El auge del voto por correo augura una noche electoral de infarto en Cataluña
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Posible vuelco de escaños en juego

El auge del voto por correo augura una noche electoral de infarto en Cataluña

“Si la participación es baja, un escaño puede ir de 15 votos”, advierte el experto en procesos electorales Gabriel Colomer. Se prevé una abstención que ronde el 40% del censo catalán

placeholder Foto: La presidenta de Cs, Inés Arrimadas (c), acompañada por el diputado Nacho Martín (i) y por la concejala en el Ayuntamiento de Barcelona Mari Luz Guilarte, a su salida de la oficina central de Correos en Barcelona. (EFE)
La presidenta de Cs, Inés Arrimadas (c), acompañada por el diputado Nacho Martín (i) y por la concejala en el Ayuntamiento de Barcelona Mari Luz Guilarte, a su salida de la oficina central de Correos en Barcelona. (EFE)

Los expertos no se pronuncian sobre qué partidos se verán beneficiados por el alto número de votos por correo en estos comicios catalanes. Pero sí coinciden en una cosa: el 14-F que le espera a Cataluña acabará en una noche electoral de infarto, con abundantes cambios en el recuento final, justo por esos 183.000 votos por correo que se han solicitado. Un récord.

Estos votos se cuentan al final, cuando ya se han contabilizado los depositados en las urnas. Y con una participación baja, del 60%, pueden hacer bailar un buen número de escaños en las elecciones al Parlament. En este momento, el cálculo es que la participación se coloque en el 65%, pero el alto número de indecisos, más del 30%, dificulta cualquier pronóstico más afinado.

"Tendremos una noche electoral como la de las catalanas de 2010, cuando durante horas los ultraderechistas de Plataforma per Catalunya estuvieron dentro del Parlament con tres escaños. Luego, ya caída la noche, se vio claro que no entraban pese a que tenían más de 75.000 votos, el 2,4% de las papeletas. Eso mismo va a pasar en estas elecciones", explica Gabriel Colomer, profesor de Ciencia Política de la UAB.

Los partidos con mayores posibilidades de ganar las catalanas niegan posibles pactos

Según Colomer, “no es previsible que el voto por correo decida las elecciones, como ha pasado en EEUU con Joe Biden. Los 183.000 votos son muchos, pero no serán determinantes, aunque sí harán que aquellos escaños que queden bailando al final de la noche electoral puedan cambiar de dueño. Habrá muchas sorpresas”.

“Si la participación es baja, un escaño puede ir de 15 votos”, advierte este experto en procesos electorales. En este momento, las encuestas dan mayoría absoluta a las formaciones independentistas.

El partido que más ha apostado por el voto ha sido el PSC. Lleva semanas trabajando en ello. Los que menos, ERC y Cs, los cuales estuvieron apostando por que las elecciones no fueran el 14-F. Ambos partidos incluso no habían contratado los espacios electorales hace dos semanas, si bien gracias a la crisis económica eso no ha supuesto un problema para ambas formaciones.

Foto: Un cartero llega con el voto por correo a una mesa electoral de unas elecciones autonómicas (EFE)

En el bando independentista, solo la CUP empezó a pedir el voto por correo. Pero ha empezado tarde. Lo hizo esta semana, con lo que se prevé que esta opción tenga poca incidencia. Además, en muchos foros independentistas, hasta hace dos semanas se demonizaba esta forma de votar porque “Correos es una empresa española”, según corría en diversos mensajes en cadena por WhatsApp. Se vinculaba Correos al concepto de fraude electoral, aunque no existe una base para ello. TV3 y los medios de la Corporación de Medios Audiovisuales también han reaccionado tarde. Hasta esta semana, estuvieron abogando por sabotear los comicios. Solo ahora han empezado a hacer llamamientos a la participación.

Previsión

Por tanto, si en la noche electoral hay sorpresas, se prevé que estas favorezcan a los de Salvador Illa. Pero todo dependerá de la abstención, que oscilará entre un 10% y un 20% más que la que se registró en las últimas catalanas.

Una baja participación favorece a partidos como el PDeCAT o el PNC de Marta Pascal


La abstención también puede suponer otras novedades inesperadas. Sobre todo, para partidos cuya futura representación en el Parlament ahora puede parecer dudosa porque no aparecen en las encuestas, como es el caso del PDeCAT o en menor medida del PNC. Este tipo de formaciones, con una baja participación, podría obtener representación electoral. Volvamos al ejemplo de Plataforma per Catalunya. En 2010, estuvieron a punto de entrar en el Parlament porque la participación fue ese año del 59%.

Atomización soberanista

La menor participación combinada con la atomización de opciones soberanistas perjudica a Carles Puigdemont y favorece al PDeCAT. “El PDeCAT muestra una intención de voto directo del 0,6; la misma que Vox, pero no se le otorgan el mismo número de escaños por la falta de referencias. Pero si Vox obtiene entre cuatro y seis diputados con esa intención de voto, el PDeCAT puede obtener resultados similares, más si tenemos en cuenta que donde es fuerte el partido de Àngels Chacón es en zonas rurales. Cada voto en Lleida es como tres votos en el área metropolitana con la actual Ley Electoral”, explica Colomer.

Foto: Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa. (EFE)

Antes de estas elecciones, las opciones independentistas eran en esencia tres: JxCAT, ERC y la CUP. Ahora, a ese pastel se han sumado el PDeCAT, por la ruptura con Carles Puigdemont; el PNC de Marta Pascal; Primàries y otras formaciones menores, como los ultraderechistas de Front Nacional de Catalunya. Eso puede suponer una sangría superior a los 200.000 votos que acabe perjudicando el reparto de escaños para JxCAT, ERC e incluso la propia CUP, castigada además por los numerosos bandazos en esta campaña.

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