SE NEGÓ A RESPONDER EN CASTellano

Budó, la escudera fiel que reunía las tres condiciones para ser portavoz del Govern

La trayectoria de Budó se ubicaría sin problemas en el epicentro del grupo más radical de Convergència, que tradicionalmente se ha conocido como el de los ‘talibanes’

Foto: La 'consellera' de Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó. (EFE)
La 'consellera' de Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó. (EFE)

El ‘procés’ deja auténticas ‘perlas políticas’ para la posteridad. Una de ellas fue la de este martes: tras la reunión del Govern de Quim Torra, la portavoz del Ejecutivo, Meritxell Budó, se negó a responder a una pregunta en castellano. Puso una sorprendente excusa: no respondía a preguntas que previamente no se le habían hecho en catalán. “En la rueda de prensa, en el turno de prensa en castellano, solo se repite lo que antes dije en catalán. Se limiten a todo lo que se ha preguntado antes en catalán. Y si quieren hacerlas en castellano, háganlo antes en catalán. Esas son las normas y ustedes las conocen perfectamente”, espetó a una periodista.

La decisión motivó ácidas críticas de algunos de los periodistas presentes (algunos con larga trayectoria cubriendo las ruedas de prensa del Govern), sorprendidos por la decisión de la consejera. En primer lugar, porque jamás existió norma alguna sobre el particular. Cuando le reclamaron sobre el asunto, Budó quiso tirar balones fuera desviando la responsabilidad hacia su ‘equipo’, pero las alarmas ya habían saltado, dejando una brecha abierta en la credibilidad del propio Govern.

Budó, la escudera fiel que reunía las tres condiciones para ser portavoz del Govern

Fue una de las grandes meteduras de pata políticas de los últimos tiempos. Pero no es nada extraño si nos atenemos a la trayectoria de la actual portavoz gubernamental, una trayectoria marcada por el posicionamiento incondicional al lado del fugado Carles Puigdemont y de la hoja de ruta radical de Junts per Catalunya (JxCAT). En otras palabras: la trayectoria de Budó se ubicaría sin problemas en el epicentro del grupo más radical de Convergència, que tradicionalmente se ha conocido como el de los ‘talibanes’.

En los últimos años, como alcaldesa de La Garriga, puso su granito de arena en el ‘procés’: “Hemos aprobado mociones de soberanía fiscal, nos hemos declarado territorio catalán libre, formamos parte de la Asociación de Municipios por la Independencia, la mayoría de los políticos municipales estamos comprometidos con el derecho a decidir, con el ‘procés’, con la consulta y con el país”, explica en su perfil como alcaldesa.

Su radicalismo no es nuevo, sino que corrió parejo con la evolución independentista de algunos de sus compañeros convergentes. El espíritu combativo de Budó, en la misma línea que el del propio Torra, se condensa en uno de los 'hashtags' que gusta de repetir en sus declaraciones a través de las redes sociales: #NoSurrender.

Jugaba con los Pujol

En 2002, se afilió a Convergència Democràtica de Catalunya (¨CDC), partido del que sus padres fueron fundadores de la sección local de La Garriga. Acostumbrada a mamar política desde pequeña, en alguna ocasión recordaba cómo de niña sus padres la llevaban a los mítines, donde jugaba con los hijos de otros dirigentes. Y, entre ellos, los de la familia Pujol. “En casa se vivía la política de forma apasionada”, dice en su perfil. Nada, pues, ha cambiado.

De esas relaciones políticas nacieron estos lodos ideológicos. Budó supo labrarse un hueco en el duro mundo de la política catalana. Se hizo incondicional de un hombre con pujanza, Jordi Turull, que a la postre fue su principal valedor a la hora de ser la seleccionada para ir a la Generalitat el 24 de marzo pasado. En realidad, el 22 de marzo, el propio Puigdemont avanzó su nombre como la nueva portavoz del Govern. ¿Injerencia de Waterloo u orden tajante del fugado a Torra? Ni una cosa ni la otra: el nombre de Budó ya estaba pactado desde dos meses antes, a mediados del mes de enero, cuando Lourdes Ciuró declinó la invitación de ir a la Generalitat para centrarse en su candidatura en las municipales en Sabadell.

Con el aval de ser mujer, independentista e incondicional de Puigdemont, no tuvo problemas para hacerse con la portavocía del Govern

Hasta entonces, había sido una independentista combativa que ya se había dejado notar en el ámbito municipalista. Y formaba parte del grupo de dirigentes afines a Carles Puigdemont que habían cobrado protagonismo desde el paso al lado de Artur Mas. Sobre los hombros de estos nuevos ‘talibanes’ descansa ahora la fuerza de la posconvergencia. Con el aval de ser mujer, independentista e incondicional de Puigdemont, no tuvo problemas para hacerse con la Consejería de Presidencia y la portavocía del Govern. Fueron las tres condiciones que se requerían para sustituir a Elsa Artadi, que se iba como segunda de Joaquim Forn para ‘asaltar’ la alcaldía de Barcelona.

Esa militancia a prueba de bombas se plasmó el pasado mes de febrero, con motivo de la ‘huelga de país’ con la que el independentimso quiso paralizar esta comunidad. Budó llamó a hacer huelga general el 21 de febrero, difundiendo vídeos de apoyo a los acusados por el 1-O. Desde el propio ayuntamiento, utilizó las plataformas públicas de la Administración para fomentar la huelga. “Más de 350 personas se concentran en La Garriga para dar apoyo a la huelga general del 21-F. Libertad presos políticos. Nos juzgan a todos. Yo acuso. Autodeterminación no es delito”, emitió desde la web oficial del consistorio garrigueño. Y en otro tuit, reiteraba: “En La Garriga nos concentramos contra este juicio injusto y a favor de los derechos civiles, políticos, sociales y el derecho a la autodeterminación. Derechos que el Estado español nos niega reiteradamente. #FakeJustice #JoAcuso #21DVagaGeneral”.

Un pedigrí en toda regla

Aunque algunas fuentes aseguran que no es militante del PDeCAT, sí que tiene la categoría de ‘asociada’ en este partido, lo cual es muy similar a militar en él. Además, está alineada con el ala dura del mismo, junto a la vicepresidenta, Míriam Nogueras, la ‘mano negra’ de Puigdemont en la formación posconvergente. De ahí que figure en la cúpula del Consell per la República y participara en el acto fundacional de esta fantasmagórica entidad en Bruselas. También es afiliada a la Crida Nacional, la otra marca que quiso fundar Puigdemont para erosionar al PDeCAT. Y, para rematar la faena, figuró en la lista de JxCAT por Barcelona en las últimas autonómicas en el puesto 32, por lo que no fue elegida diputada. Un pedigrí en toda regla.

En 2006, entró como concejala en La Garriga y un año más tarde fue elegida alcaldesa gracias al voto de los dos concejales de ERC (tenía cinco concejales de un total de 17). Al año siguiente, no obstante, una moción de censura la desalojó de su puesto. En 2011 volvió a ganar las elecciones, sacó siete concejales y gobernó gracias al apoyo de los tres concejales de ERC. En 2015, repitió resultados y coalición (ERC ya consiguió cuatro ediles en esos comicios). Esa trayectoria la llevó a ocupar la plaza de vicepresidenta en la diputación y, desde 2011, a la presidencia del Fons de Cooperació de Catalunya, una entidad formada por ayuntamientos y entes municipalistas que destinan una parte de su presupuesto a financiar acciones de cooperación y solidaridad con pueblos de los países más desfavorecidos.

En 2017, fue una de las alcaldesas que cargaron a las arcas municipales los gastos de un viaje a Bélgica para ver a Puigdemont y los demás fugados

En noviembre de 2017, fue una de las alcaldesas que cargaron a las arcas municipales los gastos de un viaje a Bélgica para ver a Carles Puigdemont y los demás fugados y solidarizarse con ellos. El billete de avión lo pagó el ayuntamiento, lo mismo que el autocar desde el aeropuerto a Bruselas y el alquiler de una sala que alquilaron a 300 euros por cabeza. “Ha sido una decisión personal. En mi caso, vengo en representación de mi ayuntamiento. He entendido que es un acto institucional, que estoy representando a mi municipio y a la institución que represento y, en este caso, lo paga el ayuntamiento”, argumentó. Fue una de las pocas que dijeron que aquello era un acto institucional cuando muchos alcaldes pagaron los gastos de su bolsillo. Al día siguiente, ante el escándalo mayúsculo que representaba lo que parecía una malversación de fondos, rectificó y anunció que devolvería el dinero a las arcas públicas.

Críticas a Arrimadas

Que no es un verso suelto parece fuera de duda, incluida la costumbre de confundir deseos con realidad. Cargó contra la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, por negarse a visitar a Carles Puigdemont en Waterloo. “Cuando se pierde el norte, y ya todo vale… incluso el ridículo”, criticó Budó por las redes.

Y tras las últimas elecciones municipales, hizo una curiosa interpretación de los resultados: afirmó que Barcelona es independentista. En estos últimos comicios, ERC obtuvo 10 concejales y JxCAT cinco. Total, 15 ediles independentistas de un total de 41. En los anteriores, CiU tenía 10; ERC, cinco, y la CUP, tres. En total, 18. Claro que después, con la ayuda de su maquinaria propagandística, volvía sobre el particular: “Un partido independentista ganó las elecciones en Barcelona y los cuatro partidos independentistas ‘hicieron’ más votos que los cuatro partidos unionistas: concretamente, 298.512 votos contra 284.710 votos”, retuiteó desde su cuenta. Y como el que no se consuela es porque no quiere, ocultó los 156.000 votos de Barcelona en Comú (BeC) y votos de partidos unionistas que no obtuvieron representación (como Pacma y otros), a pesar de que sí contaba los de los ‘indepes’ que no la tuvieron.

Aunque nacida en Barcelona, se crio en la localidad de La Garriga, el pueblo donde habitan y trabajan —y son acosados— los padres del líder de Ciudadanos

Aunque nacida en Barcelona, Meritxell Budó se crio en la localidad de La Garriga, curiosamente el pueblo donde también habitan y trabajan —y son acosados— los padres del líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Allí, estudió primaria en la escuela Sant Lluís Gonçaga y más tarde, en el instituto Manuel Blancafort. Quería ser forense, pero en el último momento cambió de idea y se licenció en Farmacia, carrera en la que también tiene un máster. Durante 17 años, trabajó como directiva en el sector farmacéutico.

La portavoz del Govern está casada y tiene un hijo, Natxo, nacido en 1998. Entre sus 'hobbies', figuran correr, leer, ir al cine y ver series de televisión, entre ellas ‘Downton Abbey’ y ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, la que podría ser la antesala de su propia experiencia personal en el Palau de la Generalitat. Y hace unas semanas, tuiteaba en las redes sociales: “El diálogo es la base para construir cualquier futuro acuerdo. Diálogo quiere decir hablar de todo, también de autodeterminación o de un referéndum pactado”. Claro que ese diálogo, en castellano, parece imposible. Al menos, es lo que se deduce de su actitud.

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