escalada de tensión en Cataluña

Los ultras 'indepes' pasan a la "acción directa": guerra en las calles catalanas

El boicot activo a un acto de SCC este jueves en la Universidad de Barcelona es solo un ejemplo más del clima tenso que una parte del independentismo quiere instalar entre la sociedad

Foto: Banderas independentistas se enarbolan en una manifestación en Cataluña. (EFE)
Banderas independentistas se enarbolan en una manifestación en Cataluña. (EFE)

El verano viene caliente en Cataluña y no solo por la temperatura ambiental. La escalada de tensión social es imparable y los grupúsculos radicales independentistas están dispuestos a subir aún más esa tensión. El boicot activo a un acto de Sociedad Civil Catalana (SCC) este jueves en la Universidad de Barcelona es solo un ejemplo más del clima tenso que una parte del independentismo quiere instalar entre la sociedad. Se trata de “pasar a la acción directa” y dominar las calles. “A cada acción, reacción”, detalla un dirigente de la CUP en declaraciones a El Confidencial.

El boicot al acto académico –que versaba sobre la figura de Miguel de Cervantes- fue estudiado con detalle. Una hora antes de su inicio, los radicales ya habían convocado a sus huestes para impedir que se celebrase. En las comunicaciones internas de los grupos radicales se daban consignas. “Consideramos que no se puede clasificar a todas las personas que acuden a actos de SCC como fascistas. Ahora bien, somos perfectamente conscientes de los vínculos de su dirección y de algunos de sus miembros con organizaciones franquistas y de la sucesión de actos políticos en que SCC se ha manifestado junto a organizaciones neofascistas y neonazis. Desde la dirección de SCC se defiende la sublevación fascista del 1936, la dictadura franquista y el uso de simbología ultraderechista. En cualquier Universidad europea, todo ello haría imposible la realización de un acto como el anunciado para el jueves”, decía una comunicación de los boicoteadores del acto.

Las críticas al rector de la Universidad, Joan Elías, son feroces. “Dando permiso para celebrar un acto de organizaciones fascistas está cometiendo una imperdonable falta de responsabilidad institucional”, acusan desde las organizaciones radicales, ya que consideran que el acto sobre Cervantes era “apología del fascismo”. Un comunicado de los radicales (firmado por CUP, Arran, COS, SEPC, Alerta Solidaria y Endavant) señalaba literalmente: “No aceptaremos la normalización del totalitarismo ni del fascismo, sea cual sea el nombre que tomen. Igualmente, no podemos hacernos responsables de una decisión que nunca se debería haber tomado y que pone en entredicho el papel de la Universidad de Barcelona dentro del contexto político actual”.

El dirigente de la CUP, Quim Arrufat en un acto unitario del independentismo celebrado en 2017. (EFE)
El dirigente de la CUP, Quim Arrufat en un acto unitario del independentismo celebrado en 2017. (EFE)

La consigna

Lo cierto es que la consigna es “ganar la calle”. “Tenemos que pasar a la acción directa”, resume un dirigente radical la hoja de ruta. Las razones son la ofensiva del Estado contra el independentismo. Los radicales sostienen que desde el mes de septiembre ha habido “más de 200 agresiones físicas en Cataluña por parte de grupos neofascistas y neonazis”. Pero algunos de los cómputos son sospechosos y están manipulados.

Un dirigente de la CUP eleva la cifra a unas 300 agresiones. “Es que hemos de tener en cuenta que los Mossos d’Esquadra solo actúan si hay violencia física. Si vas por la calle y te insulta media docena de ultras, no lo consideran agresión. Y la Fiscalía solo considera ataques los realizados contra los españolistas. Aquí tenemos casos documentados de personas que iban con el lazo amarillo que han sido increpadas y acorraladas en la calle hasta que se quitaron el lazo. Para nosotros, eso es también una agresión”, se queja este dirigente.

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De hecho, asegura que se han contabilizado 8 o 9 heridos en el bando ‘indepe’ y solo uno en el bando unionista. “Pero en realidad, hay más de 300 casos. Son datos contrastados, lo que pasa es que la mayoría de las víctimas no quieren publicidad. Y hay una cosa curiosa: dicen que un no independentista no hace públicas las agresiones en las comarcas de Girona por miedo a que luego le reconozcan y a quedar marcado, pero al revés también ocurre: los independentistas tratan de pasar desapercibidos en lugares como Santa Coloma de Gramenet. Estamos en el mismo caso”.

Este dirigente, no obstante, reconoce que “está habiendo tensión, pero también es cierto que es porque hay muchas más manifestaciones y, por tanto, más reacciones. En la actualidad, los actos políticos y las ‘manis’ se han multiplicado y, por eso, hay más enfrentamientos. Esta escalada es en respuesta a las manifestaciones españolistas de los últimos meses”.

También subraya que “antes ya existían los boicots a actos de SCC o de ultras. Las manifestaciones de Falange por el 12 de octubre, por ejemplo, siempre eran contestadas con contramanifestaciones independentistas. Y también hay que destacar que el ambiente se ha enrarecido un poco porque hace tiempo eran impensables algunos enfrentamientos y hoy están sucediendo”. Se refiere, claro, a los encontronazos en la calle entre los independentistas que los ponen y los unionistas que los retiran. “Eso es fruto de la acción-reacción de que hablábamos antes: uno realiza una acción y el contrario, la réplica. De ahí la escalada de tensión”.

Inés Arrimadas conversa con Carlos Carrizosa en el Parlament. (EFE)
Inés Arrimadas conversa con Carlos Carrizosa en el Parlament. (EFE)

Centenares de ataques a constitucionalistas

El listado de agravios independentistas, sin embargo, se queda minúsculo si se compara con el listado de agravios de la parte contraria, denunciados por los constitucionalistas. Solo en las últimas horas han sido atacadas varias sedes de Ciudadanos, del PSC y un hombre de 48 años fue detenido en Reus por amenazar de muerte al portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Carlos Carrizosa. En Cataluña, para los ultras independentistas, todo vale: desde señalar públicamente hasta llamar a la violencia o al escrache contra el rival político.

La tienda de los padres del líder naranja, Albert Rivera, apareció en los últimos meses con pintadas intimidatorias y amenazantes. Una cincuentena de sedes del partido llevan padecido ataques desde hace años. La de Hospitalet de Llobregat, por ejemplo, ya ha sufrido una docena de ataques (tres de ellos en los últimos siete meses). Y la de Barcelona lleva cuatro ataques desde el mes de noviembre.

A ello, se le suman una docena larga de amenazas de muerte a dirigentes, entre ellos el propio Rivera, la líder en Cataluña, Inés Arrimadas, el portavoz parlamentario, Carlos Carrizosa, el portavoz en Hospitalet, Miguel García, la miembro del Consejo General Victoria Fuentes o los más recientes ataques al domicilio del concejal de Sitges Miguel Ángel Bastenier. Los jóvenes de la CUP han llegado a editar pasquines con las caras y los nombres de concejales de Ciudadanos para que sean increpados por la calle.

Miquel Iceta junto a Salvador Illa en una imagen del mes de marzo. (EFE)
Miquel Iceta junto a Salvador Illa en una imagen del mes de marzo. (EFE)

Desde pintadas a daños en los coches

El PSC ha sido otra de las dianas preferidas de los ultras independentistas. Además de agresiones al alcalde de Mollet del Vallès (al que le llegaron a dañar el coche) y a una concejala de Les Masies de Voltregà, también sufrió un ataque violento una militante de las juventudes socialistas de Hospitalet de Llobregat, así como dos simpatizantes en Barcelona. Asimismo, se produjeron una cincuentena de ataques a sedes del partido, algunas de ellas atacadas en varias ocasiones. En las redes sociales, también se llevan contabilizados en unos meses amenazas a varias decenas de dirigentes, desde el líder del PSC, Miquel Iceta (en diversas ocasiones) hasta la actual ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, la alcaldesa de Hospitalet, la alcaldesa de Santa Coloma, el alcalde de Sant Adrià del Besòs, alcalde y concejales de Lleida (sus nombres aparecen en pasquines de los cachorros de la CUP, que los tildan de ‘traidores’), la alcaldesa de Tiana (le realizaron pintadas amenazadoras en la fachada de su casa), etcétera.

Otra quincena de dirigentes fueron amenazados con pintadas en la vía pública (el propio secretario de Organización, Salvador Illa, lo vivió en propia carne, con pintadas en su domicilio) mientras que una docena larga de cargos recibieron cartas amenazadoras. Asimismo, el nombre del PSC se utilizó en carteles falsos para desacreditar al partido y ultras independentistas destrozaron material de campaña en tres localidades en las últimas elecciones.

El PP no se queda atrás en la escalada de tensión. Desde que en marzo del 2017 las juventudes de la CUP entrasen por la fuerza en la sede de los populares, los ataques y actos vandálicos a locales del PP han sido continuos. Desde la aplicación del artículo 155 han sido asaltadas docena y media de sedes y se han contabilizado escraches a sus dirigentes, especialmente al líder popular, Xavier García Albiol, y a la vicesecretaria de Estudios y Programas y diputada autonómica, Andrea Levy. El último, este mismo mes de mayo en Barcelona, cuando incendiaron la puerta del partido, acto reivindicado luego por Arran, la organización juvenil de la CUP.

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