Ahorros en la asociación belga

Carles Puigdemont se aprieta el cinturón en CATGlobal y se lleva la sede a Waterloo

El cambio consta en documentación del registro belga a la que ha accedido El Confidencial. Allí señala que el 30 de noviembre se reunió la asamblea general con carácter extraordinario

Foto: Carles Puigdemont. (Reuters)
Carles Puigdemont. (Reuters)

Momentos de ajustes en la asociación belga sin ánimo de lucro CATGlobal ASBL, que Carles Puigdemont utiliza como estructura legal para operar desde Bélgica. A finales de este mes de noviembre la asociación cambió la sede social, lo que supuso cerrar sus oficinas en Bruselas y concentrarlas en Waterloo, en la mansión que Puigdemont tiene alquilada en el número 34 de la Avenue de l'Avocat. Fuentes del entorno del expresidente en Bruselas atribuyen el cambio a un plan de ahorro de costes, al no estarse cumpliendo la expectativa de recogida de fondos.

El cambio consta en documentación del registro belga a la que ha accedido El Confidencial. Allí se señala que el 30 de noviembre se reunió la asamblea general con carácter extraordinario para cambiar la sede. Los tres socios fundadores –Erika Casajoana, el lobista Jaime Bernis y Piet van der Bergh– firman los nuevos estatutos cuya principal novedad es localizar la sede social en Waterloo y no en el edificio de Rue Breydel de Bruselas donde se encontraba hasta ese momento.

Se ha requerido al Consell per la República la razón del cambio sin que se haya dado una respuesta. La razón que arguyen fuentes soberanistas en Bélgica es el ahorro: no tenía sentido mantener dos oficinas con los problemas de falta de fondos.

Los más de 50.300 adhesiones conseguidas por el Consell per la República le han supuesto más de 500.000 euros, una cantidad que garantiza el funcionamiento durante un año pero poco más. En un reciente artículo Erika Casajoana, la presidenta de CATGlobal, calificó de “modesta respuesta popular” la cifra recaudada por el Consell, el organismo clave que ha de garantizar la internacionalización pero también el futuro político de Carles Puigdemont.

Además de unificar la sede legal de CATGlobal en la residencia de Puigdemont y la ubicación del Consell per la República, el otro cambio de los estatutos pasa por establecer la propia residencia de los fundadores, que de manera formal también se fija en la casa de Waterloo, aunque ninguno de ellos reside allí. Así se fija para los cuatro miembros efectivos con los que cuenta la asociación, además de los tres mencionados, Miquel Esquirol, uno de los fundadores de CDC con Jordi Pujol y de 89 años. Esquirol no participó en la reunión, pero estuvo representado por el ingeniero Jaume Cabaní, uno de los administradores de CATGlobal, presente en el acto junto con el amigo personal de Carles Puigdemont, Josep Maria Matamala, que también es uno de los administradores.

Los inicios

El papel jugado por Cabaní es clave en esta operación internacional. El número de identificación fiscal de CATGlobal ASBL fue primero utilizado por Cabaní para dar servicios informáticos desde Bélgica, también desde Waterloo. A partir de aquí se acabó creando la asociación en marzo del 2018. Desde entonces ha cambiado primero el objeto social, cuando se fijó el objetivo de la asociación. Y ahora la dirección de la sede. Cabaní tenía un discreta trayectoria profesional como ingeniero en Cataluña hasta que hace unos meses se instaló en Bélgica para integrarse en el equipo de Puigdemont.

Carles Puigdemont afronta un crónica falta de fondos desde que se quedó sin el salario de diputado en el Parlament a mediados de este año

Esta estructura legal es muy simple y no sirve para afrontar los problemas que tiene Puigdemont y que se focalizan en la falta de un sueldo oficial desde que los encausados por el Tribunal Supremo dejaron de cobrar del Parlament. Tampoco ha demandado cobrar su salario de expresidente de la Generalitat, al que tendría derecho, porque eso cuestionaría la figura que él mismo reivindica para sí: la de presidente legítimo de Cataluña.

Todo sigue igual

Por el resto, todos sigue igual. Los miembros efectivos de CATGlobal, lo cuatro mencionados anteriormente, pagan 1.000 euros al año para mantener la asociación. Los miembros de la asamblea tendrán que pagar 60 euros al año, pero no hay límite para los mandatos. Estos 60 euros son mucho más que los 10 euros que están pagando ahora los miembros adheridos al Consell per la República, un desajuste que apunta a una inminente subida de cuotas en los próximos meses. Para financiarse, la asociación contempla, además de las donaciones, testamentos de particulares y acceso a subvenciones o acuerdos con terceros. Por ahora se desconoce si se han cerrado acuerdos en este aspecto.

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