Tsunami pincha en el Clásico, pero su facción violenta exhibe el control de la calle
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ALARDEAN DE QUE "EL FUEGo vuelve a barcelona"

Tsunami pincha en el Clásico, pero su facción violenta exhibe el control de la calle

Tuvo que haber disturbios para mantener la llama del soberanismo. Porque, en un momento determinado, algunos sectores de Tsunami se revolvieron contra el ‘buenismo’ de la convocatoria

placeholder Foto: Incidentes en los aledaños del Camp Nou durante la celebración del Barcelona-Madrid. (EFE)
Incidentes en los aledaños del Camp Nou durante la celebración del Barcelona-Madrid. (EFE)

El principal pulmón del independentismo da signos de agotamiento. Tsunami Democràtic no logró anular el deporte en el día del Clásico con mayúsculas. Las expectativas que había levantado el independentismo ante el encuentro del Barça con el Real Madrid se quedaron en una decepción. A medias, pero decepción, porque lograr reunir a solo 5.000 activistas cuando los organizadores alardeaban horas antes de haber convocado a 400.000 y tener garantizados más de 25.000 era un listón a tener en cuenta.

Tuvo que haber disturbios para mantener encendida la llama del soberanismo. Porque, en un momento determinado, algunos sectores de Tsunami se revolvieron contra al ‘buenismo’ de la convocatoria. Y había el peligro de que la plataforma perdiese toda su ascendencia sobre el ‘Movimiento’ (como se designa en lenguaje ‘indepe’ al ‘procés’). Así, la ‘no violencia’ enseñó su verdadera cara ya antes de comenzar la segunda parte del encuentro.

Tensión en las protestas antes del Clásico: bengalas, miles de manifestantes y cortes de calles

En Riera Blanca y en Travessera de les Corts, en las inmediaciones del Camp Nou, se formaron las primeras barricadas con contenedores. “La cosa se pone caliente, caliente”, avisaba uno de los ‘indepes’ que lleva la voz cantante. Y el más radicalizado lanzaba ya su primera arenga: “Prendámosles fuego o esto no llevará a ningún lado”. Dicho y hecho, a los pocos minutos, ya ardían las hogueras. Pequeños grupos de violentos lanzaban todo tipo de objetos a los Mossos d’Esquadra, arrancaban baldosas de la calle para tener ‘munición’ y destrozaban mobiliario urbano. La Policía tuvo que emplearse a fondo para dispersar a los violentos.

“Los manifestantes han hecho retroceder a los Mossos”, se ufanaban los más animosos tras el partido. Y luego: “El fuego vuelve a Barcelona. ¡La puerta 18 del Camp Nou se convierte en una barricada en llamas! Somos pocos manifestantes. ¿Dónde está el resto?”, reclamaban los violentos pasadas las 9:30 de la noche. El resumen se condensaba en una frase pequeña pero contundente de los más radicales: “Empatamos el partido, pero ganamos las calles”.

Cargas policiales y quema de contenedores a las afueras del Camp Nou

Una marca comercial

Porque esta jornada comenzó como si fuese la revolución de las sonrisas pero enseguida se volvió mueca sardónica. La organización juvenil Arran distribuía poco después de las seis de la tarde las “directrices de la ‘no violencia” adoptadas por Tsunami. “Reconocemos que todos tenemos una parte de verdad, nadie la tiene toda. Nadie tiene toda la razón ni está equivocado del todo”, reza una de las máximas. Otra cita: “Nuestras acciones ponen énfasis en la franqueza para promover la comunicación y los procesos democráticos. Trabajamos por procesos que expresen ‘poder con’, no ‘poder sobre’ los otros”. Aseguran también que “no justificaremos una ‘victoria’ obtenida por métodos violentos” y que “estamos dispuestos a soportar sufrimiento en lugar de infligirlo. No combatiremos violentamente si nos atacan”.

Lo cierto es que el propio lema que defienden Arran y otras plataformas similares es ‘Ni perdón ni olvido’, además de justificar cualquier acto violento apelando a que “es autodefensa”. Además, llama la atención la humildad sobre la razón repartida entre todos cuando la propia portavoz de la organización, Núria Martí, clamaba en TV3 el 18 de noviembre que “nuestro límite no son nunca los derechos individuales ni la ley impuesta. Nuestro límite es la razón, porque la tenemos”. Y reivindicaba que “las cosas se consiguen luchando en las calles, es la única manera”. El único detenido durante el encuentro fue, precisamente, un militante de Arran. Y tras los disturbios, se jactaba de que “el pueblo no claudica contra la violencia policial”.

Ante este compendio de contradicciones, la plataforma considera un éxito la jornada, por haber difundido el lema ‘Spain, Sit and Talk’, por haber visualizado la protesta en el interior del estadio (con dos grandes pancartas con ese lema y el de 'Freedom'), aunque realizó una pequeña autocrítica reconociendo que la actuación policial frustró parte de sus ambiciones. “Tsunami Democràtic ha tenido desde el inicio el objetivo de recuperar la agenda y la autoestima. Ha tomado la iniciativa y ha marcado cuál es el camino para resolver el conflicto político en Cataluña”. Y pone puntos suspensivos a su actuación. Pero nadie duda de que su prestigio se ha dejado algunas plumas en esta jornada.

De hecho, el pinchazo de la convocatoria dio oxígeno a algunos grupos ultraviolentos que se aferran a la idea de que Tsunami es ya más de lo mismo, “más ‘procés”, y que es preciso ir más allá y hacer arder las calles. Lo decía tal cual uno de los extremistas que tienen voz y voto en las principales plataformas soberanistas: “No son útiles manifestaciones con pancartas, cuatro gritos de libertad y hacia casa. Esto ya cansa. Se ha de hacer algo más, algo que dé la vuelta al mundo, contundente, si es preciso, con actos vandálicos. Quien dice esto dice quema de contenedores”. Recordaba este activista que tras la sentencia, el independentismo salió a la calle con fuerza. “Haríamos muy bien en volver a hacer cosas como la semana de la sentencia”, subrayaba.

“El entierro de Tsunami”

Desde los grupúsculos más radicales, se considera que las acciones de Tsunami son más ‘procés’. “Qué decepción —señalaba otro ‘indepe’—. 'Performances' y más 'performances”, mientras que su compañero añadía: “Es un hastío. Somos menos que nunca. Todo demasiado tranquilo. Es demasiado pacífico. Esto no lleva a ningún lado”. Y el anterior le contestaba: “Nos están desencantando y esto se va a la mierda. Es el paso previo a seguir ‘comiendo’ autonomismo durante 30 años más”, a lo que el interlocutor sentenciaba: “¿Qué cojones estamos haciendo? ¿De qué sirve? Tsunami ha fracasado”. Y otro era más dramático explicando la situación: “Vivir en directo el entierro del Tsunami y, por extensión, del ‘procés”.

Hay un hecho que levantó ampollas entre una parte de la parroquia secesionista: que en las pancartas no saliese la palabra ‘independencia’. “Ahora lo están diciendo por TV3, que en vez de decir ‘Independencia’ dicen ‘Sit and Talk’, cosa que no lleva ni llevará nunca a ningún lado. Es el ‘procesismo’ otra vez”, se dolía un tercer activista, que luego criticaba que “el lema ‘Sit and Talk, desde mi punto de vista, es un poco ridículo a estas alturas”. Y otro zanjaba, justamente cuando comenzaba el encuentro: “Definición del día de hoy: decepción”. Luego, apuntaba que “no hay esteladas y sí hay banderas republicanas españolas, y a mí estas no me representan”.

Estos pequeños grupos eran partidarios de una línea dura. “Tiremos cosas al campo. Y se suspenderá posiblemente”, arengaba el más animado. En aquellos momentos, decenas de balones hinchables de plástico eran arrojados al terreno de juego. Pero se condensaba el desánimo en una frase antológica: “Esto solo sirve para desmovilizar a la gente de cara a futuras convocatorias”. Ya veremos si la contundencia es mayor o Tsunami persiste en el ‘buenismo’ que había propuesto el 18-D, porque los grupos más extremistas amenazan con provocar un cisma en la plataforma por excelencia del independentismo.

Pero la enésima activista ponía el dedo en la llaga, con una autocrítica: “Esto de hoy es una más que no servirá de nada, porque, claro, vienen fiestas. Todos somos demasiado burgueses para pasar las fiestas en la calle parando el país. Si los presos no tienen Navidad, nosotros nos podríamos solidarizar. En fin, como dicen los castellanos, mucho ruido y pocas nueces”.

Lo cierto es que Tsunami hizo un esfuerzo inmenso: en total, repartió “100.000 cartulinas en los alrededores del estadio”. Pedía ayuda para que nadie pudiese entrar sin su pancarta con el lema ‘Sit and Talk’. En los alrededores del Camp Nou, se habían emplazado puntos de distribución de pancartas y caretas. “Id a alguno de estos puntos. Allí os darán material. ¡Importante! Dar bandas a la gente que entra en el Camp Nou sobre todo”, difundían desde todas las plataformas independentistas.

Hay una verdad como un templo: para la movilización de este miércoles, ha habido mucho dinero en juego. Se necesitó una organización de alto nivel para controlar todo, encargar el material de protesta, diseñarlo, imprimirlo, distribuirlo y llevarlo al campo. “Que nadie entre en el estadio sin su cartulina de ‘Spain, Sit and Talk’. Se levantarán justo cuando acabe el himno del Barça y hasta que comience el partido”, ordenaba a las cinco de la tarde Tsunami. La plataforma pedía “a las fuerzas de seguridad prudencia, profesionalidad y proporcionalidad ante las acciones de las próximas horas” y subrayaba que “las acciones de Tsunami se enmarcan siempre en la más estricta ‘no violencia’ y están pensadas para garantizar la seguridad de todos”.

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