cargas y barricadas en el centro de la ciudad

Duros disturbios prenden en Barcelona entre 'mossos' e independentistas

Carreras, contenedores quemados, palos y salvas marcaron el centro de la Ciudad Condal con unas imágenes que no hubo en otoño de 2017

Foto: Dos 'mossos' protegen la Delegación del Gobierno de Barcelona. (Reuters)
Dos 'mossos' protegen la Delegación del Gobierno de Barcelona. (Reuters)

Parecía un día tranquilo de resaca tras el cerco al aeropuerto de El Prat. Pero el martes acabó con duros disturbios por todo el centro de Barcelona. Sobre las siete de la tarde, una manifestación de miles de personas cercó la Delegación del Gobierno en Barcelona. Los manifestantes, muchos con el rostro embozado, lanzaron petardos, bengalas y cristales a los 'mossos', que una hora después y en ocasiones junto a la Policía Nacional cargaron duramente. Carreras, contenedores quemados, palos y salvas marcaron el centro de Barcelona durante horas con unas imágenes que no hubo en otoño de 2017. Al menos tres personas fueron detenidas cuando trataban de atravesar el perímetro de seguridad establecido por los policías.

Duros disturbios prenden en Barcelona entre 'mossos' e independentistas

Sobre las siete de la tarde, cuando agentes de los Mossos y la Policía Nacional cercaron seis calles en el entorno de la Delegación del Gobierno, una señora comentaba por teléfono con su amiga Tere cómo está la situación en Cataluña.

"Estamos muy dolidos con las penas que les han puesto a esta gente por no se sabe qué. Mis nietas se fueron al aeropuerto. La gente joven está con la independencia más que nunca. Una pasada, una pasada. Nos están poniendo el pie en el cuello y hasta que no nos ahoguen no pararán". La amiga, presumiblemente de fuera de Cataluña, debía de preguntar si había tan mal ambiente como parece desde fuera. "Es mentira que haya malos rollos, se vive como siempre, de puta madre. Eso lo dicen los políticos en las televisiones españolas. Son los periódicos españoles los que están metiendo mierda".

Dos horas después, estallaron los disturbios. La ANC había convocado una concentración y esa fue pacífica. Gente con apariencia de clase media y mayores encendían velas y cantaban gritos a favor de la independencia y contra el fallo del Supremo. "Contra la sentencia, independencia". Voluntarios de Òmniun delimitaban la línea entre manifestantes y agentes. Solo los residentes podían cruzar el cordón policial.

Duros disturbios prenden en Barcelona entre 'mossos' e independentistas

Pero ANC y Òmnium ya no controlan la calle. No toda ella. Al contrario que en 2017, donde tenían todo controlado, esta vez solo mandaban en algunos de los accesos, pero el Eixample barcelonés tenía más calles por las que llegar a la Delegación del Gobierno. En cada una había furgones de antidisturbios y vallas policiales para evitar el acceso. Los custodiaban 'mossos', aunque en algunos colaboraron agentes de la Policía Nacional.

Los manifestantes más duros les lanzaban petardos, latas de cerveza, cristales y coreaban consignas como "ni un paso atrás" o "las calles serán siempre nuestras". La tensión fue creciendo cuando volaron las primeras vallas. Con los móviles encendidos, les cantaban 'Els Segadors'.

Una hora después, y cuando hubo terminado la concentración de la ANC, comenzaron las cargas y los detenidos. Contenedores quemados, vidrios rotos, un helicóptero sobrevolando. Los manifestantes quemaban contenedores antes de que llegaran los agentes. Alguno fue detenido de forma aparatosa ante las cámaras. Dentro del perímetro formado por los agentes, de varias manzanas, algunos bares seguían abiertos y los pocos clientes seguían los disturbios por televisión, aunque los tenían a solo unos metros.

Los disturbios se reprodujeron en otras partes de Cataluña, con cortes de carreteras. Esta vez no hubo llamamiento del autodenominado Tsunami Democràtic, pero sí mucha tensión. Las sirenas, el humo y el sonido del helicóptero policial formaban la banda sonora durante horas. Prácticamente todos los contenedores del Eixample fueron quemados. En casi cada manzana, había una barricada. La basura se acumulaba en el lateral del paseo de Gracia para prender las hogueras cuando languidecían. Jóvenes con la cara tapada y bastante organizados llevaban contenedores nuevos a las barricadas incluso a medianoche.

Duros disturbios prenden en Barcelona entre 'mossos' e independentistas

El día anterior, un manifestante perdió un ojo en las cargas en El Prat sin que se haya determinado si fue una pelota de goma de la Policía Nacional o una bola de 'foam' de los Mossos. Esta vez, y después de horas, los' mossos' hacían pasadas en furgonetas a alta velocidad para dispersar a los manifestantes que seguían en el paseo de Gracia, disparaban esos proyectiles —las pelotas de gomas las tienen prohibidas— y volvían a subir. Los radicales eran en su mayoría jóvenes con aspecto de antisistema. No eran las manifestaciones de hace dos años.

Los Mossos se emplearon con contundencia para evitar el acceso a la Delegación del Gobierno. Cuando cargaban y alejaban a los manifestantes, el perímetro con jaleo crecía. El paseo de Gracia, una arteria llena de terrazas y de turistas, se convirtió así en un escenario sin precedentes desde el 15-M, cuando Barcelona vivió duras cargas policiales.

La actuación del cuerpo autonómico termina por liquidar el idilio de 2017 entre los manifestantes independentistas y la policía autonómica. Además, pone en apuros a Quim Torra. El presidente catalán admitió la contradicción que suponía agradecer a los manifestantes su esfuerzo y a la vez reprimirlos con la policía autonómica. Y lo que queda. Por la noche, dirigentes de ERC como Pere Aragonès y Joan Tardà tuitearon mensajes pidiendo calma. En la calle, nadie seguía Twitter.

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