EL PARTIDO MANTIENE UNA ESTUDIADA AMBIGÜEDAD

La cúpula de ERC negocia en secreto con Artur Mas una lista unitaria

Marta Rovira tiene una próxima reunión con el expresidente para hablar del tema de la lista unitaria, según confirmaron a El Confidencial fuentes internas de la propia Esquerra

Foto: Artur Mas y Marta Rovira en una foto de archivo junto a Carme Forcadell. (EFE)
Artur Mas y Marta Rovira en una foto de archivo junto a Carme Forcadell. (EFE)

El independentismo busca su definición tras los últimos golpes recibidos por parte del Estado, desde la aplicación del artículo 155 hasta la convocatoria de elecciones y el encarcelamiento del último Gobierno de la Generalitat. ERC, el partido que, a priori, parte con ventaja ante los comicios, es un mar de dudas. Su secretaria general, Marta Rovira, incurrió en cuestión de minutos en contradicciones severas sobre la concurrencia a los comicios del 21 de diciembre. Al término de su alocución, tras la reunión este sábado del consejo nacional del partido, a nadie le quedó claro si los republicanos quieren ir solos a las elecciones, si apuestan por ir en coalición con PDeCAT y la CUP, si quieren reeditar Junts pel Sí (JxS) o si se presenta solo si los encarcelados salen de la cárcel.

En principio, el deseo de la cúpula de Esquerra es concurrir con una amplísima lista transversal, pero eso es una declaración de intenciones. Nadie apuesta un céntimo por una coalición que reúna a republicanos, a los convergentes del PDeCAT y a los antisistema de la CUP. Pero en esa gran coalición deberían entrar no solo el PDeCAT, sino los descontentos de Podemos Cataluña (un puñado, partidarios de Albano Dante Fachin), o grupos minoritarios surgidos de escisiones de otros partidos, como Demòcrates (escisión de UDC), MES (escisión del PSC) o independientes. ERC lo tiene bien con todos los citados.

No es que Artur Mas les ofrezca una mayor dosis de confianza, pero es de lo poco que queda con cara y ojos en el PDeCAT

Pero esa declaración de intenciones no quita que haya otras opciones encima de la mesa. De hecho, el sentir mayoritario dentro de las filas de ERC es que otra coalición con los exconvergentes sería muy negativa. A pesar de todo, y aunque Rovira no lo dijo en su comparecencia pública, al margen de reivindicar su lista transversal, los republicanos aún no descartan la posibilidad de repetir coalición o, como mínimo, de explorar una candidatura con el PDeCAT.

Por eso, la propia Marta Rovira tiene en su agenda una próxima reunión con el expresidente Artur Mas para hablar del tema de la lista unitaria, según confirmaron a El Confidencial fuentes internas de la propia Esquerra. A la reunión asistirían también representantes de la cúpula convergente (está por ver si asiste Marta Pascal o David Bonvehí) y el republicano Lluís Juncà, que había sido jefe de gabinete de Oriol Junqueras y desde hace un mes oficiaba como secretario general de la vicepresidencia, después de la detención de Josep Maria Jové. Tanto Rovira como Juncà son personas de la máxima confianza de Junqueras, que no puede asistir a la reunión con Mas por razones obvias: está en prisión.

Artur Mas. (Reuters)
Artur Mas. (Reuters)

El encuentro abre un mar de posibilidades. Los representantes de ERC no estaban a gusto con el depuesto presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. No es que Artur Mas les ofrezca una mayor dosis de confianza, pero es de lo poco que queda con cara y ojos en el PDeCAT. Y por arte de birlibirloque –y por la tocata y fuga de Puigdemont– es el interlocutor ‘de peso’ que los republicanos ven en su gran rival electoral (o sea, el que le disputa los sufragios separatistas).

Pero también hay una razón de lógica: Artur Mas conoce el electorado, tiene experiencia política y es respetado en círculos soberanistas. Todo esto son razones de peso para que ERC asuma que puede ser, en las actuales circunstancias, un interlocutor válido para hablar del futuro inmediato. Pero, eso sí, lo que exige en cualquier caso es que, en caso de frente soberanista, los republicanos tengan más cuota de poder, más peso en decisiones trascendentales y no ser convidados de piedra. Y algo así como derecho de veto. Es decir, mando real en plaza.

La lista ‘fantasma’ de Puigdemont

El propio Puigdemont pidió una lista unitaria desde Bruselas, en la que se posiciona como presidenciable. Claro que eso llega después de haber jurado y perjurado que no volvería a presentarse. Pero obvia que sus socios de la CUP le auparon al sillón precisamente por la caducidad de su mandato. Una vez acabado ese periodo, quienes le promovieron le dan por amortizado. O sea, los problemas para la lista “única y transversal” se apilan encima de la mesa: primero, porque los propios ‘cuperos’ no han decidido aún qué harán; luego, porque ERC desconfía de ese señuelo en las actuales circunstancias.

Carles Puigdemont en la televisión belga. (Reuters)
Carles Puigdemont en la televisión belga. (Reuters)

El problema añadido es la incógnita de la CUP, que este sábado celebró la reunión de su consejo político en la localidad francesa de Perpiñán. Los ‘cuperos’ han convocado para el próximo sábado a la asamblea general para decidir cómo concurren a las elecciones, aunque para entonces ya se habrá pasado el plazo para presentar coaliciones. La alternativa que les queda, en caso de no presentarse en solitario, es pedir el voto para otra candidatura.

Los republicanos han recibido también un mensaje de Poble Lliure, la corriente que domina la dirección de la CUP. “Creemos que el hito a conquistar el próximo 21 de diciembre es materializar una amplia mayoría parlamentaria que constate el rechazo a la aplicación del artículo 155, denuncie de manera preeminente la locura demofóbica del Estado y la ocupación policial que padecemos el pueblo catalán y, al mismo tiempo, se comprometa en hacer efectiva la República a partir del 22 de diciembre”, dice un acuerdo aprobado por Poble Lliure este viernes por la noche.

La CUP decidirá cómo concurre el 21-D el próximo sábado, aunque para entonces ya se habrá pasado el plazo para presentar coaliciones

Para ello, los ‘cuperos’ aseguran que “trabajaremos en los próximos días por la constitución de una candidatura amplia ganadora que concurra a las elecciones del 21 de diciembre y que durante las próximas semanas diseñe cuál será la acción gubernamental que llevará a cabo para implementar las estructuras y la legalidad republicana y trabaje por el reconocimiento internacional de la República Catalana”. Otra cosa es qué decidirá la asamblea de la CUP la próxima semana, porque el gran problema (o virtud) de la organización es que son las bases las que deciden directamente sobre las decisiones que se han de tomar.

Por tanto, habrá que esperar hasta que los asamblearios de la CUP decidan qué hacer. Mientras tanto, se van barajando las distintas posibilidades de presentarse a los comicios. En caso de que, por protagonismos varios o por simple estrategia política, no pueda haber una coalición en las filas independentistas tipo Junts pel Sí, hay otras variantes: por un lado, concurrir con un mismo lema pero hacer la campaña cada partido por separado; hacer una campaña similar y protagonizar tres grandes actos unitarios a lo largo de la propia campaña; o enfrentarse a cara de perro y arañar votos en los caladeros soberanistas. Todas las opciones, hoy por hoy, están abiertas. La semana que viene saldremos de dudas acerca de cómo los partidos netamente independentistas quieren jugar sus cartas.

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