El CIS catalán corrige a Tezanos: ganaría el independentismo y el PSC de Illa, tercero
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Vox irrumpiría en el Parlament con 5-6

El CIS catalán corrige a Tezanos: ganaría el independentismo y el PSC de Illa, tercero

ERC ganaría las elecciones catalanas del 14 de febrero con entre 34 y 35 diputados, seguido de cerca por JxCAT, que obtendría entre 32 y 34 escaños

placeholder Foto: Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa. (EFE)

El Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán) le enmienda la plana al barómetro de Tezanos y le da la vuelta a la tortilla: habrá triunfo del independentismo en las elecciones del 14-F. El PSC, que era el favorito para el CIS, pasa a tercera fuerza política, tras ERC y JxCAT, que obtendrían un empate técnico, con ligera ventaja de los republicanos. De los resultados se deduce que Cataluña sumará otra legislatura en manos del independentismo, ya que no existe alternativa a un Govern de ERC y JxCat. El ‘efecto Illa’ se queda descolocado en la encuesta más importante del año de la Generalitat.

En intención directa de voto, ERC gana claramente los comicios, con un 15%, seguida de PSC (10,5%), JxCaT (8,5), Catalunya En Comú Podem (4,5), CUP (3,8), Ciudadanos (1,6) y PP (1,3). Pero extrapolando los resultados, esa intención se reflejaría después en el Parlament en una composición muy distinta.

Foto: Salvador Illa y Pere Aragonès, en diciembre. (EFE)

En la práctica, ERC sería la ganadora, con unos 34 o 35 escaños (en la actualidad tiene 32), seguida de JxCAT, que obtendría entre 32 y 34 (ahora tiene 34) y, a continuación, el PSC, que lograría entre 26 y 29, una considerable subida frente a los 17 de la actualidad, pero mucho menor que los hasta 35 representantes que le concedía la encuesta de Tezanos hace escasos días.

Luego, se situaría Ciudadanos, que pasaría a cuarta fuerza con 11 a 13 diputados, un hundimiento importantísimo, ya que en esta legislatura era la fuerza mayoritaria de la cámara, con 36 diputados. El PP recuperaría fuerzas y lograría hasta nueve representantes, por lo que se situaría como quinta fuerza y doblaría resultados (en la actualidad, tiene cuatro escaños).

En cambio, el CEO pronostica una ligera bajada de En Comú Podem, que podría quedarse en entre seis y ocho escaños (tiene ocho). La CUP también doblaría resultados y pasaría de los cuatro diputados a ocho y Vox podría entrar en el Parlament con entre cinco y seis escaños. Otra de las novedades podría ser que el PDeCAT podría obtener un escaño.

A todo ello, la abstención jugaría un papel importante, ya que la participación no pasaría del 62%, una cota sensiblemente más baja que el 79% que fue a votar en diciembre de 2017. En Cataluña, la abstención perjudica tradicionalmente al constitucionalismo, puesto que el independentismo tiene movilizado al 100% a su electorado.

El independentismo va sobrado

Pero lo que es más importante es que el bloque independentista puede repetir mayoría absoluta, esta vez con holgura: en la banda más alta, los partidos soberanistas (ERC, JxCAT, CUP y PDeCAT) lograrían 78 escaños (en la actualidad, suman 70), mientras que en la banda baja sumarían 74 (el PDeCAT se quedaría sin representante). Por otro lado, no queda clara ninguna alternativa a un Govern independentista, puesto que con los votos de ERC, PSC y comunes para formalizar un nuevo tripartito no está claro que puedan sumar una mayoría absoluta: pueden obtener entre 66 (banda baja) y 72 escaños (banda alta), cuando la mayoría absoluta está en 68.

Dependiendo de dónde se obtengan los sufragios, el reparto de escaños beneficiaría sobremanera al soberanismo en detrimento del constitucionalismo. Por si fuera poco, con los fríos porcentajes extrapolados, los cuatro partidos que pueden obtener representación lograrían más del 50% del voto emitido (otras opciones no independentistas que podrían rebajar ese porcentaje no se tendrían en cuenta, al no obtener representación parlamentaria). Pero eso solo ocurrirá si el PDeCAT entra en la cámara; de lo contrario, el independentismo se quedará con un 49% (en las elecciones de 2017, JxCAT, ERC y CUP lograron un 47,6% del voto) y deberá esperar a lograr una mayoría absoluta de sufragios.

De todos modos, en un mes, el panorama político ha variado sustancialmente: Carles Puigdemont y JxCAT se acercan peligrosamente a ERC, amenazando su hegemonía y nublando el horizonte electoral de los republicanos (el diciembre, los posconvergentes estaban a cinco escaños de los republicanos). Esquerra modera su intención de voto y cede sufragios y escaños, lo que pronostica una campaña electoral a cara de perro en las filas independentistas. La subida de los de Puigdemont, por otra parte, contrasta con un ligero retroceso de la CUP, que podría moderar su subida, aunque solo le supondría la pérdida de un diputado.

Por su banda, el PSC, con Salvador Illa, rompe la barrera de los 25 escaños que sacaba en el último barómetro, pero el ‘efecto Illa’, la posibilidad del ‘voto útil’ del constitucionalismo, se diluye también en esta encuesta, a pesar de la remontada. ¿Cómo puede Ciudadanos perder más de 20 escaños y el no independentismo ganar mucho menos? ¿Por qué la importantísima bajada de Ciudadanos (saca tres diputados menos que en el barómetro de diciembre) no se ve cubierta por el PP, que afianza su subida, o la irrupción de Vox (que puede llegar a un 4,6% del electorado)?

La clave está en la abstención. Porque, además, el PSC se beneficia de otros nichos de votantes: su subida, por ejemplo, coincide con una bajada de los comunes, que pierden votos y representantes. Y, aunque los vasos comunicantes suelen establecerse entre bloques, todo apunta también a un trasvase de votos de Esquerra hacia el socialismo (que podría subir cinco puntos porcentuales en las urnas).

El PSC rompe la barrera de los 25 escaños que sacaba en el último barómetro, pero el ‘efecto Illa’ se diluye también en esta encuesta

Por otro lado, en la pregunta directa de si los ciudadanos quieren que Cataluña sea un Estado independiente, el 47,7% se decanta por el no y solo lo apoyan un 44,5%. En este caso, el apoyo al no disminuyó, puesto que en el barómetro del mes de diciembre apoyaban esa opción un 49,9%. Sin embargo, también disminuyen los partidarios del Estado independiente, que pasan del 45,1 al 44,5.

A la pregunta de lo que el encuestado considera qué debe ser Cataluña, un 33,5 se decanta por un Estado independiente (en diciembre esta opción era la preferida por el 35,1%), mientras que un 26,5% apuesta por que sea un Estado dentro de una España federal (opción que en diciembre era apoyada por un 27,8). Otro 26% quiere que sea una comunidad autónoma dentro de España (en diciembre votaban por esta situación un 27,4).

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