco a poco, las críticas a los casos de corrupción de la gestión anterior del Partido Popular van quedando atrás y comienzan a aflorar los errores, tensiones o carencias propias.

Alineado sin fisuras con Susana Díaz, Ximo Puig no logra consolidar un perfil propio como barón a nivel nacional y en su propio partido

En línea con el intento de recuperar la iniciativa política y apoyo ciudadano se explica también la conferencia política que el PSPV prepara para frenar la sangría que sufre en las ciudades medias de la Comunidad Valenciana. “Estamos en un nuevo tiempo político en el que los socialistas tenemos que llevar a cabo una acción más organizada, recojamos el pulso de la calle de forma más efectiva y reconectemos de nuevo con las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas”, arengó Puig a los integrantes del comité nacional del PSPV.

El presidente valenciano no sólo tiene que gestionar equilibrios en el seno de su gobierno, sino también en el papel que juega dentro de su propio partido. Puig se ha alineado con Susana Díaz y defiende que no se dan los números para el pacto con Podemos, pero lo dice con la boca pequeña, porque él mismo es presidente gracias a los votos de los podemitas y Compromís. En algunos ámbitos del PSPV empieza a extenderse la sensación de que la apuesta sin fisuras de dirigente valenciano y su equipo por las posiciones de la presidenta andaluza tienen que ver más a veces con las aspiraciones de Alfred Boix de convertirse en secretario de Organización del PSOE en España que con los intereses del PSPV y del propio presidente valenciano, que no logra consolidar un perfil propio como barón a nivel nacional. Algunos dirigentes regionales creen que no debe cerrarse la puerta a explorar acuerdos con Podemos para propiciar el Gobierno de progreso que busca Pedro Sánchez, y ponen como ejemplo el caso valenciano.

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