Elecciones Cataluña 2017: La libertad provisional de Puigdemont da una nueva baza a los defensores del bloqueo
La investidura se alargará

La libertad provisional de Puigdemont da una nueva baza a los defensores del bloqueo

Con Puigdemont con acceso normalizado a las comunicaciones, la candidatura de Jordi Sànchez será algo más que un señuelo, será un nuevo principio de bloqueo institucional

Foto: Los diputados de JxCAT Elsa Artadi (2d) y Eduard Pujol (2i). (EFE)
Los diputados de JxCAT Elsa Artadi (2d) y Eduard Pujol (2i). (EFE)

La libertad provisional de Carles Puigdemont en Alemania dificulta la configuración de un Gobierno en Cataluña. Puigdemont es uno de los principales adalides de esta estrategia: bloquear las instituciones y fomentar la imagen de anormalidad democrática catalana en el exterior. Con su puesta en libertad, Puigdemont recupera su influencia sobre el grupo parlamentario de JxCAT, la línea de comunicación directa con Elsa Artadi y, por tanto, su capacidad de determinar la política catalana. Puigdemont está de vuelta. Y el 'expresident' aspira a que nadie que no sea él se siente en el Palau de la Generalitat.

Artadi estaba maniobrando en sentido contrario. Pero ahora eso poco importa. Con Puigdemont con acceso normalizado a las comunicaciones, la candidatura de Jordi Sànchez será algo más que un señuelo para perder una semana. Será un principio, por mucho que el principal argumento, el apoyo de la ONU a su figura, sea más bien una quimera. La ONU no apoya a Jordi Sànchez, por más que los independentistas lo repitan una y otra vez. Ni siquiera ha aceptado a trámite la denuncia. Solo ha cursado un acuse de recibo. Pero un independentismo necesitado de victorias en las últimas semanas se agarró a la nota de la ONU como a un clavo ardiendo.

JxCAT se cohesiona. Ayer, todos sus líderes celebraron la libertad de Puigdemont como una victoria propia. Lo hicieron el portavoz, Eduard Pujol, y el vicepresidente del Parlament, Josep Costa. Igual que antes se daba por sentado en Madrid que iban a extraditar a Puigdemont, ahora en Barcelona ya se presume lo contrario.

Por ahora, Puigdemont no podrá moverse de Alemania. Bruselas y su cuartel general en Waterloo, por el momento, tendrán que esperar. El proceso en Alemania seguirá durante, al menos, dos meses, puesto que el 'expresident' catalán podrá recurrir incluso hasta el Tribunal Constitucional germano.

Y en libertad, Puigdemont puede volver a centrarse en que JxCAT no se rompa y en mantener la presión sobre los partidos soberanistas para propuestas de investidura que no tengan como objetivo real nombrar un presidente de la Generalitat sino desgastar al Gobierno español.

Estrategia soberanista

El propio Jordi Sànchez reconoce que no va ser presidente de la Generalitat, por mucho que haya presentado su candidatura. Así lo admite en la carta pública que ha enviado desde Estremera. Solo opta a la presidencia para “evidenciar nítidamente ante las Naciones Unidas lo que hace tiempo que denunciamos: que el Estado español no es una democracia consolidada, que los derechos políticos de los adversarios políticos del Gobierno español son vulnerados con impunidad y que la libertad de expresión está seriamente amenazada”.

Roger Torrent ha abandonado su línea anterior de prudencia y ahora se desliza hacia la ilegalidad, como con la delegación de voto de Puigdemont

Pese a esto, el presidente del Parlament, Roger Torrent, iniciará la semana que viene otra ronda de contactos para investir a Jordi Sànchez, y de nuevo se solicitará al juez Pablo Llarena, del Tribunal Supremo, que Sànchez pueda acudir al pleno. Cuando Llarena lo vuelva a denegar, se volverá a denunciar este hecho y se añadirá a la lista de agravios de la política catalana. Es decir, la investidura de Sànchez solo es lo que el propio Sànchez reconoce en su misiva: una “estrategia”.

ERC, arrinconada

ERC, que estaba intentando tender puentes con JxCAT y aislar a la CUP, ahora vuelve a quedar arrinconada y en manos de lo que designe Puigdemont desde Alemania. Y Puigdemont puede volver a tener la tentación de ir a elecciones a finales de julio, para intentar conseguir una mayoría más determinante. Después de todo, la CUP quiere lo mismo. La estrategia de Puigdemont sigue siendo la del bloqueo. En cambio, la que marca Oriol Junqueras desde la cárcel de Estremera es volver a constituir la Generalitat para poder negociar con el Gobierno español los indultos de los detenidos. Junqueras ganaba hasta ayer. Ahora cambia todo.

En esta línea, el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, está forzando que la Mesa tome decisiones ilegales. Ya lo ha conseguido con la delegación de voto de Puigdemont, que tiene todos los números para que termine con la condena de los miembros independentistas por desobediencia. La semana que viene se prevé que Costa dé la batalla para que Sànchez sea investido en ausencia. Lo dicho: bloqueo, bloqueo, bloqueo.

Cataluña

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